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Llamativa intervención en el mercado de futuros: ¿Caputo rearma la maniobra favorita de la City con el dólar?

ECONOMÍA Fernando Gutiérrez*
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Aesta altura, ya no hay buenas noticias que alcancen para cambiar el humor del mercado. Ni siquiera la insinuación de Kristalina Georgieva de que el desembolso inicial del FMI para Argentina podría ser de u$s8.000 millones. Después de todo, si en abril el Banco Central mantuviera el mismo ritmo de venta de divisas de las últimas semanas, ya habrá resignado otros u$s3.500 millones para cuando llegue la asistencia del Fondo.

Y es por eso que el equipo económico del gobierno echa mano a todas las herramientas para convencer al mercado de que no hay una devaluación inminente. Al raid de entrevistas televisivas de Toto Caputo se están agregando estrategias de intervención en el mercado.

Este lunes apareció la que faltaba -y muchos analistas hasta estaban reclamando-: una intervención en el mercado de futuros, que hizo caer las cotizaciones para los contratos de corto plazo.

No está claro si fue el propio Banco Central o si se trató de alguna forma indirecta de intervención. Pero a los operadores más experimentados no les quedó dudas de que el movimiento de los futuros fue demasiado brusco como para que se explique por la mera postura de contratos de los privados.

Las posiciones venían subiendo marcadamente, al punto que el viernes pasado hubo gente dispuesta a pagar $1.132 para asegurarse el precio a fines de abril. La "tablita" del crawling peg a 1% indica que el tipo de cambio oficial será de $1.084,70. Es decir, la expectativa era que el dólar pudiera más que quintuplicar la devaluación prevista en el plan oficial.

Dicho de otra forma, esto implicaba una tasa implícita de 5,3% mensual, muy por encima de lo que puede obtenerse con una inversión de títulos en pesos como las Lecap. Y lo que resultaba más alarmante era que esto ocurría aun después de que Toto Caputo hubiera ofrecido un menú con bonos "dólar linked" en la última licitación.

Se esperaba que, al dar esta opción a los inversores más desconfiados sobre el esquema cambiario, ya no habría tanta presión sobre el mercado de futuros y, entonces, las tasas en pesos volverían a ser lo suficientemente atractivas para rearmar el carry trade.

Sin embargo, eso no ocurrió: en la apertura del mercado, el contrato futuro a abril llegó a tocar los $1.174. Esto supone un impactante 8% encima de ganancia para quien apueste contra el peso. Pero sobre el mediodía se produjo una fuerte baja, que finalmente hizo cerrar la cotización de abril en $1.129.

¿Quién vendió?

No se sabe exactamente qué fue lo que pasó, pero los analistas sospechan de una mano oficial, que decidió una medida de emergencia para evitar un "incendio" que diera una señal de mayor alarma al mercado.

La sorpresa vino, sobre todo, porque hace dos semanas, después de otro movimiento extraño en el mercado, el gobierno salió a desmentir explícitamente que el Banco Central tuviera alguna intervención sobre los contratos de futuros.

En realidad, no es que haya una prohibición para que el BCRA ponga contratos en ese mercado, pero muchos analistas creen que ese instrumento quedó "quemado" tras los juicios que se le hicieron a Alejandro Vanoli y a Axel Kicillof, respectivamente ex titular del BCRA y ex ministro de economía en 2015 -además de la propia Cristina Kirchner- cuando se llegó a un nivel récord de posturas que, cuando finalmente se devaluó, tuvieron un costo de u$s5.400 millones para el Estado.

Aunque finalmente la sentencia dictaminó la inocencia de los imputados, por entender que no se había incurrido en una conducta que deliberadamente dañara el patrimonio del BCRA y que esa intervención en futuros era una decisión que está dentro de las potestades de los funcionarios, igualmente quedó un remanente de rechazo. En caso de que, efectivamente, ocurra una devaluación, el BCRA tendrá que pagarles a quienes compraron contratos, y ante esas situaciones aparecen las acusaciones de índole político.

Dólar: ¿un cambio de estrategia oficial?

En todo caso, lo ocurrido sirvió para frenar la sensación de un desarme acelerado del carry trade, pero todavía no alcanzó para revertir del todo la situación que preocupa al gobierno. En otras palabras, con una posición a abril en $1.129, las tasas implícitas del mercado de futuros todavía siguen siendo más altas que las que pagan los bonos en pesos.

