
El poder sitiado: entre los audios de Karina, las internas libertarias y la fragilidad del orden
OPINIÓN Agencia de Noticias del Interior

- La filtración de audios de Karina Milei expone la fragilidad y vulnerabilidad del núcleo del poder libertario.
- Las internas entre los Menem y Santiago Caputo muestran un gobierno dividido y sin control del caos que genera.
- El escándalo de Diego Spagnuolo en la Agencia Nacional de Discapacidad golpea directamente al entorno político de Karina.
- Milei no tiene la estructura partidaria ni gremial que en el pasado permitió a otros presidentes amortiguar crisis.
- La elección bonaerense del 7 de septiembre aparece como un test crucial para medir legitimidad en medio de sospechas y riesgos de irregularidades.
- El oficialismo gobierna bajo un estado permanente de desconfianza, lo que debilita su capacidad de consolidar un liderazgo estable.
“¿Qué es la supervivencia? Una infinita capacidad de sospecha.” La frase parece escrita para describir el presente de La Libertad Avanza, atrapada en una trama de escuchas, filtraciones y traiciones internas que ponen en jaque al corazón mismo del poder. La sola posibilidad de que Karina Milei haya sido grabada en su propio despacho de la Casa Rosada no es un dato menor: es un síntoma. Si la segunda persona más influyente del gobierno no está a salvo, ¿quién lo está?
El oficialismo se esfuerza en enmarcar la situación como una ofensiva de “inteligencia ilegal”, pero la sombra de las internas lo persigue. Desde su génesis, LLA convivió con la lógica de la filtración: chats de campaña, audios de diputados, capturas de Zoom, fotos incómodas en el exterior. Siempre alguien jugaba para afuera. Y ahora, cuando la administración enfrenta su primera gran crisis de gobernabilidad, la fragilidad quedó expuesta en su forma más descarnada.
El espectáculo de las internas
Durante meses, el gobierno disfrazó de estrategia lo que era simple desorden. “El caos nos beneficia”, repetían en la Rosada. Pero la trama de Diego Spagnuolo, funcionario cercano a Javier Milei, terminó por desnudar que no había control alguno: un esquema de recaudación ilegal en la Agencia Nacional de Discapacidad, con ramificaciones en laboratorios y droguerías, salpicó a la familia Menem, principal sostén político de Karina. El daño ya está hecho, más allá de lo que digan los expedientes judiciales.
El paralelismo con la historia no es casual. Carlos Menem enfrentó su primer escándalo en 1991 con el caso Amira Yoma. Lo resolvió cortando rápido una cabeza menor, dando explicaciones y apoyándose en la estructura del PJ. Milei no tiene ese andamiaje partidario ni gremial. Su gobierno carece de amortiguadores. Por eso cada crisis se multiplica en efecto y velocidad, hasta poner en duda la continuidad del relato libertario.
Caputo, los Menem y la desconfianza
El fuego cruzado hoy tiene dos bandos claros: los Menem y Santiago Caputo. La hermana del Presidente había evaluado desplazar al consultor después de las legislativas, convencida de que su poder se había inflado artificialmente. Pero la aparición de los audios de Spagnuolo debilitó al clan riojano y reconfiguró las alianzas. Nadie gana, todos quedan heridos.
En este contexto, la pregunta sobre el rol de los servicios de inteligencia es inevitable. ¿Cómo es posible que audios obtenidos durante más de un año circularan sin que nadie los detectara? ¿Se trata de un Caputo maquiavélico que deja correr las cosas, o de un joven desbordado por los acontecimientos? Ninguna de las dos hipótesis tranquiliza al poder.
Una elección bajo sospecha
La crisis no se limita a la Rosada. En el horizonte inmediato aparece la elección bonaerense del 7 de septiembre, separada de la nacional. Un laboratorio donde se juega más que el control de la provincia: se juega la legitimidad de un oficialismo que llega golpeado y con candidatos desconocidos.
El peronismo llega con una maquinaria más aceitosa y con la ventaja de un reglamento electoral que podría complicar la fiscalización libertaria. La discusión sobre si hacer cumplir la norma o “dejarla pasar” muestra hasta qué punto el proceso se anticipa enrarecido. En un clima de violencia política creciente, el riesgo es que el resultado quede empañado por disputas de mesa en mesa.
Entre el show y la vulnerabilidad
La escena libertaria se parece demasiado a un circo donde cada número se vuelve más riesgoso que el anterior. La filtración de Karina Milei no es solo un episodio de espionaje: es la confirmación de que el poder del gobierno es frágil, vulnerable y que se sostiene, más que en una estructura, en la intuición y el carisma presidencial.
En política, la sospecha puede ser un recurso útil. Pero cuando se convierte en el único método de supervivencia, lo que se construye no es un proyecto de gobierno, sino un estado permanente de desconfianza. Y de allí rara vez sale un liderazgo duradero.








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