Decisivo para el futuro del dólar: analistas anticipan qué pasará con la "inflación verano"

ECONOMÍA Por Pilar Wolffelt*
Las proyecciones de las consultoras ubican el índice entre el 3 y el 4% para el primer mes del año, con un descenso en febrero. No esperan nuevas medidas
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Dentro de unas semanas comenzarán a conocerse los datos de inflación de enero y todo indica que el índice se ubicará cerca del 3,6%, por debajo del de diciembre y del proyectado por el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM). Sin embargo, preocupa y mucho la aceleración que podría haber hacia adelante, en un rubro clave como alimentos y bebidas.

Los economistas aseguran que la Argentina necesita un programa consistente y que tenga consenso por muchos años y que coordine los brazos determinantes de la inflación: lo fiscal, monetario, cambiario y la política de precios y salarios. Además, es un hecho: si el Gobierno quiere seguir controlando al dólar y pretende mantener su valor atado al nivel de inflación, es elemental que corrija este índice.

Para ello, será clave la variable alimentos, que es lo que en este momento más está presionando al alza y que, a la vez, tiene un valor íntimamente relacionado con el dólar, dada la incidencia indirecta de la suba de los combustibles en el costo de la canasta alimentaria y, por supuesto, del precio internacional de los commodities, que forman parte elemental en la cadena de producción de algunos alimentos esenciales para el argentino promedio.

"Más allá de que la tendencia para 2021 es a una inflación por encima tanto de la expectativa oficial (30%) como la verificada en 2020 (36%), nuestra proyección está por debajo del promedio de expectativas del REM y la situamos en torno al 40% punta a punta para 2021", detalla Fabio Rodríguez, economista y socio director de M&R Asociados.

Así, en el corto plazo y de cara al próximo trimestre (enero-marzo), la perspectiva de la consultora está en la zona del 3% promedio mensual para el primer trimestre del año.

En coincidencia, el economista Fabián Medina apunta que "el Gobierno prevé una inflación cercana al 3% en enero y al 2,5% en febrero, lo que ubicaría el índice alrededor de los 5 puntos para los dos primeros meses del año". En una línea similar, las estimaciones de su equipo de análisis prevén que llegará al 7% aproximadamente en el primer trimestre.

No obstante, señala que las medidas del Gobierno están enfocada en el establecimiento de acuerdos de precios ligados al salario y la implementación de "cosas a las apuradas", tal como califica él al programa de carnes que se puso en marcha con no muy buenos resultados.

Por su parte, Victoria Giarrizo, directora del Centro de Economía Regional y Experimental (CERX) informa que, en las primeras tres semanas de enero vienen registrando una inflación del 3,2% y les falta computar la variación de precios de los últimos siete días del mes.

En consecuencia, calculan que al final de estos primeros 30 días del año, el índice se ubicará alrededor del 3,6% y cera del 3,7% en el segundo mes. Sin embargo, señala una particularidad importante: "Esperamos una suba muy significativa de alimentos y bebidas. En las primeras tres semanas este ítem aumentó 3,7% y 4,1% si se toma sólo alimentos".

Así, la economista prevé que la inflación de los primeros 60 días del 2021 estará muy traccionada por ese componente, aun a pesar de la incidencia de la implementación del ajuste de lo que es Precios Cuidados que se realizó. Asimismo, explica que la inflación está contenida, en gran parte, porque la reactivación en el consumo está siendo más lenta de lo esperado.

En cambio, desde la consultora Invecq, Matías Sturt prevé para enero una tasa de inflación de entre 3,5% y 4%, en línea con los valores del último trimestre del año pasado. "Algunos aumentos de precios específicos (como los combustibles) y un avance del dólar superior al 4% en el mes son los factores que explican en lo inmediato esta dinámica", detalla.

Sin embargo, asegura que podría observarse una reducción mensual para febrero "a la luz de que el Gobierno parece cada vez más decidido a avanzar en el control y congelamiento de ciertos precios".

