Rodrigo Álvarez: “El Gobierno tiene que convencer a la sociedad de que no hay espacio para un nuevo salto del dólar”

ECONOMÍA Por Daniel Sticco*
El economista y CEO de Analytica Consultora los aciertos y desaciertos del primer año en la presidencia de Alberto Fernández y los desafíos para el próximo. El reparto del ajuste

El año termina con “resultados horribles”, sintetizó Rodrigo Álvarez, economista y CEO de Analytica Consultora, en una entrevista con Infobae. Y si bien observó que la irrupción de la pandemia de covid-19 alteró los ya muy limitados grados de libertad para hacer política económica orientada a la estabilización macroeconómica, también alertó sobre “los errores en la distribución del ajuste”.

El consultor de empresas, y también de técnicos de organismos internacionales, destacó que hasta ahora el Gobierno pudo desenvolverse sin un plan económico, amparado en la incertidumbre que generó la crisis sanitaria, sus efectos y la forma de administrarla, pero a juzgar por los resultados, pero de cara al inicio de las negociaciones de un nuevo acuerdo con el FMI, el economista consideró que para 2021 será inevitable contar con una hoja de ruta que de previsibilidad, no sólo al organismo de crédito internacional que desde 2018 se ha convertido en prestamista de última instancia de la Argentina, sino también a la sociedad en su conjunto, en particular en lo referente a la estabilidad cambiaria y el control de la inflación.

- El primer año de gobierno de Alberto Fernández estuvo dominado por la irrupción de la pandemia de covid-19, fenómeno que agravó el ciclo recesivo que arrastraba la economía ¿Cuánto de la depresión que se estima oficialmente en el rango de 12% puede atribuirse a la crisis sanitaria, y cuánto a desaciertos de política económica y social?

- Es muy difícil trazar un límite. El Gobierno tuvo que lidiar con una de las mayores crisis de la historia en una economía seriamente golpeada y con escaso margen de maniobra. Pero hubo errores que van a terminar saliendo muy caros. No había recursos para sostener en el tiempo una cuarentena tan extensa. Se desaprovechó la ventana de oportunidad que generó el exitoso canje de deuda profundizando el Cepo a niveles impensados. También una macroeconomía a falsa escuadra derivó en un salto de los tipos de cambios libres que ubicó la inflación en el peligroso rango de 4% mensual.

El Gobierno finalmente parece haber entendido que el ajuste que hubiera tenido que hacer después de devaluar es peor que el que hay que hacer para evitar la devaluación. Pero lo que más me preocupa, es que no se están distribuyendo de una manera justa los costos del ajuste. El sector privado está soportando una carga desproporcionada. Esto también divide a la sociedad.

- Desde el inicio de la gestión el Presidente dijo que no creía en los planes económicos, y quedó claramente demostrado en la semana anterior en el cambio radical en el Senado del propio proyecto de ley de nueva fórmula de ajuste previsional ¿Qué implicancias tiene sobre las empresas y las familias?

- En plena pandemia podía tener cierta lógica no estar ceñido a un plan, pero ahora es clave que la sociedad pueda visualizar una hoja de ruta. Además, en un proceso de negociaciones con el FMI no es creible que no haya plan. La inversión, el empleo registrado y las exportaciones dependen de decisiones que son irreversibles en el corto plazo y que implican hundir capial a largo plazo. Sin un horizonte de negocios más claro es imposible salir de este estancamiento.

- En el cierre de la 14 Conferencia Industrial de la UIA dijo: “De la pobreza no se sale con el Estado y los planes, se sale con empresarios que inviertan y den trabajo” ¿El Gobierno ha tomado medidas en esa dirección? ¿Qué debería hacer?

- Justamente, es necesario despejar el horizonte con un plan de estabilización. Esto implica bajar las expectativas de inflación y convencer a la sociedad de que no hay espacio para un nuevo salto de tipo de cambio. La brecha tiene que ubicarse en niveles inferiores a 40% para que la macro empiece a funcionar. Es por eso que el primer objetivo debe ser estabilizar la economía sin que se profundice aún más la retracción de la actividad. Sólo con una macro normalizada es posible pensar en crecimiento.

- ¿El Gobierno hace un acertado diagnóstico de la realidad económico-social?, puesto que el día en que el ODSA de la UCA informó sobre el salto de la indigencia a más de 10% de la población y la pobreza superó el 44% el Presidente dijo: “En medio de semejante crisis logramos dos cosas: que no haya argentinos con hambre y que no haya habido un argentino que no recibiera la atención sanitaria”…

- La pandemia y los errores de gestión pusieron a la Argentina en un nuevo umbral de deterioro social. El desempleo difícilmente perfore el piso de 15% y la pobreza se va a ubicar por encima del 40% de la población mucho tiempo. Es una realidad muy difícil de digerir y administrar con un inflación en franco aumento y una economía débil. Países con un mercado de trabajo mucho más flexible, como Perú y Colombia, tuvieron menos pérdida de empleo que la Argentina. Esto es inadmisible.

