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Cómo variaron los votos para presidente entre las PASO y las generales en 2015 y 2019 y qué puede pasar el 22 de octubre

POLÍTICA 16/10/2023 Mariel Fitz Patrick
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A menos de una semana de las elecciones, la campaña presidencial entra en su tramo final y se mantiene la incertidumbre en un escenario electoral de tres tercios, con encuestas que no logran despejar las incógnitas sobre quiénes se enfrentarán en un probable balotaje. El nivel de precisión de los sondeos quedó, una vez más, bajo cuestionamiento luego de que fallaron en predecir la sorpresiva buena performance de Javier Milei en las PASO.

La mayoría de las consultoras hoy posiciona al líder de La Libertad Avanza en primer lugar, Sergio Massa detrás, y Patricia Bullrich tercera. Pero si bien en varias de las mediciones el candidato del oficialismo se venía acercando a Milei, la escalada del dólar la semana que pasó -perforó el techo de los 1.000 pesos - y el 14,3% de inflación en los alimentos en septiembre, sacudieron el escenario electoral. Bullrich sacó pecho ante algunos traspiés de Milei y el deterioro económico, y en su entorno creen que aumentaron sus chances de entrar al balotaje.

A diferencia de las Primarias, donde la inseguridad copó la agenda electoral en la última semana luego de asesinato de Morena cuando iba a la escuela y de una seguidilla de víctimas de robos en el Conurbano bonaerense, esta problemática casi no estuvo presente en estos dos meses desde el 13 de agosto. Por si fuera poco, a la angustiante situación económica, se sumó el tema de la corrupción. Hace dos semanas estalló el escándalo del yate de Martín Insaurralde - de impacto aún incierto en la intención de voto- y se reabrió el jueves la causa del “Chocolate gate”, que promete convertirse en una caja de pandora para el oficialismo.

En este escenario incierto, un dato no menor es que casi 10,5 millones de votantes (30,38%) no fueron a las urnas en las PASO. Otro 1,1 millón (4,78%) votó en blanco. En total, suman 11,6 millones de electores cuya decisión es aún una incógnita y el próximo domingo pueden volcar el tablero en uno u otro sentido. Se espera que el domingo próximo la participación crezca alrededor de un 5%. Es lo que sucedió entre las Primarias y las generales en las elecciones provinciales que ya se realizaron. El rating que tuvieron los debates presidenciales evidencia una mayor atención social en el desenlace electoral, más allá del enojo y desinterés hacia la política. A esa cifra de los “abstencionistas”, se suma el millón de votos a candidatos presidenciales en las Primarias que no pasaron a la general.

En las PASO del 13 de agosto pasado, Milei alcanzó el 29,86% de los sufragios válidos (7.352.244 votos); las dos listas de Juntos por el Cambio lideradas por Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta obtuvieron el 28% (6.895.941 votos); mientras que Unión por la Patria, con los votos sumados de Massa y Juan Grabois, alcanzó el 27,28% (6.719.042 adhesiones). Así, los tres principales espacios políticos quedaron separados por solo 2,58%, un escenario de gran paridad con miras a los comicios de octubre. La diferencia entre la primera y la tercera fuerza fue de solo 633.202 votos.

Los pronósticos en las principales fuerzas

En el entorno de Milei aseguran que no manejan ni contratan encuestas, como tampoco lo hicieron en las Primarias; se guían por lo que reflejan las redes. Están confiados en que libertario se mantiene arriba cómodo y en poder ganar en primera vuelta. Para eso necesitaría alcanzar los 40 puntos y ubicarse a 10 de su seguidor inmediato. Aunque no lo admiten, no están tan seguros de lo que pudiera pasar si hay un balotaje.

En el búnker de Unión por la Patria están convencidos de que Massa será quien le dispute el balotaje a Milei. Evalúan positivamente su performance en el segundo debate, aunque admiten que no sumó votos ajenos, algo que tampoco sucedió con Milei o Bullrich. Según los números que aseguran tener, el ministro de Economía supera los 30 puntos, “creciendo en el Gran Buenos Aires”. Sin embargo, los trackings diarios revelan que el ligero ascenso que venía mostrando, se frenó.

Bullrich, en tanto - siempre según las encuestas que manejan en Unión por la Patria-, bajó a los 22 puntos aunque en los últimos días se recuperó en el interior de la provincia de Buenos Aires y las grandes ciudades bonaerenses. “Pero no logra retener la totalidad de nuevos votantes, ya que hay una dispersión, y parte de esos votos se van a (Juan) Schiaretti, más que nada los de Córdoba y Santa Fe”, le dijo a Infobae un interlocutor diario de Massa que trajina el búnker de campaña de la calle Bartolomé Mitre.