Sucede que, tal como lo señala Giarrizo se da un fenómeno que hace que, hoy, la industria sienta más la recuperación que el comercio. En este sentido, asegura que "se puede tomar como una buena noticia el hecho de que la inflación anual se ubicará por debajo de lo proyectado", pero advierte que los motivos no son tan positivos porque se debe, en parte a:

• Una reactivación aletargada del consumo,

• La dificultad para ajustar que enfrenta el Gobierno,

• La expectativa de que se implementen controles sobre las importaciones, y

• La posibilidad de mayores restricciones en la política monetaria.

Con este panorama, la analista observa que "hay una falta de comprensión aún de las características que tiene la inflación en Argentina" y alerta respecto de que, "si no se mira de una manera realmente integral, es muy difícil pensar que se resolverá sólo con la política monetaria restrictiva y control de precios".

Es por eso, quizás, que los economistas coinciden en señalar que, tal como lo explica Rodríguez, "el Gobierno parece responder con medidas más bien de tipo 'parches' y cortoplacistas al complicado panorama de precios que se enfrenta: acuerdos de precios en bienes básicos como la carne, ampliación de Precios Cuidados, pisar tarifas públicas y otros servicios".

2021: dólar y precios, al ritmo electoral

Si bien, en un plano un poco más robusto, parece querer dinamizar un acuerdo más amplio de precios y salarios, aún es muy incipiente. "Estas medidas con efectos efímeros podrán incidir en atemperar los precios en el arranque del año, sumado a un tipo de cambio que tiene margen para mantenerse estable, brecha controlada y una demanda que tampoco está en condiciones de seguir convalidando traspasos a precios como los que se vienen observando", observa el economista.

En igual sentido, Giarrizo opina que "si el Gobierno logra este año que la inflación sea más baja del 50%, no va a ser por las medidas que se apliquen, sino por las dificultades para vender que tendrán las empresas debido a la caída del consumo".

A lo que Sturt agrega que "controlar todos los precios posibles para lograr una reducción transitoria de la indexación, pero que va a rebotar a futuro, no es una política antiinflacionaria". Según su opinión, "un programa de estabilización que implica la coordinación de variables fiscales, monetarias y cambiarias tendiente a un sendero de menor nominalidad en la economía suele tener costos en el corto plazo y beneficios en el mediano y largo plazo".

Asegura, en este sentido, que no lo ve al Gobierno dispuesto a implementar algo así, sobre todo porque se trata de un año electoral. "Hay que hacer una corrección de precios relativos antes de iniciar un programa de estabilización, pero eso significa, en el corto plazo, una inflación más alta", sostiene.

Y la visión en este sentido parece ser unánime, ya que Rodríguez advierte que, "mientras ingresen los dólares esperados de la cosecha y se puede mantener sin sobresaltos el tipo de cambio, los incentivos están alineados para que la economía se mueva en función de las necesidades político-electorales del Gobierno".

En este sentido ve bajas chances de encarar una estabilización atacando los desequilibrios macroeconómicos mediante un programa que busque una reducción gradual pero persistente de la inflación y compatible con el despegue del consumo e inversión.

Lo que para él necesita la Argentina para resolver esta cuestión es "un pacto social tripartito -entre el estado, los empresarios y el mundo laboral- que cuente con fuerte respaldo político". Ese será el primer paso avanzar en las políticas fundamentales que permitan atemperar las expectativas inflacionarias y permitirá fijar prioridades urgentes de corto plazo, como mejorar los ingresos y niveles de pobreza

En definitiva, aunque con varios problemas de arrastre históricos y pandémicos, hoy, la Argentina parece estar mejorando su efectividad en el control inflacionario de corto plazo respecto de las expectativas que se habían planteado previamente, pero necesita urgente un programa integral que le permita previsibilidad a su plan inflacionario y efectividad a largo plazo.

 

 

* Para www.iprofesional.com

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