Y eso es lo que deja planteado el interrogante: ¿lo ocurrido el lunes es una situación excepcional, o el mercado está ante un punto de inflexión, y a partir de ahora habrá una política de intervención oficial con el objetivo de aplastar la curva de futuros?

De momento, los incentivos siguen puestos para que los inversores salgan de los bonos y busquen otra cobertura. Mientras tanto, los importadores se apuran a adelantar compras y los exportadores se toman su tiempo para liquidar las ventas.

Ante esa situación -la más temida por todo ministro de Economía-, el resultado es inevitable: todos los días el BCRA deberá vender más divisas de las que compra.

Es por eso que el gobierno está tratando de recrear la situación de fines del año pasado. En plena euforia por la entrada de los dólares del blanqueo, se había puesto de moda un tipo de inversión conocido en la jerga financiera como "tasa sintética". Se trata de una combinación que permite cubrirse simultáneamente de la inflación y de la devaluación, y era muy buscada, sobre todo, por exportadores e importadores.

Dólar en la mira: extrañando el viejo carry trade

La operatoria consiste en vender dólares y colocarse en pesos para aprovechar la tasa de las Lecap -que hace seis meses rondaban el 4% mensual-, y en simultáneo comprar un contrato de dólar futuro. Como en aquel momento, gracias al blanqueo, se habían atenuado las expectativas devaluatorias, las cotizaciones del Rofex están bajas. En otras palabras, lo que se ganaba por comprar Lecap era mucho más que lo que costaba ese "seguro" contra la devaluación.

Hablando en plata, el diferencial de esas tasas implicaba que se pudiera obtener un 7% en dólares anual, un rendimiento más que atractivo. Era, en términos reales, una forma indirecta de comprar una cobertura dólar linked que, además, dejaba una ganancia.

Y para el gobierno, esa situación era la panacea, porque los importadores que tomaban deuda en dólares, resultaba más conveniente quedarse en pesos para conseguir esa ganancia financiera, en vez de reclamarle los dólares inmediatamente al Banco Central.

Pero todos en el mercado sabían que era difícil sostener ese carry trade indefinidamente. Para empezar, porque el "efecto blanqueo" empezó a dar señales de agotamiento, al punto que muchos analistas creen que el nivel de crédito en dólares que da el sistema bancario ya se está amesetando. Y, por otra parte, sigue el goteo de depósitos en dólares, que tras un pico de u$s34.600 a fines de octubre, ahora se ubican en u$s29.600 millones.

Pero, principalmente, porque el mercado sigue con dudas sobre si el acuerdo con el FMI será suficiente para sostener el crawling peg al 1% mensual. Para colmo, el contexto internacional no ayuda, y el hecho de que el índice de riesgo país haya vuelto a niveles de 800 puntos -después de haber rondado los 500 en enero- hace difícil pensar que el gobierno pueda reforzar al BCRA con un crédito de bancos a una tasa pagable.

Mayo queda muy lejos

Toto Caputo intentó minimizar la gravedad del momento con un argumento aparentemente irrefutable: si un importador compra de más ahora, luego eso se compensará con menores importaciones en los próximos meses. Y, de la misma manera, si los productores agrícolas están más cautelosos de lo habitual para sacar la soja de los silobolsas, en algún momento aumentarán su volumen y se recuperarán esas divisas.

Pero claro, lo que el ministro no dijo es que esos empresarios están pulseando con el gobierno, y que si llega a haber una devaluación al BCRA le costará más caro comprarles los dólares a los productores sojeros, y además habrá perdido más divisas de los necesario por las importaciones adelantadas.

Aunque en los últimos días hubo señales de mayores liquidaciones por parte de los exportadores de granos, lo cierto es que todavía son cifras que no alcanzan para calmar al mercado, que ve las reservas del BCRA peligrosamente cerca de perforar los u$s25.000 millones.

Los expertos del negocio agrícola afirman que en mayo se produciría un marcado aumento de las exportaciones, porque en esa época se produce una ola de vencimientos financieros para los productores. El problema es que, en la Argentina de hoy, mayo queda muy lejos.

 

 

* Para www.iprofesional.com

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