“Hay un escenario de mucha paridad, con el voto duro de cada sector asegurado. Pero los tres tienen dificultades para crecer en votantes que no son los propios. Milei cayó de los 36 puntos que tenía, y la que podría verse beneficiada de una mayor participación electoral en las generales respecto de las PASO era Bullrich, pero no crecería tanto como se esperaba, y no logra perforar el techo de los 25 puntos”, analizó la fuente del oficialismo que mira diariamente los números que le acercan en las oficinas del microcentro porteño.

En Juntos por el Cambio barajan otras encuestas y afirman no tener dudas que la candidata desplaza a Massa del segundo puesto. “Patricia salió fortalecida del segundo debate y a Massa la realidad le pasó por encima con la disparada del dólar. Hasta hace 15 días el escenario estaba muy parejo. En estos últimos días, Massa cayó y Patricia mejoró. Recuperó votantes de Juntos que en las PASO no fueron a votar o estaban enojados por la interna”, se envalentonan. Desconfían de los números que reparte el oficialismo, y los comparan con lo que distribuía Larreta antes de las PASO que lo daban como ganador de la interna. “Massa puso mucha plata en encuestas”, afirman.

La última jugada de Bullrich de anunciar, en caso de ganar, que su jefe de Gabinete será el mismísimo Larreta, apunta a retener todos los votos que Juntos recogió en las PASO, algo que los sondeos muestran que -hasta ahora- no pudo lograr en su totalidad. Algunas mediciones vienen reflejando que conservaría entre 7 y 8 de cada 10 electores que eligieron a Larreta en las PASO.

Aunque no lo digan públicamente, temen que el deterioro económico favorezca una subida de Milei y lo deje al borde de un triunfo en primera vuelta. “Es un fenómeno nuevo, difícil de predecir. Pero estas últimas dos semanas cometió varios errores: Lo de contracumbre en IDEA resultó medio un fiasco y no vino haciendo una buena campaña”, explican.

En el equipo de campaña de la titular del PRO recuerdan que en las últimas elecciones, Mauricio Macri pudo remontar 8 puntos entre las PASO del 11 de agosto de 2019 y las elecciones generales del 27 de octubre de ese año, pese a que no le alcanzó para conseguir su reelección. Algo similar - aunque en forma menos pronunciada- se dio en los comicios presidenciales del 2015 en los que se impuso Macri sobre Daniel Scioli en el balotaje: Juntos fue la alianza que más aumentó su porcentaje de votos entre una y otra elección. ¿Se podría replicar ese escenario? ¿O la irrupción de Milei hace impredecible cualquier pronóstico en base a elecciones anteriores?

En Juntos esperan atraer un porcentaje de los votantes que no fueron a las urnas en agosto, y confían en que lo harán ahora por “temor” a un triunfo de Milei. En un escenario de eventual balotaje con el libertario, creen que la candidata de Juntos se terminaría imponiendo como la candidata “más razonable”.

En cambio, las diferencias en el peronismo entre las PASO y las generales no superaron el punto porcentual entre ambas instancias, lo que evidencia que logró consolidar el voto propio pero le costó sumar a sectores no peronistas en las generales. El interrogante se acentúa respecto de la performance de Massa en un eventual balotaje. ¿Atraerá Massa votos de Juntos que no irían a Milei? ¿Antikirchneristas aceptarían votarlo por “temor a que gane Milei”?

En cuanto a las alianzas minoritarias, la mayoría disminuyó su porcentaje y número de votantes entre las Primarias y los comicios generales. En las PASO del 13 agosto, Juan Schiaretti, de Hacemos por Nuestro País, cosechó 3,71%; y el Frente de Izquierda y de Trabajadores Unidad, que postuló a Myriam Bregman, el 2,61% de los votos. Ambos candidatos se disputarán el cuarto lugar en las generales, sin chances de llegar a la Casa Rosada. Pero a diferencia a lo que sucedió en elecciones anteriores, varios sondeos muestran un crecimiento de la intención de voto al gobernador cordobés después de los debates, arañando en algún caso los 5 puntos. Malas noticias para Massa y Bullrich.

