La llamativa calma de Guzmán: cómo piensa compensar la caída de casi u$s2.000 millones de las reservas

ECONOMÍA 24/12/2021 Por Claudio Zlotnik*
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Martín Guzmán llegó al último pago al FMI de una forma que, en principio, prefería evitar: el ministro pretendía afrontar la transferencia de casi u$s1.900 millones ya con un acuerdo firmado. Algo que se viene demorando, más allá de los deseos del titular de Economía.

Tras el pago, las reservas del Banco Central cayeron en u$s1.956 millones y se situaron en u$s39.153 millones. Desde mediados de abril último que no se ubicaban por debajo de la línea de los u$s40.000 millones.

Con el pago de las últimas horas, las reservas "netas" del Banco Central cayeron a un nivel dramático: no más de u$s2.250 millones, de acuerdo a la estimación del economista Amílcar Collante, y con la cual -con distintas aproximaciones- coindice la mayoría de las consultoras económicas.

Es un verdadero "fondo de la olla". Ese monto no cubre ni siquiera medio mes de importaciones de la Argentina, lo que pone blanco sobre negro la situación delicada por la que atraviesa la economía del país.

La Argentina cuenta con un fuerte superávit comercial -rozó los u$s14.000 millones en los primeros diez meses del año-, pero sólo logra capturar una pequeña porción de esas divisas: apenas tres de cada diez dólares, de acuerdo al último balance cambiario oficial.

El escenario, así como está, pone en serias dudas la posibilidad de que la economía pueda sostener la recuperación, por la sencilla razón de que sin dólares es imposible mantener la expansión.

Ese debate -el posible crecimiento para los próximos meses-, incluso, da por sentado lo que viene pregonando el ministro: que el acuerdo con el Fondo Monetario se va a dar más temprano que tarde.

FMI: con la mira puesta en febrero

Guizmán dice que el acuerdo podría rubricarse a comienzos de febrero. Es lo que necesitaría para que se cumplan los tiempos burocráticos: la Argentina tiene que pagar un vencimiento de casi u$s2.900 millones hacia la segunda quincena de marzo.

Está claro que ya no tiene dólares para cumplir. Antes, en enero y febrero, habría que abonar otros u$s1.000 millones.

De todas formas, Guzmán mantiene la calma, un estado que es característico en su personalidad a pesar de las presiones, y así lo reconocen en el propio gabinete económico.

En su círculo íntimo aseguran que no se trata únicamente de templanza anímica. Que el ministro ya tiene el compromiso del organismo para recuperar los dólares que se fueron en los últimos meses por los pagos de los vencimientos.

Claro, siempre y cuando se firme el acuerdo entre las partes.

Guzmán tiene la palabra de Kristalina Georgieva de que los vencimientos que se pagaron con esos DEGs (entre septiembre y el próximo fin de año, por unos u$s4.500 millones) serán reintegrados por el Fondo a la Argentina en algún momento del año que viene, a medida que se vaya cumpliendo el acuerdo.

La Casa Rosada confía en que este acuerdo será clave para estabilizar las expectativas: ante la incertidumbre cambiaria y el ensanchamiento de la brecha, el Banco Central viene perdiendo divisas.

Esa es la clave para entender el motivo de este apuro (ahora sí) por cerrar trato con el Fondo lo antes posible.

Según confía Guzmán, al acuerdo le faltan sólo detalles por definir. Lo más importante: la manera de computar una parte del gasto público para el próximo año.

Cristina Kirchner, siempre según fuentes de Economía, ya dio el aval para que se cierre el acuerdo. Y que pone como "condicionalidad" que no haya una baja en el gasto público destinado a la obra pública para los próximos años.

El Presupuesto 2022 que acaba de ser bochado en el Congreso contemplaba inversiones en obra pública por el equivalente al 2,4% del PIB, por encima al 1,8% erogado a lo largo de este año, según la estadística oficial, a falta de un solo mes (diciembre).

De hecho, el gasto en subsidios de este año -para mantener casi sin cambios las tarifas de los servicios de luz y gas- será equivalente al 2,5% del PIB.

Traducido: el Estado puso más plata en subsidios que para la obra pública.

La esperanza de Guzmán

Lo dicho más arriba: Guzmán tiene el compromiso de Georgieva de que el FMI repondrá a la Argentina alrededor de u$s4.500 millones, que fue lo que pagó la Argentina en los últimos meses utilizando los DEGs que el propio organismo le había enviado en agosto último.

En ese momento, Argentina recibió u$s4.334 millones como parte de la ayuda que otorgó el organismo internacional a los países miembros para amortiguar el impacto económico de la pandemia. Con esos mismos recursos ya se había abonado en septiembre otro vencimiento con el Fondo por unos u$s1.800 millones.

Lo que no está claro es el momento en que se desembolsarían esos fondos. Guzmán dejó trascender que sería en algún momento del año, pero sin ninguna especificidad.

Lo más lógico es que eso sucediera a medida que se refinancien los próximos vencimientos. Algo esperable dado que la Argentina no puede pagarlos. Eso está claro.

Para el FMI, hoy en día, las reservas del BCRA pasaron a ser la cuestión central del programa con la Argentina. Y en línea con eso, la amplitud de la brecha cambiaria, que volvió a agrandarse en las últimas semanas.

La diferencia entre el tipo de cambio oficial y las cotizaciones de los "dólares libres" volvió a ubicarse en torno al 100%. La brecha se ensanchó de nuevo cuando el Congreso rechazó el proyecto de Presupuesto 2022 y volvieron las dudas sobre el futuro con el Fondo.

El pago de ayer a la tarde parece darles la razón a quienes sostienen que habrá acuerdo rápido. A pesar de las idas y vueltas.

¿Acaso Alberto Fernández habilitaría el pago y la consecuente pérdida de reservas si no pensara en acordar en las próximas semanas?

Nadie, dentro del Gobierno, piensa en la posibilidad de un default. ¿Pensará lo mismo Cristina Kirchner? Ahí está la última clave por conocer.

 

 

* Para www.iprofesional.com

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