Las expectativas del consumo masivo para fin de año y 2021 son muy austeras, sin fuerza para un rebote significativo

ECONOMÍA Por Ximena Casas*
Tras el impulso de compras preventivas en los primeros meses en cuarentena, el mercado se fue debilitando y ya el acumulado a noviembre resultó similar al 2019. Las limitaciones para una reactivación acelerada

Luego de varios años en caída, son cada vez menores las expectativas de que el consumo masivo, en particular a través de las cadenas de supermercados, autoservicios y almacenes, logre cerrar el año con números en alza respecto de 2019. A lo sumo, según la visión de las consultoras especializada, puede llegar a terminar empatado o levemente por encima del año anterior, donde ya había registrado un marcado receso.

La recuperación, aseguran, no será rápida. Y si se da un escenario de empate entre 2020 y 2019 se explicaría más por los meses de marzo y abril, en el comienzo de la cuarentena donde las ventas explotaron por las estrategias de stockeo preventivo de los consumidores, que por los meses siguientes.

“Para el fin de año, el consumo viene muy pobre. Las familias están con el ingreso muy justo, con niveles de endeudamiento alto y tratan de gastar los menos que pueden. Incluso con tarjetas de crédito, a pesar de las cuotas sin interés. Hay mucha cautela y ya los comercios empiezan a ver que no va a ser un fin de año como otros y que no se va a recuperar un poco del consumo que no se hizo en los meses anteriores”, aseguró la economista Victoria Giarrizzo, directora del Centro de Economía Regional y Experimental (CERX).

“Para la Navidad también incide que las reuniones van a ser más chicas, lo que limita la cantidad de compras. Muchas familias están pagando las cuotas de las tarjetas refinanciadas en abril o incluso en septiembre, todo esto restringe. En 2021, el consumo no va a explotar, va a crecer un poco porque va a mejorar algo el empleo y los ingresos. Y cuando hay mucha inflación, acompañada de aumentos salariales, el consumo tiende a aumentar. Pero va a ser muy controlado”, agregó la economista.

Según el relevamiento mensual que hace la consultora Scentia -incluye 2.800 locales de grandes cadenas y más de 19.000 autoservicios a través de sistemas de scanning- en noviembre el consumo masivo cayó 4,3%. De esta forma, el acumulado anual que desde marzo hasta octubre mantenía una posición positiva por el arrastre de los dos primeros meses de cuarentena, quedó en cero por ciento.

“Con este escenario será diciembre el mes que defina el signo de todo el año. Este año puede terminar equilibrado pero como consecuencia de dos meses puntuales, marzo y abril. Luego, a pesar del IFE y del ATP se empezó a notar resultados negativos porque se empezó a dañar la economía, se cayeron los ingresos y el poder adquisitivo. Incluso cuando la gente no consumió otros bienes y servicios como restaurantes, teatros, cines, gimnasios o dejó de pagar impuestos y créditos”, explicó a Infobae Osvaldo del Río, director de Scentia.

Según los datos de la consultora, los números del consumo cayeron en 2016 un 4,5%, en 2017 otro 3,1%; en 2018 siguió en ese sendero, 1,5%; y 2019 se derrumbó 7,3%. La serie de 2020 mostró números positivos en febrero: 0,1%; marzo 16,2% y abril 4,1%, y luego ocurrieron caídas en mayo 0,5%, junio 3,2%, julio 0,5%, agosto 5,4%, septiembre y octubre 2%, en cada mes; y noviembre 4,3 por ciento.

Lo que pueda llegar a pasar el año que viene con el consumo dependerá de la inflación y de la recuperación de los salarios, pero es un una gran incógnita. “Hasta junio de 2021 es muy difícil que el consumo sea positivo porque se va a comparar con el primer semestre de 2020, que cerró positivo, y vamos a estar frente a una economía que va a estar muy resentida. Probablemente, en el segundo semestre se recupere algo”, advirtió Del Río.

En noviembre, el desempeño fue negativo tanto para las grandes cadenas como para los autoservicios, sin embargo, a diferencia de lo que venía pasando en los dos meses anteriores, se invierte la situación siendo la retracción del canal supermercados menos negativa que en los autoservicios 1,5% y 6,7%, respectivamente.

Los rubros con tendencia más positiva son limpieza de ropa y hogar en ambos canales y desayuno y merienda en supermercados. El resto de las canastas (alimentación, hogar e higiene, cosméticos, bebidas, impulsivos) fueron negativas.

Con respecto a los hábitos de consumo, los especialistas observan algunas tendencias que se reforzaron: el crecimiento del comercio electrónico, aunque aun sigue representando un porcentaje muy bajo de las ventas totales cercano al 3%, y el impulso para las segundas marcas o marcas propias.

Desde la consultora Nielsen estiman que el consumo cerrará el año en baja, como sucedió en los años anteriores. “El canal tradicional, que incluye supermercados de cercanía, autoservicios y almacenes, fue más afectado porque está relacionado con la circulación y la impulsividad, que estuvieron reducidas. Incluso sufrieron cierres temporales y también definitivos”, contó a Infobae Maximiliano Doff, líder de Analytics de Nielsen.

“Mientras que el canal moderno, con supermercados de grandes superficies, ganó terreno en el comercio electrónico aunque aun sigue siendo un segmento pequeño, pero creció tres veces. Hay una cierta costumbre de gente que compró por primera vez y que debería mantenerse. Hay barreras que se rompieron, como la compra de productos frescos, lácteos y congelados”, agregó el especialista.

No es posible estimar una posible recuperación del consumo 2021, sin tener en cuenta las variables macroeconómicas y otras como la vacunación y la vuelta a las escuelas y a las oficinas. “A partir de abril de 2021 vamos a estar comparando con meses de caída, pero va a estar todo muy vinculado a la recuperación del PBI”, dijo Doff.

 

 

* Para www.infobae.com

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