FMI y reservas: lo que se discute, lo acordado y las cuentas del Gobierno

ECONOMÍA 23 de febrero de 2022 Por Juan Strasnoy Peyre*
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Junto a los capítulos fiscal y monetario, la meta de acumulación de reservas será uno de los ejes claves del acuerdo que monitoreará de forma trimestral el Fondo Monetario Internacional. En ese marco, el Gobierno discute hasta último momento cuál será el monto del primer desembolso que hará el FMI en marzo y el posterior escalonamiento de los envíos, como contó Ámbito esta semana. Además, el equipo económico saca cuentas de los dólares netos que ingresarán al país por el mercado de cambios oficial y por los giros desde otros organismos multilaterales.

En el anuncio del preacuerdo realizado a fines de enero, Martín Guzmán había señalado que el objetivo de acumulación de reservas para este año sería de u$s5.000 millones. En un borrador del 12 de febrero que se filtró en las últimas horas (ver nota aparte), figuraba una meta de u$s5.800 millones. Aunque este diario supo de fuentes oficiales que hay posibilidades de que finalmente el número plasmado sea algo superior.

La explicación es que los derechos especiales de giro (DEG) que el Gobierno utilizó para pagar los primeros tres vencimientos de capital (unos u$s4.500 millones) del multimillonario Stand By que tomó Mauricio Macri, y que el Fondo reintegrará como parte del nuevo programa de Facilidades Extendidas, serán contabilizados dentro del objetivo de reservas. Así se lo confirmó una alta fuente oficial a Ámbito. Como una parte de esos DEG se usará para cancelar intereses al propio FMI por algo más de u$s1.000 millones, en términos netos quedarán entre u$s3.000 y u$s3.500 millones.

Lo que se negocia hasta último momento es que esos DEG sumados a los correspondientes al vencimiento de marzo (algo más de u$s2.800 millones) ingresen en el primer desembolso que haría el FMI el próximo mes, una vez aprobado el nuevo programa. El Gobierno quiere que el monto sea aún mayor para armar un mayor colchón de divisas de entrada y minimizar las tensiones ante cada revisión trimestral (de las que dependerán la aprobación de cada envío del Fondo para cancelar los vencimientos de la deuda contraída por Macri), pero el organismo es reticente a ampliar mucho más el giro inicial.

Ese punto, junto a la pauta de reducción de los subsidios energéticos y algunos detalles de formulación de los “objetivos que no conllevan metas cuantitativas” son los aspectos que restan definir del acuerdo técnico con el staff de Washington. En el equipo negociador argentino confían en que el entendimiento se cerrará esta misma semana para llegar a tiempo antes del deadline que representa el vencimiento del 22 de marzo ante la escasez de reservas.

Si eso se cumpliera, los pasos serían los siguientes: Guzmán y Miguel Pesce firmarían la carta de intención antes del viernes desde Buenos Aires y esta se enviaría a la capital estadounidense; el nuevo director del FMI para el Hemisferio Occidental, Ilan Goldfajn, pondría entonces su sello y lo elevaría al directorio. El mismo documento llegaría al Congreso para su aprobación y, recién cuando haya aprobación del Parlamento nacional, el board lo votaría. Pese a todos esos pasos, en los despachos oficiales esperan que se llegue a tiempo para el 22 de marzo.

La meta de reservas, como las demás, tendrá carácter trimestral y contemplará la estacionalidad propia del flujo de divisas en el país. Así, será más alta para el segundo trimestre, cuando ingresan los dólares de la cosecha gruesa, y menor en el tercero y el cuarto trimestre. En el equipo económico aseguran que no tendrán mayores problemas para cumplirlas.

¿Cuáles son las cuentas que sacan los funcionarios? Por un lado, esperan que este año los desembolsos netos de otros organismos multilaterales (sin contar los DEG del FMI) sean positivos en cerca de u$s2.000 millones. Los principales aportantes serían el Banco Mundial, el BID y la CAF.

También proyectan un importante saldo neto de divisas en el mercado oficial de cambios (MULC), aunque trazan distintos escenarios. Con la expectativa de que los precios de los commodities compensen el impacto de la sequía en el ingreso de agrodólares, para los funcionarios el factor determinante podría ser la cotización del GNL (junto al volumen de este combustible que se necesite importar) y su correlato en la balanza energética: si afloja, creen que el saldo neto en el MULC podría llegar a u$s5.000 millones este año; si no, el número podría reducirse a alrededor de la mitad.

Por otro lado, trabajan con la pauta de que la deuda con el Club de París (unos u$s2.000 millones) se reestructurará después del acuerdo con el Fondo. Una posibilidad es que se reprograme a cuatro años con vencimientos semestrales, lo que descomprimiría otra vía de demanda de divisas.

Por otro carril, continúa la negociación entre el BCRA y el Banco Popular de China para la expansión en unos u$s3.000 millones del swap de monedas vigente y la ampliación del uso de los yuanes que integran las reservas para pagos al país asiático, sin que esto implique un cargo de intereses.

La dinámica de las reservas es un punto central. No sólo por su meta. Ligado a su evolución estará el ritmo de depreciación del tipo de cambio oficial. Y también la proyección de crecimiento incluida en el acuerdo, que para este año se ubicará en un rango de entre 3,5 y 4,5%; para los siguientes se estabilizaría en niveles más bajos, algo por encima del 2%.

 

 

* Para www.ambito.com

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