Schiaretti apuesta a un triunfo en Marcos Juárez contra Juntos para consolidar la proyección de Llaryora

POLÍTICA 08 de septiembre de 2022 Por Agencia de Noticias del Interior
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El domingo 11 de septiembre por la noche, el país político mirará hacia una elección mínima, de 19 mil electores, pero cargada de simbolismo. Marcos Juárez decidirá quién es su intendenta: la "amarilla" pura Sara Majorel, lugarteniente de Pedro Dellarossa, el actual jefe comunal; o Verónica Crescente, una empresaria que integra el vecinalismo y que fue socia Juntos por el Cambio hasta que Dellarossa le negó la candidatura, pese a haber sido una funcionaria clave en la gestión municipal, por lo que se reasoció con Juan Schiaretti, recomponiendo así la vieja alianza del vecinalismo de esa ciudad con el poder provincial de turno.

Cargada de simbolismo por haber sido Marcos Juárez el "kilómetro cero" de Cambiemos, la antigua marca de la coalición, ambas estructuras hacen esfuerzos que no harían en otra elección de este kilaje.

Schiaretti se promociona como el "garante" del plan de obras que propone Crescente, mientras que Martín Llaryora, ya lanzado en la carrera por la Gobernación, pasó el viernes para hacer público su apoyo.

Por el lado de Juntos, los referentes cordobeses hicieron varias incursiones, el domingo Patricia Bullrich encabezó un almuerzo multitudinario y el jueves estará Horacio Rodríguez Larreta, para cerrar el proselitismo. No es una pelea desigual de aparatos.

Así, lo menos importante para la cobertura de la información nacional del domingo será quién gane, el foco está en sus padrinos. Si triunfa Sara Majorel, se espera que Luis Juez y Rodrigo de Loredo, ambos con intención de encabezar la boleta provincial de Juntos por el Cambio en 2023, estén en el escenario junto al macrista Dellarossa, quien se anotará como precandidato por ese socio de la coalición.

Si se impone Crescente, se espera que le levanten los brazos Schiaretti y Llaryora, el candidato del oficialismo para el recambio generacional en la Provincia.

 

Luego, especulan en El Panal, comenzaría el operativo de desembarco de Schiaretti en los medios nacionales, donde espera llevar su mensaje "por arriba de la grieta": la propuesta de una construcción alternativa a la que quiere sumar a Florencio Randazzo, Graciela Camaño, al socialismo de Mónica Fein y a los sectores moderados del radicalismo y del PRO. Sin embargo, funcionarios cercanos a Schiaretti desinflaron la apuesta por una proyección nacional en diálogo con LPO, acaso conscientes de la polarización extrema que generó el intento de magnicidio de Cristina Kirchner.

Como sea, no hablará de su propia candidatura presidencial, pero se descuenta que resaltará como ejemplo del método de esa construcción el haber apoyado decididamente a Crescente, quien fue hasta junio mano derecha de Dellarossa en la Municipalidad. En este operativo trabaja Guillermo Seita.

En el plano provincial, Hacemos por Córdoba avanza con el plan -también cargado de simbolismo- de arrebatarle al radicalismo un puñado de intendentes, entre quienes aparecen Myriam Prunotto (Estación Juárez Celman, en el Gran Córdoba), Carlos Briner (Bell Ville, último candidato a vicegobernador de la UCR) y Gustavo Benedetti (Arroyito, patria chica de Arcor, y aliado de Facundo Manes). El fin de semana, Llaryora se sacó fotos con Prunotto y Briner. 

De hecho, el intendente de la ciudad de Córdoba dice en privado que no descarta ceder la vicegobernación a un afiliado a la UCR, agitando un fantasma que ronda al radicalismo cordobés desde principio de siglo, cuando un grupo de intendentes y ex intendentes, liderado por el caudillo de Río Cuarto Antonio Rins, huyó hacia Luis Juez para enfrentar a Mario Negri. Como se recordará, esa elección la ganó Schiaretti por un puñado de votos. 

En el equipo del alcalde capitalino admiten que si el domingo celebran, será un punto de inflexión en la campaña que aún no inició en lo formal, pero que ya direcciona la política cordobesa. 

Fuente: LPO. Por Juan Manuel González

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