Quitar las cuotas para viajar afuera revela una "situación muy débil" del Banco Central, advierten expertos

ECONOMÍA Por Mariano Jaimovich*
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Las últimas medidas oficiales de impedir que se paguen en cuotas los viajes al exterior, muestra de forma clara que las finanzas estatales están en cortocircuito y con serias carencias.

Semejante determinación "antipopular", para la clase media que suele vacacionar en países vecinos y en otros destinos más costosos, es prueba de ello.

Todo en un contexto en el que las reservas netas que tiene disponible el Banco Central son de u$s5.647 millones, contando los casi u$s3.600 millones equivalentes de oro, según datos que acaba de difundir la Fundación Libertad y Progreso.

Es decir, apenas tiene como "poder de fuego" para pagar compromisos urgentes unos u$s2.000 millones líquidos.

Y a ello se le debe agregar que en marzo que viene debe cancelar al FMI y al Club de París deudas por u$s5.000 millones. Por lo que para antes de ese mes, al Gobierno le urge realizar un acuerdo con el Fondo Monetario para prorrogar los pagos pendientes y obtener financiamiento para engrosar las reservas.

Con todo este panorama complejo, se pronunciaron al respecto los economistas de la consultora LCG, fundada por Martín Loustau, en el que detallan que la quita de la posibilidad de pagar en cuotas para viajar afuera, "muestra la situación muy débil del Banco Central".

"El Gobierno se encamina a dos años de gestión sin haber acordado con el FMI, pero pagando cada vencimiento de intereses y capital en tiempo y forma", introducen estos expertos.

Un hecho que, por un lado, muestra un gesto de cumplimiento del Gobierno, pero por otra parte abre diversas preguntas, incertidumbres y malestares del mercado.

"Los acreedores privados, que recibieron una quita de la deuda pública, tienen razones para tal descontento: al final de facto, su deuda quedó subordinada a la del organismo", detallan en LCG.

Por eso, afirman que aún con perspectiva de un acuerdo con el FMI y un horizonte de vencimientos despejado, el riesgo país trepó al máximo post reestructuración, al llegar hasta los 1.870 puntos.

Las razones de este ambiente negativo entre los inversores se sustenta, según los economistas de LCG, en que el país tiene una balanza comercial superavitaria, "pero si no genera ahorro público no puede pagar la deuda en moneda extranjera".

A su vez, con este nivel de brecha cambiaria, que ya supera el 100% entre el tipo de cambio mayorista y los dólares libres, el superávit comercial no se materializa tampoco en mayores reservas en el Banco Central.

"Con el nivel actual de reservas netas por 0,2% del PBI netas, no se puede pensar en que se pueda afrontar algún pago el año que viene, donde incluso molestan los poco más de u$s500 millones por pago de intereses por los bonos del Tesoro que vencen en enero. Y ni hablar de los casi u$s10.000 millones comprometidos en el primer trimestre", consideran desde LCG.

Por eso, agregan que "aún resta ver hasta cuándo aguanta el stock de reservas internacionales".

Por lo pronto, como forma de cuidar los "pocos más de u$s1.400 millones de reservas netas líquidas", el Gobierno prohibió el pago en cuotas en gastos de viajes al exterior.

"El peronismo, que incluye al kirchnerismo, quitando un plan de cuotas, aun cuando está destinado a una clase media acomodada, muestra la situación muy débil del Banco Central", advierten desde LCG.

Incluso, afirma que el mismo Gobierno quitando la doble indemnización laboral también "empieza a mostrar el lado más rico de la coalición, lo pragmático que puede ser".

En resumidas cuentas, los economistas de esta consultora consideran que pasar un acuerdo con el FMI "no será lo más difícil" para el Gobierno.

"Tampoco lo será dibujar un ajuste como otra cosa frente a su electorado", sentencia.

La política en el medio

En este aspecto se sustenta uno de los temas más sensibles que tendrá el Gobierno para resolver, que es, justamente, la reacción de las distintas representaciones políticas de la coalición gobernante ante el nuevo ajuste económico que parece llegar.

"Quizá la tarea más compleja sea manejar la fragmentación del oficialismo que se estará engendrando con ese ajuste. El silencio de Cristina Fernández es más inteligente", observan desde LCG.

"´Argentina no cumple con los programas del FMI y así y todo, con el Fondo adentro, la economía entra en recesión´. Ante ese diagnóstico: ¿Qué mejor que correrse (por la vicepresidenta) y en dos años dar a entender que el acuerdo no tenía su aval?", se preguntan estos analistas.

Mientras tanto, el Gobierno avanza en la negociación con el FMI "como si la misma fuera a salvar al país de algún problema", cuestionan desde LCG.

La mayoría de los economistas sostiene que el acuerdo con el FMI es una "condición necesaria" para la estabilidad monetaria, cambiaria y bancaria del país, pero "de ninguna manera es suficiente para la misma".

La concusión a la que llegan es que en lugar de hacer del acuerdo con el organismo internacional como un punto de llegada, "el Gobierno tiene que empezar a mostrar que el mismo es el punto de largada para años de austeridad", finalizan desde LCG.-

 

 

* Para www.iprofesional.com

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