Juan José Aranguren sobre su gestión y las internas de Cambiemos: “No tuvimos la capacidad de comunicar lo que queríamos hacer"

ECONOMÍA Por Heretz Nivel
El ex funcionario de Mauricio Macri lamentó no haber podido implementar un fondo de compensación que hubiese amortiguado las variaciones del precio de los combustibles, en un contexto de diferencias entre distintos actores del gobierno anterior
JUAN JOSÉ ARANGUREN

Un par de meses después de su salida del gobierno de Mauricio Macri, el ex ministro de Energía Juan José Aranguren estrenó su nuevo rol de asesor de empresas con su consultora Energy Consilium, con muy bajo perfil. Sin embargo, en el último tiempo comenzó a salir a dar sus opiniones sobre la política energética que aplica la administración del presidente Alberto Fernández.

Esta semana, la abrupta caída del precio internacional del petróleo provocó un shock en el sector, ya que con un precio del barril que hoy ronda los USD 33, las inversiones en Vaca Muerta se vuelven prácticamente inviables. Una de las alternativas que se evaluó desde el Gobierno es la vuelta del llamado “barril criollo”, un precio local —que se negocia entre empresas productoras y empresas refinadoras— desacoplado del precio global para poder sostener niveles de inversión y empleo.

Desde 2007, a través de distintos mecanismos, los precios locales del crudo se mantuvieron más bajos que el precio de referencia internacional, que entonces llegó a superar los USD 100. Pero a partir de agosto de 2014, el barril Brent comenzó a cotizar por debajo del precio local y se aplicó un “barril criollo”. En 2017, ya con Aranguren como ministro, el gobierno de Mauricio Macri fue nuevamente hacia los precios internacionales.

“Después de lo que pasó el lunes pasado con el crash de los mercados internacionales y el precio del petróleo, es probable que se introduzca algún tipo de barril criollo; que de vuelta la Argentina esté separada del mundo. En este caso es para proteger la inversión, en algún momento fue para proteger el consumidor", dijo Aranguren en una charla con periodistas.

"Algunos dicen que tenemos que alinearnos con el mundo. Si eso ocurre, la inversión se va a limitar. ¿Quién va perforar y fracturar para recibir menos que el costo?”, se preguntó el ex ministro. Sin embargo, advirtió que si se avanza a un esquema de precio local desacoplado del precio internacional, debe hacerse con alguna opción de salida.

“Hoy los consumidores están pagando un determinado precio por los combustibles. El último precio que se pagó en diciembre fue de USD 52 el barril. Ahora el refinador (las empresas que procesan los combustibles) puede pretender que baje a USD 40, por ejemplo, a valores que permitan reflejar esa baja en el precio de los combustibles. El barril criollo es simplemente una transferencia del consumidor”, explicó el ex funcionario.

“Si el Gobierno decide que bajen los combustibles hay un impacto en las empresas, en el nivel de inversión y las provincias se desfinancian totalmente. Por eso, creo que barril criollo tendría que ser la consecuencia de un acuerdo. Tenemos que evitar una circunstancia donde vivimos en un serrucho, cuando el precio está muy alto, le ponemos una retención; cuando está muy bajo, le ponemos un barril criollo. Hay que hacer algo que sea más estructural", agregó. Por ejemplo, sugirió una salida del barril criollo cuando los precios internacionales se recuperen o un fondo de estabilización para que actúe como reductor de las fluctuaciones del mercado.

También opinó sobre el valor actual de los precios de los combustibles —nafta y gasoil— en los surtidores. Y recordó que, desde fines del Gobierno de Macri hasta ahora se vienen postergando los aumentos correspondiente al Impuesto a los Combustibles Líquidos, que se deben actualizar trimestralmente. Según detalló, esa postergación generó que hoy ese impuesto tenga un retraso de 23%. De aplicarse, impactaría en un 6,6% de aumento en el precio de la nafta y en un 5,5% para el precio del gasoil. “Hay que ver si con esta circunstancia de que el petróleo baja si se decide aplicarlo y que sea absorbido”, señaló Aranguren.

Sobre su gestión, el ex funcionario aseguró que cuando se salió del barril criollo y se pasó de un impuesto fijo a un impuesto variable en los precios de los combustibles, se tendría que haber implementado un fondo de compensación. “Hubo una discusión interna entre distintas facciones del gobierno de entonces que limitó esa capacidad que te da una especie de colchón, de amortiguación de la volatilidad. No tuvimos la capacidad de comunicar adecuadamente lo que queríamos hacer; eso se podría haber hecho distinto”, señaló.

Ese fondo, según explicó, hubiese permitido que el consumidor no vea reflejado las variaciones que ocurren el en mercado internacional. “Tarde o temprano, el que sigue pagando es el pagador de impuestos, todos los que actuamos como consumidores o contribuyentes. Sea la deuda o el precio de los combustibles. Se haga bien o mal la política”, aseguró.

También aseguró que durante la gestión de Gustavo Lopetegui como secretario de Energía al final de la gestión de Macri, la resolución 566 (que determinó que el precio de los combustibles entre productoras y refinadoras sería de USD 59 por barril y con un dólar de referencia de $45,19) fue un duro golpe para la industria, que se tendría que haber discutido más con otras opciones para salir de esa situación sin un impacto brusco en los precios de los combustibles.

En su rol de consultor, Aranguren detalló que la producción de gas no va a ser un problema a lo largo de este año, pero manifestó su preocupación por lo que pueda pasar a partir del año próximo si este año no se realizan inversiones. Y también sobre lo que puede pasar con Vaca Muerta. “Estamos frente a una situación donde creíamos que podíamos hacer frente a partir de un activo de calidad internacional para recibir las divisas que el país necesita y hoy eso paso a ser de tercer o cuarto orden. Tenemos una realidad distinta de ver cómo como se estabiliza la coyuntura y mantener ese equilibrio”, concluyó.

Con información de www.infobae.com sobre una nota de Ximena Casas

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