Córdoba es anti k, no macrista

POLÍTICA 13 de septiembre de 2021 Por Agencia de Noticias del Interior
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Mauricio Macri era jefe de gobierno porteño cuando extendió los tentáculos del PRO al interior del país. Impuso una receta de construcción política rápida con la incorporación de famosos a su red de referentes locales. Con el pase de los ucedeístas (hasta entonces asociados a Unión por Córdoba) y la popularidad del ex árbitro internacional de fútbol, Héctor “La Coneja” Baldassi, el partido amarillo lograba su primera banca en las elecciones legislativas de 2013 con el 14,45% de los votos.

La reconfiguración del tradicional bipartidismo provincial comenzaba a sacudirse al año siguiente, cuando algunos radicales, entre ellos Oscar Aguad, vieron chances de crecimiento en el marco de una alianza general con el referente de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, cuyo modelo era seguido con atención entre una sociedad cordobesa que sufría las tensiones entre el gobierno provincial y nacional a cargo de Cristina Fernández de Kirchner. La “Córdoba discriminada” tuvo varios capítulos y uno de los más tristes fue el acuartelamiento policial que derivó en saqueos. El poder central decidió, entonces, mirar hacia otro lado.

Macri, como el gran gestor de la alianza macrista y radical que sumó al Frente Cívico de Luis Juez, tuvo su gran test electoral en Marcos Juárez. La pampa gringa le dijo sí al experimento que tenía al exgerente de Boca Juniors como fogonero.

 
En adelante la historia de Macri con los cordobeses es conocida y califica como todo un idilio romántico. El principal bastión electoral se volcó en masa a las urnas en 2015 para empujarlo a la presidencia de la Nación y sacar al kirchnerismo del poder. Se comprende porqué el expresidente dice que ama a Córdoba y que está buscando casa para mudarse, si convence a Juliana Awada y a su pequeña hija Antonia. La provincia mediterránea, también, le salvó la ropa en la ronda nacional de 2019. Perdió el timón de la Casa Rosada, pero de manera digna gracias a Córdoba, otra vez.

Los elementos rápidamente expuestos sustentaron el siguiente debate: ¿el cordobés es antikirchnerista o macrista? El fundador del PRO evitó apoyar a candidatos provinciales en 2019 y la división de Cambiemos a nivel local favoreció un triunfo arrollador de Juan Schiaretti. Macri jamás se atrevió a disputar poder con el peronista Juan Schiaretti, al que prefiere llamar “mi amigo el Gringo”.

Ese juego doble hacía imposible realizar aseveraciones concluyentes, aunque Macri gustara de moverse en el distrito como si los votos realmente le pertenecieran. Esta actitud fue precisamente la que asumió cuando se anticipó a presentar a su candidato a gobernador, Gustavo Santos. Sin los fundadores de Hacemos por Córdoba entre las opciones del 2023, presentó a su exministro de Turismo como el hombre que le daría continuidad con cambio al exitoso modelo de gestión provincial que, como todo proyecto que lleva más de 20 años en el poder, entiende de la necesidad de ajustes.

Tal era (y es) la convicción de Macri con Santos que en una de sus incursiones a comienzos de este año sacudió la interna de Juntos por el Cambio local. Recuérdese que le dijo a Mario Negri que no tenía capacidad para gestionar, entre otras tropelías que generaron tensiones aquí y en la mesa nacional de la coalición. Acto seguido, ungió a Luis Juez como el compañero de ruta en este camino de instalación de su apóstol, entendiendo que el 2021 sería clave para catapultarlo a la cima de la boleta ejecutiva en dos años.

Santos se compenetró con su rol de candidato en su primera campaña política en cuatro décadas de militancia y cargos en la función pública. Inició la faena con confianza, pese a que Macri no pudo sostenerlo como el único exponente de su partido porque Patricia Bullrich decidió desafiar su liderazgo en Córdoba. El “apóstol” terminó en alianza con Negri y Juez se asoció al prometedor Rodrigo de Loredo. El PRO, por primera vez, compitió divido.

