Emisión “caliente”: la asistencia del BCRA al Tesoro superó el billón de pesos y pone más presión al dólar

ECONOMÍA 06 de octubre de 2021 Por Agencia de Noticias del Interior
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El Banco Central continuó en los últimos días con la asistencia al Tesoro con un nuevo giro de $150.000 millones para que el Ministerio de Economía pueda cubrir distintos costos, entre ellos el pago de un bono en pesos que venció este lunes.

La ayuda financiera de la autoridad monetaria al Poder Ejecutivo superó de esa manera los 1,1 billones de pesos, ya que hasta la última transferencia la suma consolidada acumulaba unos $960.000 millones. La continuidad de la emisión monetaria, en un contexto de aceleración del gasto del Gobierno tras la derrota electoral, podría implicar mayores presiones sobre las cotizaciones paralelas del dólar y, por consiguiente, sobre la brecha cambiaria.

El giro de $150.000 millones tuvo lugar el viernes, según afirmaron a Infobae fuentes oficiales. Este lunes el Ejecutivo tuvo que afrontar el pago de $68.200 millones del Bonte 21 (TO 21). Desde los despachos oficiales descartaron que esta inyección de casi $70.000 millones en la calle no deberían implicar presiones al contado con liquidación ya que está, en un 90%, en manos de Fondos Comunes de Inversión y bancos, que están impedidos por el cepo de comprar dólares paralelos.

El contexto de actuales presiones cambiarias hace suponer al mercado que lo que vendrá luego de las elecciones generales de noviembre será una corrección cambiaria. La consultora Quantum asumió que después de las urnas el Gobierno devaluará el tipo de cambio oficial un 20% de una sola vez y que luego lo sostendrá en línea con la inflación a lo largo del año próximo.

“La apreciación real del peso que esta política genera y la expectativa de que en los próximos meses el BCRA perderá reservas por intervención en los mercados de cambio -oficial y libres-, reduce la oferta neta de divisas en el mercado oficial y aumenta la demanda de dólares en los mercados libres”, mencionó el informe del centro de estudios que dirige Daniel Marx.

Por su parte, la consultora Equilibra afirmó en su último informe que “el mercado está esperando un cambio en la política cambiaria después de las elecciones de noviembre”. “Más allá del 14 de noviembre la política cambiaria deberá dar un golpe de timón, ya sea a través de una aceleración del crawling-peg (depreciaciones progresivas), un “salto de una vez”, o la sucesión de ambas alternativas”, como tuvo lugar entre fines de 2013 y principios de 2014 bajo la presidencia del BCRA de Juan Carlos Fábrega.

“El camino elegido dependerá de múltiples factores: la respuesta de la demanda de pesos que volcará el Gobierno a la calle durante las próximas semanas, la trayectoria de las reservas, el avance de las negociaciones con el FMI, el viento (de cola o de frente) que pueda venir del contexto externo y el factor político, entre las más relevantes”, apuntó Equilibra.

Desde el Gobierno, previsiblemente, evitan hablar sobre una corrección cambiaria post elecciones y aseguran que no cambiarán el ritmo de depreciación administrada por el Banco Central. Una fuente oficial arriesgó que no habrá, en lo que resta del año, una aceleración en el ritmo de devaluación del dólar mayorista, una tesis que como fue citado anteriormente, disputan en el mercado e incluso economistas que orbitan al oficialismo.

Fuentes del equipo económico afirmaron que “la presión sobre los dólares financieros están dentro de lo esperable en un contexto electoral y cuando todavía existen fondos del exterior con tenencias de títulos públicos que presionan por dolarizarse”.

El Gobierno admitió recientemente que la aceleración de la emisión de pesos provocará que el Banco Central termine el año habiendo cubierto más porción del déficit de lo que se preveía en el Presupuesto 2021. La ley de leyes planteó que un 60% del déficit debía ser financiado con asistencia del BCRA. El restante 40%, en tanto, se conseguiría a través de colocación de títulos públicos en moneda local en el mercado doméstico.

Esa proporción, de todas formas, podría cambiar. De esa manera, el 65% del déficit primario sería afrontado a través de la ayuda de la autoridad monetaria y el 35% por los fondos frescos del mercado en pesos, admitieron desde uno de los despachos oficiales ligados a la política financiera.

 

 

Con información de www.infobae.com

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