Inflación de agosto: pese al alza del dólar y los alimentos, el índice rondaría el 2%

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior
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  • La inflación de agosto rondaría el 2%, según consultoras, pese al aumento del dólar y de los alimentos.
  • Los alimentos subieron entre 2,5% y 3%, con variaciones puntuales: el pollo +2,3%, fiambres -0,8%, frutas y verduras +1,3%.
  • Los servicios, en cambio, siguen siendo los que más presionan: subieron 262% desde diciembre de 2023, frente a 123% de los bienes.
  • Consultoras como Analytica prevén 1,7% de inflación, mientras que otras como NM proyectan cifras más altas por la incertidumbre cambiaria.
  • El Gobierno habría contenido el “pass through” del dólar secando la plaza de pesos y ante el bajo consumo.
  • Economía y Energía destaca que la canasta básica alimentaria subió 41 puntos menos que el índice general, amortiguando el impacto en los sectores más pobres.

La inflación de agosto se perfila como una de las más bajas del año, pese al aumento de los alimentos y la reciente suba del dólar. De acuerdo con estimaciones privadas, el índice de precios al consumidor cerraría en torno al 2%, con un rango de proyecciones que va del 1,7% al 2,2%. De confirmarse, sería el tercer mes consecutivo de aceleración inflacionaria, aunque aún en niveles reducidos para la historia reciente: en mayo el registro fue de 1,5% —el más bajo en cinco años—, en junio de 1,6% y en julio de 1,9%.

Los alimentos, que tradicionalmente arrastran hacia arriba la inflación, tuvieron un comportamiento mixto. Según la consultora LCG, el rubro aumentó 3% en agosto, mientras que Eco Go registró una desaceleración en la última semana, lo que llevaría el promedio mensual a 2,5%, incluyendo las comidas fuera del hogar. El relevamiento muestra aumentos puntuales, pero en general acotados: la carne vacuna y el cerdo se mantuvieron sin cambios, el pollo subió 2,3%, los fiambres bajaron 0,8%, y frutas y verduras avanzaron en torno al 1,3%. La manzana, con un alza del 2,4%, fue el producto con mayor incremento.

En paralelo, los servicios registraron movimientos más notorios. Solo los “servicios telefónicos” subieron 2,7% en la cuarta semana del mes, lo que marca la presión que ejercen los rubros regulados sobre la canasta. Este desfasaje no es nuevo: entre diciembre de 2023 y julio de 2025 los servicios aumentaron 262%, más del doble de lo que subieron los bienes (123%), según un informe de Economía y Energía.

La consultora Libertad y Progreso se ubica entre las más optimistas y espera un índice de 1,9%, mientras que Analytica proyecta 1,7%. Otras, como NM, prevén una cifra más elevada debido a la incertidumbre cambiaria. “Cada vez que sube el dólar, es una señal para el resto de la economía”, explicó la economista Natalia Motyl.

Más allá de las diferencias, hay consenso en que el Gobierno logró contener el traslado a precios del salto del tipo de cambio. Según los analistas, esto se debe a la estrategia oficial de “secar” la plaza de pesos, limitando la capacidad de convalidar aumentos en góndola, sumado al bajo dinamismo de la demanda y al estancamiento de la actividad.

La consultora Economía y Energía advirtió que la relación entre tipo de cambio, alimentos e inflación se está transformando. Su informe destaca que, bajo la gestión de Javier Milei, los bienes transables —incluidos los alimentos— aumentaron menos que los servicios, lo que permitió que la canasta básica alimentaria creciera 41 puntos por debajo del índice general. En la práctica, esto amortiguó el impacto sobre los sectores más pobres, aunque no así sobre las clases medias, cuya canasta de consumo depende más de los servicios.

El informe subraya que la apertura comercial y el atraso cambiario generaron un “abaratamiento relativo” de los bienes, un fenómeno similar al de la convertibilidad. Entre diciembre de 2023 y julio de 2025, los alimentos y bebidas no alcohólicas subieron 130%, frente a un IPC general del 155%.

De cara al futuro, las expectativas devaluatorias siguen presentes, especialmente tras el cambio de régimen cambiario en abril, cuando se abandonó el crawling peg y se adoptaron bandas de flotación. Aunque por ahora el traslado a precios parece limitado, los analistas remarcan que el dólar sigue siendo un factor determinante en rubros como alimentos y bebidas, claves para medir la pobreza y la indigencia.

La incógnita es si el esquema actual puede sostenerse en el tiempo sin un rebrote inflacionario. Por el momento, los datos de agosto sugieren que la inflación se mantiene contenida y lejos de los picos de años anteriores, aunque en un contexto de recesión y bajo consumo que explica buena parte de la calma en los precios.

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