El escenario de paridad que marcaban las encuestas empujó al expresidente a comprometerse con la campaña de un elegido, sin un desembarco presencial para no tensionar de más las relaciones de fuerza con Bullrich y el neutral jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta. El objetivo de identificar a Macri con la lista liderada por Negri y Santos fue permanente y marcó el tramo final de todas las acciones de campaña.

Negri y Santos reconocieron anoche la derrota y, con ella, descocieron un debate que varios macristas paladar negro se empeñaban en mantener y colocaba a Macri (aún) como líder indiscutible de la alianza. Córdoba es de naturaleza antikichnerista y la expresión hecha cuerpo es dinámica.

Este domingo, tomó el rosto de los candidatos que Macri no eligió. Uno, antimacrista y crítico como es Juez; otro, De Loredo, cabalgó el dedo del fundador del PRO según conveniencia táctica. Córdoba demostró que no es macrista por esta preferencia y, a su vez, por el apoyo que recibió Schiaretti, el gran elector de Ellas, Alejandra Vigo y Natalia de la Sota. Se demostró que alejarse del Frente de Todos fue lo correcto.

Las cuatro listas de Juntos por el Cambio fueron las más votadas y sumaron más el 47% de los votos en los dos tramos con el 99,14% de las mesas escrutadas en la provincia. Dentro del universo de votantes de JpC, Juez se alzó con el 57,46% de los votos, mientras que Negri obtuvo 36,18% en el tramo de senadores. En tanto, para diputados, De Loredo obtuvo el 58,59% contra el 35,04%, de Santos. La lista liderada por el exfuncionario de Schiaretti obtuvo la cosecha más baja, sin contar las otras dos expresiones radicales minoritarias.

“Estaba convencido que teníamos que encabezar con un dirigente radical de proyección como Rodrigo. Se lo dije a Macri, fue un error creer que un grupo de amigos te asesoran, te dicen que vos son John Lennon y Córdoba, Liverpool. No nos pueden imponer un candidato, así como así. Al cordobés no nos gusta que nos digan lo que tenemos que hacer”, dijo Juez a Mitre, luego de un llamado a la unidad que nadie cree factible con denuncias de campaña sucia que el propio hijo del diputado Negri sugirió antes de que admitieran la derrota. “Se ha roto un diálogo, un puente. Si es fuego amigo es una mala noticia. Lo vamos a confirmar en los próximos días”, sembró la duda el jefe de campaña, Juan Negri, sobre la acción injuriante en redes que empañó el fin de semana en la cantera de

“Macri no mueve el amperímetro en Córdoba”, había asegurado el presidente del Frente Cívico hace días. El resultado no lo desmiente, incluso dramatiza el panorama porque el escrutinio en Ciudad y provincia de Buenos Aires dejaba bien parado a Larreta, quien se involucró de lleno en dos bastiones centrales con la candidatura de María Eugenia Vidal y Diego Santilli, respectivamente.

Santos respondió a la consulta obligada de la noche. Si se mantiene la brecha de 23 puntos ingresaría a la lista junto a la radical Soledad Carrizo, no obstante ¿se esfuma su carrera a la gobernación con la derrota? “Hablar de eso es demasiado apresurado. No descarto, ni afirmo nada. Trabajaremos todos juntos, vamos a poner en marcha la Fundación Pensar y buscar proyectos para Córdoba”, evitó mostrarse caído el candidato de Macri en Córdoba.

Bullrich contribuyó a derribar un “mito” al que varios se aferraban. Ejecutó una picardía que seguramente invitará a Larreta a terminar el trabajo y reclamar el bastión. La actual senadora Laura Rodríguez Machado, una de las ninguneadas por Macri, celebró que ganó la halconada lista a la que la exministra de Seguridad apoyó sin titubeos. “Ganamos los más corajudos para enfrentar al kirchnerismo”, lanzó la ahora candidata a diputada con aires de revancha.

“Hoy quedó en claro que somos un frente”, sepultó de Loredo el liderazgo de Macri al ser consultado sobre quién es el líder del espacio.

Fuente: Diario Alfil. Nota de Yanina Passero

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