Qué pasó en la elección de 2015

Hace ocho años, la alianza bautizada en ese entonces como Cambiemos incrementó más de 5 puntos sus votos entre las Primarias y las generales. La fórmula Macri-Gabriela Michetti sacó 28,6% en las PASO contra 36,7% del binomio Scioli-Carlos Zannini. Massa, entonces candidato del frente Unidos por una Nueva Alternativa (UNA), quedó en tercer lugar con el 20,57%.

En las generales de ese año, el candidato del Frente para la Victoria (FPV) consiguió el 37% de los votos, solo 0,3 puntos más, mientras que Cambiemos escaló al 34,1%, porcentaje que implicó una suba de 5,6 puntos en los sufragios conseguidos. Así, mientras el entonces oficialismo sumó 617.000 votos, la alianza opositora que finalmente llegaría a la Casa Rosada incrementó su caudal en 1,8 millones de apoyos.

Si bien Scioli lideró las PASO, no logró el margen necesario para asegurar una victoria en primera vuelta en las elecciones generales. Dado que ningún candidato superó el 45% requerido, o el 40% con una diferencia mayor al 10% sobre el segundo más votado, hubo una segunda vuelta en noviembre, algo inédito hasta ese momento en la historia electoral argentina.

Finalmente, en el balotaje, el entonces jefe de Gobierno porteño consolidó los votos en su favor y se terminó imponiendo con 51,35% de los votos sobre el gobernador bonaerense, que sacó 48,66%. La diferencia que lo dejó afuera de la Casa Rosada fue de 678.000 votos, menos de 3 puntos. Mientras Macri logró sumar 17,2 puntos porcentuales entre la primera y segunda vuelta (casi 4,4 millones de votos), y Scioli solo sumó 11,6 puntos (2,9 millones). El resultado puso fin a 12 años iniciados por Néstor Kirchner y continuó con dos mandatos de Cristina Kirchner. Mostró un país fuertemente polarizado y la demanda de un cambio en ese momento al modelo kirchnerista de una parte significativa del electorado.

En esas elecciones, el voto en blanco se redujo considerablemente entre las PASO y la primera vuelta. Mientras que en las Primarias representó un 5% (1.216.634 de electores), en la general fue de 2,55% (664.740 votantes).

En la segunda vuelta, apenas el 1,18% votó en blanco: 306.471 electores, poco menos de la mitad de la diferencia entre los dos candidatos que compitieron en el balotaje.

Los comicios del 2019

En las PASO de agosto de 2019, la fórmula del Frente de Todos, integrada por Alberto Fernández y Cristina Kirchner, obtuvo una ventaja significativa con un 47,78% de los votos, mientras que el entonces presidente Macri y su compañero de fórmula, Miguel Ángel Pichetto, recogieron el 31,79% de los sufragios como la fórmula de Juntos por el Cambio.

Este margen de aproximadamente 16 puntos porcentuales en favor del Frente de Todos fue una sorpresa para muchos analistas y políticos, ya que las encuestas previas no preveían una diferencia tan amplia entre las dos principales coaliciones políticas. La victoria de Fernández mostró la desilusión de parte de la población con respecto a las políticas económicas del gobierno de Macri y sus promesas incumplidas, como la de una lluvia de inversiones que nunca llegó, solucionar los problemas inflacionarios y terminar con la pobreza que aumentó durante su mandato.

Sin embargo, para las elecciones de octubre, la diferencia se redujo significativamente. El Frente de Todos incrementó su porcentaje a 48,24%, mientras que Juntos por el Cambio logró un 40,28%. La brecha en los votos entre ambas coaliciones se redujo en las generales a 8,5 puntos porcentuales entre las Primarias y las generales, lo que evidenció que una porción importante del electorado modificó su decisión en el período intermedio.

Fueron casi 2,7 millones de votantes más que eligieron la boleta de Macri-Pichetto, que superaron en total los 10,8 millones. En esa remontada tuvo que ver la estrategia desplegada por el ex presidente con marchas en distintos puntos del país que le permitieron recuperar parte de la “mística” electoral que no tuvo en las PASO, y un paquete de medidas de emergencia para paliar la crítica situación económica.

En cambio, el Frente de Todos con el binomio Fernández-Cristina Kirchner subió menos de medio punto entre agosto y octubre, al pasar de 47,78% a 48,24%. Solo sumó 740.000 votos y llegó a arañar los 13 millones.

El voto en blanco, en tanto, fue del 3,41% en las Primarias (882.633 electores) y disminuyó al 1,6% en las generales. Fueron 441.503 los votantes que eligieron esa opción en las generales.

 

 

* Para www.infobae.com

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