El "pirata" que más preocupa al establishment político de Córdoba

1674055114523

 El domingo 12 de mayo de 2019, en su primera postulación para un cargo ejecutivo, Juan Pablo Quinteros obtuvo un 5,5 por ciento de los casi 700 mil sufragios emitidos para la renovación de autoridades para la capital provincial. Esos casi 40 mil votos le permitieron al representante de Encuentro Vecinal ubicarse en cuarto lugar y asegurar una banca, por primera vez en la historia, para la fuerza opositora que lidera Aurelio García Elorrio.

Lo precedieron en aquella ocasión los mismos tres nombres que hoy lideran el pelotón de aspirantes a la gobernación: Martín Llaryora, intendente electo y aspirante por Hacemos por Córdoba, Luis Juez y Rodrigo de Loredo, por entonces en fuerzas separadas y hoy referentes de la oposición que se articula en Juntos por el Cambio (JxC).

Como hace cuatro años, las aspiraciones de Quinteros son modestas y reconoce que cuenta con escasas chances de un triunfo que lo deposite en el sillón mayor del palacio 6 de julio. Sin embargo, sabe que, en un escenario que prevé aún más reñido, puede hacer un mejor papel. Pesca, para ello, en un río de descontento acaso más caudaloso que entonces. En sus palabras, “de la decepción que siente la gente, sobre todo con una oposición que no está a la altura”.

Un crecimiento significativo podría ubicar a la fuerza vecinalista en un expectante lugar en unos comicios aún sin fecha, pero atravesados por un reclamo para poner fin a las “grietas”. “Es casi imposible competir contra las grandes estructuras y todos sus recursos, pero con nuestros votos podemos tranquilamente ser árbitros de la elección y nos van a necesitar para gobernar. No creo que lleguemos a un gobierno de coalición, pero se van a tener que sentar a hablar. La gente pide diálogo entre todos los espacios”, apunta el abogado penalista.

Quienes analizan el tablero local creen que la candidatura a intendente de Quinteros podría engrosar su cosecha con adhesiones que antes optaron por los hoy socios de JxC. Enfrascada en la interna entre Juez y De Loredo por la candidatura a la gobernación, la coalición no tiene estrategia ni postulación definidas para la capital, donde florecieron un puñado de aspirantes ante la indefinición del diputado radical, que parece dedidido a dar la pelea provincial. Paradójicamente, siendo uno de los referentes del juecismo, Quinteros había sido parte de la misma alianza, a la que representaba como legislador provincial, hasta dos meses antes de los comicios para la intendencia. Se había ido denunciando la prevalencia de orgullos y mezquindades. Hoy mantiene el diagnóstico.

 

“Hace cuatro elecciones que JxC dice que el escenario los favorece, pero después Hacemos por Córdoba gana por paliza. Probablemente, porque JxC no logra siquiera consolidarse como una fuerza de oposición. Así difícilmente la gente los vea como una alternativa de cambio. De hecho, yo renuncié en marzo de 2019 porque estaban más preocupados por armar una cooperativa electoral para repartirse cargos que en ofrecer a la sociedad algo distinto”, subraya.

 La evocación incluye su desempeño como legislador del Frente Cívico, integrando la lista cambiemista, entre 2015 y 2019. Allí se consolidó como una de las voces más críticas al schiarettismo junto a Liliana Montero y García Elorrio. La primera es hoy funcionaria municipal, con el segundo forjó una relación basada en principios básicos y respeto por las disidencias.

“Soy extrapartidario, no formo parte de la estructura orgánica de Encuentro Vecinal. En 2019 Aurelio me invitó a participar y acepté. Me siento cómodo porque puedo expresar con mayor coherencia lo que tengo para ofrecerle al vecino. Ahora queremos consolidar nuestra posición aumentando los votos obtenidos en 2019 y 2021”, dice Quinteros.

 

Exdirector del Ente Regulador de Servicios Públicos (ERSEP) en 2010 y fanático de Belgrano, el edil mantiene cordiales vínculos con sus excompañeros de alianza. En particular con Juez, su amigo por más de 20 años. Con él inició una carrera política que le permitió ocupar la mesa chica de decisiones durante su gestión, subsecretarías y asesorías en la Municipalidad entre 2003 y 2009, incluso durante la gestión de Daniel Giacomino.

 

Más difícil parece la cercanía con algunos radicales, que aún no olvidan la denuncia presentada por el exlegislador provincial contra un hombre clave de la gestión de Ramón Mestre (h) en la capital provincial. Años después, Quinteros elige no profundizar sus percepciones actuales sobre un espacio al que no pertenece. En su entorno admiten, no obstante, que su opinión resultó decisiva para que García Elorrio, referente del Portal de Belén y cofundador de la Red de Familias, declinara la invitación cursada para sumarse a la entente opositora.

 

Quinteros prefiere subrayar lo que serían algunos ejes de una eventual gestión municipal. Algunos de ellos siguen el camino trazado por el mismo García Elorrio en su paso por la función pública. 

“Me preocupa mucho el crecimiento del narcotráfico y su penetración en los barrios. Hay zonas, incluso muy cerca del centro, donde los vecinos conocen quiénes y dónde venden, casi resignados. La Municipalidad tiene que dejar de tirar plata en marketing y articular políticas con otros actores. Igual con la seguridad. No alcanza con poner luces y crear corredores”, describe.

 

Destacando la firmeza con que el espacio se ha plantado ante temas como la habilitación del juego online y las denuncias por corrupción, el exfuncionario municipal pide una valoración de "la coherencia". "No prometemos lo que no podemos cumplir. Lo pueden ver en nuestro desempeño ocupando bancas. Podemos caminar por la calle tranquilamente, nadie nos reprocha nada. Queremos dejar una ciudad digna de vivir", sintetiza.

 Con información de Letra P, sobre una nota de Luis ZEGARRA

Te puede interesar