
La baja de tasas de interés impulsa a los préstamos personales, pero aún no reactiva la demanda de las empresas


Pese a los esfuerzos del Gobierno por abaratar el crédito para impulsar la economía, los préstamos al sector privado todavía no muestran claros síntomas de repunte. El total de crédito otorgado por bancos durante febrero avanzó por debajo de la inflación. Pero en medio de las caídas, se empiezan a diferenciar las líneas orientadas al consumo.
Los personales son los primeros en reaccionar a los estímulos oficiales. Con un repunte en las financiaciones que otorgan los bancos públicos, sobre todo el Banco Nación, pero también con entidades más agresivas que ven poco riesgo de un aumento significativo de la mora y salen a colocar préstamos de entre 24 y 36 meses para percibir tasas mucho más atractivas que el 38% anual que pasó a pagar el Banco Central por sus Leliq.
Según datos oficiales analizados por First Capital Group, el stock de préstamos personales subió 0,9% en febrero, después de haberse desplomado el año anterior. En en lo que va del año, todavía retrocede 4,4 por ciento.
“La suba de febrero es la segunda consecutiva luego de 8 meses en descenso y reviste particular importancia dado que se materializa en un mes con menor proporción de días hábiles y generalmente muy afectado en su actividad por el receso vacacional. Se aprecia un incremento en la oferta al público de estas operaciones, aprovechando la baja de tasas y la falta de alternativas seguras de colocación”, explicó Guillermo Barbero de First.
El repunte de los préstamos personales responde a que los bancos todavía no sufren de regulación alguna sobre las tasas y condiciones en las que los conceden, a diferencia de lo que pasó con el costo del financiamiento con tarjeta que sufrió un tope regulatorio.
La suba suma a esas financiaciones a las que se hacen con tarjetas de crédito, que son las que mejor resistieron un 2019 malo entre las distintas líneas de los bancos.
El crecimiento total del crédito al sector privado en pesos marca apenas 21,9% anual, algo más de la mitad de lo que avanzó la inflación, por lo que supone todavía un importante retroceso en términos reales. En febrero, el stock avanzó 0,7 por ciento.
El financiamiento con tarjetas crece, aunque no por la baja de tasas. El tope de intereses que impuso el BCRA se aplica al “revolving", es decir al pago mínimo o al financiamiento de saldos impagos de la tarjeta, que no es el principal uso que se le da a los plásticos. Sólo lo toman quienes no llegan a pagar. La mayor parte del financiamiento va por compras en cuotas fijas, que si crece hace varios meses en base al impulso de Ahora 12.
En febrero el financiamiento con tarjeta cayó 1,5%, pero avanza a un ritmo del 51% interanual, prácticamente un empate con la inflación. Y la caída de febrero, además de a factores estacionales -no es la parte del año en el que más se usan- tiene que ver con que hubo menos días hábiles.
“Todo lo que es préstamos personales, lo estamos viendo crecer. Las líneas al 45% anual de interés que lanzamos muchos bancos y que se mantuvieron en todo febrero ayudaron a empujar”, dijeron en un banco de capital local. “Las tasas se nos volvieron atractivas, no están reguladas, y con la Leliq en baja nos pusimos agresivos al colocar ya que no tememos problemas con la mora”, agregaron.
En cuanto a los préstamos para empresas hay dos realidades bien diferenciadas. Una es la que tiene que ver con bancos públicos y otra con los privados. Mientras que los primeros se apuraron a generar líneas a tasas más bajas para tratar de ayudar a solucionar los problemas de financiamiento de capital de trabajo que generaron las tasas récord de 2019. En los bancos privados, mientras tanto, explicaban que la realidad es distinta.
“Todavía le falta, hay algo de préstamos en dólares sobre todo para exportación. Eso se empezó a mover un poquito. Pero no tenés tanta demanda, hemos bajado las tasas, pero estamos mirando mucho el riesgo crediticio después de que varias empresas tuvieron problemas”, dijeron en una entidad de capital extranjero.
“No hay demanda para inversión, si para lo que es préstamos a través de sociedades de garantía para el corto plazo. La decisión está muy politizada, las empresas no van a endeudarse hasta que puedan prever que la economía va a crecer y para eso esperan la definición de la renegociación de la deuda pública”, agregaron.
En cambio, donde ninguna tasa ni estímulo parece alcanzar es en el préstamo prendario, golpeado por la caída en las ventas de autos. En febrero el stock volvió a disminuir 2,7% y pierde 19,7% respecto de un año atrás.
Con información de www.infobae.com sobre una nota de Matías Barbería

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