Quince años para internas que no dirimieron casi nada

La última versión de Convergencia (Negri-Mestre) entregaba anoche a las 20 dos números: 18.767 votos para el oficialismo partidario contra 15.886 de Sumar. Muy poco para saber quién tiene el poder y para qué
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Ayer, entrada la noche, aún no se conocían los números definitivos de las elecciones internas que celebró la UCR en la provincia de Córdoba el pasado domingo. Nada más bien no. Se conocían datos fragmentarios, con parciales en algunos departamentos y tramos –se votó para autoridades del Comité central y también de la Juventud Radical- y se tenía la certeza de que el proceso previo fue judicializado de manera exasperante y de que el momento posterior, el escrutinio, ha sido tortuoso, por lo menos.

En honor a la brevedad debemos pasar por alto un sinnúmero de posibles irregularidades e incidentes en estos comicios, cuya última edición se celebró hace quince años (2006, cuando resultó electo presidente partidario Mario Negri). Pero valga, para avalar lo dicho, que se llegó a requerir el arbitraje de la justicia electoral hasta último momento, cuando horas antes de la apertura de las mesas, el sábado mismo, se llegó a demandar su concurso por disputas sobre el sistema y condiciones para la designación de fiscales de mesa.

Cualesquiera se tome por cierto de los muchos números que dan vuelta, estas elecciones resolverán poco. La última versión de Convergencia (Negri-Mestre) entregaba anoche a las 20  dos números: 18.767 votos para el oficialismo partidario contra 15.886 de Sumar. Muy poco para saber quién tiene el poder y para qué. Seguro que no alcanza, por ejemplo, para desanimar a nadie a reclamar que los candidatos para las próximas legislativas, con el proceso previo ya en ciernes, surjan de una nueva compulsa electoral, con o sin PASOS. Martín Lousteau, referente nacional del radicalismo, vino la semana pasada a Rio Cuarto para apoyar la boleta de Sumar pero, centralmente, para reclamar elecciones para nombrar candidatos. Ya tiene la respuesta.

 
No son comparables en vastedad territorial y complejidad, pero en las elecciones internas para designar a las nuevas autoridades del Club Belgrano, que se celebraron hace pocos días y que consagraron a Artime como presidente de la institución deportiva, votaron 8.100 personas y los resultados definitivos se conocieron  tres horas después que se habían cerrado las urnas, también a las 18 horas. En la provincia votaron el domingo 30.500 afiliados radicales, dicen, pero en Córdoba Capital, 12.000, una cifra bien en escala con las elecciones de los “Piratas”.

La responsabilidad es colectiva en la UCR, pero esto no deroga un orden de prelación. La democracia ya no convoca multitudes, es cierto, y está muy instalada la certeza popular de que no resuelve casi nada. Ni siquiera las disputas de poca monta, como las internas partidarias en la UCR, pero la calidad de estos procesos tiende a convertir esas afirmaciones en pronósticos de autocumplimiento . Hay que hacer un esfuerzo para suponer que nadie haya entrevisto siquiera estas consecuencias.

Para colmo esto sucede en la capital nacional de la oposición, donde el partido que gobierna y la oposición local tienen un diagnóstico común sobre el gobierno nacional. Por eso lo que sucedió en Córdoba el domingo preocupa y radia más allá de las fronteras provinciales. Negri conoce bien o debería conocer, por el cargo que ocupa y por la cercanía física con el polvorín del  conurbano bonaerense, que el país va a vivir situaciones extremas y también porque vivió y sobrevivió los estallidos del 2001.

Por rango y jerarquía, uno imagina al diputado nacional y también al ex intendente sobrevolar algunas mezquindades de la vida partidaria. Sería una visión enriquecedora sobre el escenario y sobre sus roles. Evitarían cruces de tanta exposición y, adicionalmente, preguntas tan incómodas:

¿Cómo es posible que un concejal, eyectado de un cargo nacional por “nepotismo soft” (yerno del ex ministro Aguad) desafíe con estos resultados a dos dirigentes canónicos del radicalismo cordobés, como Mario Negri, ene veces diputado nacional y hoy en el cargo más alto de la oposición, la presidencia en Diputados del interbloque de Cambiemos, y al dos veces intendente de Córdoba?

Y dicho sea esto en honor a la verdad, porque cuesta decir algo en favor de un personaje tan petulante como Rodrigo De Loredo.

Por Gabriel Osman para Diario Alfil

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