El Gobierno es un cabaret: Ahora Massa está molesto con la llegada de Scioli

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Repensar el gobierno, nada más, ni nada menos. Ese es el planteo de fondo que le hace Sergio Massa a Alberto Fernández en medio de una nueva crisis que atraviesa el Frente de Todos, esta vez por el despido de Matías Kulfas y la llegada de emergencia de Daniel Scioli. Lo hace después de que el Presidente le haya supuestamente ofrecido el Ministerio de Desarrollo Productivo, que declinó luego de advertirle que cambiar un nombre por otro solo sería como poner un “parche” y no aprovechar la oportunidad para relanzar la administración.

En el Frente Renovador, la fuerza que lidera Massa y que lo llevó a la mesa chica de la coalición gobernante junto con Fernández y Cristina Kirchner, aplican por estas horas la metáfora del auto que pinchó una goma: “Podemos cambiar solo la cubierta pero ya que tenemos que entrar a boxes, podríamos hacer un service completo, que nos ponga en pista de nuevo en condiciones de competir”. El tigrense viene hablando de esto con Fernández en los últimos días y lo reforzará en el viaje a Estados Unidos, a partir de la invitación que le hizo el Presidente para integrar la delegación que participará de la Cumbre de las Américas.

La convocatoria llegó al cabo de varias jornadas en las que el jefe de Diputados envió señales de advertencia: el viernes faltó al acto de Tecnópolis en el que se reencontraron –lapicera mediante- el Presidente y la vice; el sábado fue a la quinta de Olivos a la primera tarde y recibió el ofrecimiento que declinó para suceder a Kulfas; horas después el Gobierno confirmó la designación de Scioli y trascendió su enojo por el encumbramiento de un viejo rival político. Y el lunes volvió a la residencia para desayunar con Fernández y luego viajaron juntos a la Casa Rosada en la camioneta de Massa, porque había neblina y no se podía usar el helicóptero presidencial.

Reducción de ministerios
En esas charlas, según relataron fuentes muy confiables, Massa le insistió al Presidente con la necesidad de mejorar la gestión del Gobierno, le habló de su idea de reducir la cantidad de ministerios y de repensar áreas, pero no volvió a insistir con un recambio en el ministerio de Economía, a sabiendas de que Fernández “lo banca mucho” a Martín Guzmán. Para el jefe de Diputados, que la semana pasada almorzó con el titular del palacio de Hacienda para tratar de recomponer la relación entre ambos, el relanzamiento de la administración del Frente de Todos no sería “necesariamente” con Guzmán afuera del Gabinete.

Sin embargo, Massa no estuvo ayer en el acto en el que el ministro de Economía presentó, junto al Presidente, el proyecto de ley de “renta inesperada” que aún no ingresó a la Cámara baja para su tratamiento. Ese es, justamente, uno de los aspectos que el massismo cuestiona a Guzmán y a la mesa chica de la Casa Rosada: la lentitud en la toma y la ejecución de las decisiones. Un ejemplo que pusieron en los últimos días en el Congreso fue el Poder Ejecutivo tuvo “pisada un año entero” la nueva Ley de Bomberos, que recién promulgó esta semana.

En el planteo que Massa le hace a Fernández, en sintonía con algunas demandas de Cristina Kirchner y también de La Cámpora, figura al tope de la lista la necesidad de “ordenar la política”. Ahí aparece la idea recurrente de formar una mesa nacional del Frente de Todos que tenga incidencia en la gestión gubernamental, aunque “la última palabra la tenga siembre el Presidente”, aclaran en el Frente Renovador. Ponen como ejemplos el funcionamiento del Frente Amplio uruguayo, donde convivieron dos presidentes distintos como Tabaré Vázquez y Pepe Mujica; y de la Concertación chilena, que tuvo liderazgos democristianos y socialistas.

“No hay que poner los nombres por delante de los nombramientos, sino pensar en un menú de tres pasos: aclarar en qué estamos de acuerdo; cuál sería la mejor forma de ejecutarlo y con qué estructura de gobierno; y por último consensuar los nombres para cada lugar”, es la fórmula que le propone Massa a Fernández y que piensa seguir conversando con él los próximos días cuando coincidan en el viaje a Los Ángeles, del que también tomará parte el asesor presidencial Juan Manuel Olmos, apreciado por el jefe de Diputados como un interlocutor en temas políticos.

Pero antes de embarcarse con el Presidente rumbo a los Estados Unidos, Massa quiere asegurarse que la comisión de Presupuesto y Hacienda emita esta tarde un dictamen favorable para su proyecto de “alivio fiscal” a monotributistas y autónomos, de modo tal que se pueda tratar en el recinto de la Cámara baja la semana próxima. Su ausencia del país, desde esta noche, provocará que no presida la sesión convocada para mañana por la oposición para aprobar la boleta única de papel, con la que no acuerda el oficialismo.

Sobre la próxima llegada de Scioli al Gabinete, en el massismo no están muy contentos. “A mi me parece incoloro, inoloro e insípido; no suma nada y habrá que ver cómo construye su equipo”, se sincera un diputado afín al jefe del Frente Renovador. La posibilidad de que “el pichichi” utilice su nuevo cargo como trampolín para lanzarse nuevamente a la carrera presidencial puede incidir en el descontento de Massa, que tiene las mismas aspiraciones, aunque quienes lo tantean se van desde hace semanas con la misma respuesta: “No pienso mover hasta 2027″.

Fuente: La Nación

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