- El ministro de Economía, Martín Guzmán, dijo en el acto de firma del Consenso Fiscal 2020: “Debemos trabajar en ordenar la estructura tributaria” y “En cada emergencia se toman medidas que van desarmonizando la estructura tributaria y hacen que las empresas del país enfrenten condiciones que no son las adecuadas para promover la inversión y la creación de trabajo” ¿Observa que las últimas medidas están orientadas en esa dirección?

- Es necesario entender que en un proceso de consolidación fiscal no es posible bajar impuestos en términos agregados. Pero estamos viendo medidas que afectan la capacidad para salir del estancamiento. El impuesto a las grandes fortunas castiga la disponibilidad de recursos para financiar la recuperación, de la misma manera que el impuesto a las tarjetas de crédito en CABA golpea fundamentalemente a la clase media. Es por eso que no sólo hay que trabajar sobre la estructura tributaria nacional sino también provincial y municipal. Pero no veo espacio para que el Gobierno encare estas reformas estructurales sin antes estabilizar la economía. En cambio, se debería avanzar generando incentivos tributarios en sectores clave como la construcción, la energía y el agro en una primera etapa.

- Martín Guzmán resaltó las pautas del Presupuesto 2021: “Está diseñado con el objetivo central de propiciar la actividad económica con el Estado jugando un rol central en la recuperación de una economía en recesión. Eso es pragmatismo” ¿Usted hizo la misma lectura?

- Hay lineamientos que terminan siendo buenas intenciones. Vamos hacia una política fiscal y una política monetaria más duras. Como decía en un principio, creo que el Gobierno entendió que no hay nada más recesivo que un nuevo salto del tipo de cambio. Estabilizar tiene costos. De hecho el propio Presupuesto reconoce que todo el crecimiento esperado para el año que viene es arrastre estadístico. Nuestra visión en Analytica es mucho menos optimista porque creemos que el consumo va a estar afectado además por la quita de subsidios y la escalada inflacionaria en un escenario dónde el salario no despega. En otros términos es una recuperación que no se va a sentir.

Pronósticos macroeconomicos

- Antes de avanzar sobre el futuro inmediato ¿Qué balance económico hace del año y cómo cree que cerrará en términos de PBI, empleo e inflación?

- El balance es horrible. Lógicamente el desplome del PBI es alarmante, 12% en nuestra proyección, pero lo peor es el empleo. Es imperdonable que con la estructura institucional de la Argentina se hayan perdido casi 4 millones de puestos de trabajo. En términos de inflación, este año cierra en torno del 37% pero lo que preocupa es la dinámica. La suba de precios se ubica en el último trimestre del año en el entorno de 4% mensual lo que genera un piso de inflación más elevado para 2021.

- Dados los limitados grados de libertad que imponen una economía bimonetaria, la incertidumbre sobre los efectos y extensión de la pandemia, y el ingreso en un escenario electoral de medio término, aunque acortado si se suspenden las PASO ¿Qué debería contener, en el área económica y social, el segundo mensaje a la Asamblea Legislativa el 1 de marzo por parte del presidente Alberto Fernández?

- Es difícil esquivar la responsabilidad por los errores cometidos. El Gobierno apostó un pleno en una estrategia sanitaria que tuvo malos resultados. La Argentina junto con Uruguay tiene la mejor infraestructura en salud de la región y tuvo resultados casi tan malos como los de Perú con la cuarentena mas restrictiva de la región. No escuchó las recomendaciones de dejarse asesorar por un cuerpo colegiado en el inicio de la crisis. Se tomó una postura extrema que salió mal y ahora hay que lidiar con las consecuencias. Quedan tres años de gestión y el Gobierno tiene que volver a conectarse con la realidad. Los argentinos nos merecemos un discurso maduro y realista sobre cómo va a liderar la reconstrucción. Creo que la sociedad lo va a valorar.

- ¿Qué cabe esperar de las negociaciones con el FMI para extender el acuerdo stand-by que firmó el gobierno de Cambiemos?

- El Gobierno va a estar dispuesto a negociar una reforma laboral e impositiva moderadas y no devaluar a cambio de un fuerte ajuste fiscal, una política monetaria más dura y una reforma previsional que licúe en el tiempo la carga sobre el presupuesto. El ajuste fiscal está en marcha, el Banco Central va a encarar una política lógica de target de agregados y ya aprobó la reforma previsional.

- ¿Una reflexión final?

- Muchos empresarios e inversores han perdido la fe en la capacidad que puede tener la Argentina de generar negocios y riqueza genuina. El punto de partida para restablecer la confianza es un discurso realista. No hay atajos ni soluciones mágicas posibles. El tejido económico social se encuentra en un nivel de vulnerabilidad nunca antes visto. El Gobierno tiene que entender que tal vez el único activo de su gestión puede ser estabilizar definitivamente la economía.

 

 

* Para www.infobae.com

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