Los primeros nubarrones negros para Llaryora

POLÍTICA 04 de noviembre de 2022 Por Agencia de Noticias del Interior
martinllaryora

Luego de que Juan Schiaretti oficializara la postulación de Martín Llaryora como candidato a gobernador por Hacemos por Córdoba (HxC), la pata peronista del Frente de Todos en esta provincia se reunirá este sábado en la localidad de Embalse para llevar adelante un plenario en el que comenzará a definir los pasos a seguir de cara a la contienda electoral del año próximo en el centro del país.

Enfrentado con la conducción schiarettista desde el momento en que el gobernador se declaró prescindente en las presidenciales de 2019, hecho que derivó en la renuncia de Carlos Caserio como presidente del PJ provincial, el Frente Peronista Cordobés del que forman parte medio centenar de intendentes y un grupo de referentes gremiales y departamentales analiza por estas horas la mejor manera para garantizar la representación del espacio en la escena institucional de Córdoba a partir de 2023.

 

La discusión central por estas horas se balancea entre la posibilidad de llevar adelante un acercamiento al llaryorismo o plantar una lista propia que, al menos, garantice el acceso a un conjunto de bancas que puedan “la defensa del proyecto nacional” que lleva adelante el FdT en la Legislatura provincial, como así también poder arbitrar los movimientos para sostener la gestión en los municipios que hoy gestionan referentes del Frente Peronista.

Afincado en la vicepresidencia del Banco Nación, Caserio sostiene una relación cada vez más estrecha con el presidente Alberto Fernández y con su equipo más cercano. Días atrás, en el despacho presidencial, ambos conversaron sobre este encuentro de Embalse. “Le conté al Presidente que el sábado 5 de noviembre vamos a realizar un plenario del FPC en la ciudad de Embalse. Para remarcar nuestro compromiso con su gestión y con este proyecto nacional de recuperar la Argentina”, escribió Caserio tras su última visita a la Casa Rosada.

 Apenas unos días antes había visitado al canciller Santiago Cafiero acompañado por el intendente de Leones, Fabian Francioni; el de Embalse, Federico Alesandri; la dupla que integra el bloque del FPC en la Legislatura, Mariana Caserio y Miguel Maldonado; el dirigente riotercerense José María “Pecho” López; y el exintendente de Las Varillas y exsecretario de Gobierno provincial, Fernando Coiset.

Los encuentros que reúnen a referentes de los diferentes sectores de la vida cordobesa en el despacho de Caserio son una constante que se comienza a conjugar con recorridos que el exsenador realiza a la par de otras figuras cordobesas a lo largo de la provincia. Entre ellas también se encuentra Olga Riutort, la titular de la dependencia cordobesa del PAMI, encargada de anticipar públicamente que, en caso de no lograrse la unidad en el peronismo mediterráneo, el FPC avanzará con la conformación de una lista propia en las elecciones del año próximo.

Esa es la idea que más consenso genera entre quienes integran el espacio que considera que el peronismo schiarettista ha decidido avanzar en un virtual cierre del justicialismo mediterráneo. “Quedó demostrado con la decisión de lanzar un candidato sin que haya habido una discusión previa en la que participaran todas las partes del partido. De hecho, algunos ni siquiera fuimos invitados”, afirma uno de los intendentes frentetodistas consultados.

“Tenemos que definir qué actitud tomar ante una situación que suma 24 años de desgaste y una decisión de Schiaretti de provincializar el PJ saliéndose del esquema nacional, que genera mucho descontento”, señalan en el corazón mismo del FPC. A la vez, no descartan ningún acercamiento con HxC, aunque advierten que esa posibilidad “depende de Llaryora”. “Schiaretti es Cambiemos y en 2019 mandó a votar a Mauricio Macri. Con él las relaciones están rotas, pero Llaryora sabe que no le sobra nada”, afirman, conscientes de que el espanto puede unir ambas orillas mucho más que el amor.

La mesa que encabezará el plenario del sábado planteará que es momento de “discutir política” y dejar de tomar decisiones en base a estrategias que se explican con encuestas y que no tienen en cuenta las realidades territoriales. En ese punto, vuelve a aparecer el desencadenante del último estallido al interior del cordobesismo, que todavía acusa recibo del golpe que generó la derrota de Verónica Crescente en Marcos Juárez.

 

“No podemos dejar librado el futuro de los pueblos y ciudades a una estrategia que claramente se ha demostrado fallida”, señalan. Al mismo tiempo, agitan la posibilidad de hacer caso omiso al pedido oficial de acompañar las elecciones provinciales con los comicios locales y dividir el calendario, buscando afianzar las referencias locales y desligándose de la suerte de la fórmula que encabezará Llaryora.

 

Ese corrimiento casi total diferencia al FPC del grupo que comanda Martín Gill, a quienes acusan de querer acordar con el schiarettismo para insertarse en un potencial futuro gobierno de HxC y proyectar desde allí el futuro del intendente de Villa María. El exsecretario de Obras Públicas tampoco fue invitado al lanzamiento de Llaryora y también sostiene una relación fluida con Fernández. A la reunión en que Schiaretti pidió por su delfín político fue Natalio Graglia, el intendente de Villa Nueva y uno de los laderos históricos del villamariense.

Con todos esos condimentos, el encuentro del sábado en Embalse servirá como una primera muestra de fuerza por parte del espacio que mayor preocupación genera en el llaryorismo. El intendente que quiere ser gobernador dijo el lunes que trabajará para “ampliar” la coalición oficialista en la provincia y muchos advirtieron una sucesión de movimientos para seducir al peronismo díscolo, que contestará este fin de semana y pondrá sus condiciones. “No nos van a convencer con dos o tres carguitos, queremos discutir política”, anticipan.

 Fuente: Letra P, sobre una nota de César PUCHETA

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