¿DIOS?, las pelotas...

PARA LEER EN PANTUFLAS Por José Ademan RODRIGUEZ
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jose ademanPor José Ademan RODRÍGUEZ

El Domingo es el día del Señor y era el día en el que Maradona aparecía ante sus fieles en el San Paulo de Nápoles, en la Bombonera o en el Camp Nou, el templo de la mentira catalana. 
Este domingo les presento mis pequeñas pero necesarias refutaciones sobre estas grandes afirmaciones sobre el D10S Maradona, y que son compartidas por la gran mayoría. Claro, porque argumentar contra Maradona es como estar en territorio comanche.

Parafraseando al poeta, el genio es un engendro apocalíptico de las circunstancias, que hace regularmente la vida de los instintos. Los genios solo subordinan su ser a la bestial sensualidad de sus vocaciones. Satisfacen una enorme aberración, contemplan la sociedad a vuelo de pájaro y andan como sombras entre los demás como un carpintero ante la viruta de su taller. 
El hombre genial no teme a la crítica ni busca el aplauso de su siglo ni tampoco a la crítica de los que sobrevendrán. A los críticos les hace correr a lo largo de mil situaciones y de mil valores contradictorios porque no sabe ni lo que quiere ni adónde va, pero avanza en línea recta con la impavidez y el finísimo tacto de los somnámbulos a través de los mayores peligros y de las más evidentes sinrazones. Los genios pasan soberbios como un instinto que no entiende de sermones o una luz de la naturaleza que pasa triunfadora de todos nuestros prejuicios. 

1. Maradona fue el Mejor Jugador de la Historia.

Es simplemente imposible afirmar quién es el mejor de la historia. ¿Cuáles serían los criterios? 
Si vamos a la estadística, no hay comparación posible con el negro Pelé que marcó 1283 goles, tiene tres copas del mundo, ninguna ganada con la mano, ni shows de besos en la boca y que nunca se tiñó el cabello. Pelé dignificó su raza mientras que Maradona renegó de su estirpe de morocho.
Si hablamos de plasticidad, muchos votarían a favor del mago francés Zinedine Zidane.  ¿Efectividad? Quizás Leo Messi o Alfredo Di Stefano que arrasaron en Europa. Por lo general, la gente suele hablar a nivel emocional y acordándose de su niñez. Los que vieron jugar al Charro Moreno te van a jurar que era mejor que la Saeta Rubia y Pelé, y por supuesto que Maradona. Además, yo aprendí a desconfiar totalmente de las evidencias. Como decía un sabio: “Cuando todo se aglutina en torno a idéntica opinión, pongo pies en polvorosa, seguro que la verdad se halla en otra parte”.


2. El gol contra los ingleses es el Mejor de la Historia.

Otra vez estamos en lo mismo. Lo emocional. Por ejemplo, a mí me pone la piel de faisán recordar el gol de volea de Zidane en la Final de la Champions. Fue una verdadera obra de arte. Si Miguel Ángel hubiera sido contemporáneo de Zidane, hubiera creado ‘’El Zizou’’, instalando en Florencia una réplica de su obra para posteridad, como el David. Imposible volver a ver la misma joya. Sin embargo, ya vimos y volveremos a ver goles como el que marcó Maradona contra los ingleses. Lo que pasa es que este gol tuvo un tono mítico, épico o epopéyico por razones geopolíticas. Maradona fue metáfora de un desquite bélico, nada más ni nada menos que la guerra de las Malvinas. También porque abatió a la reina de los mares, la ‘’pérfida Albión’’, surfeando con la pelota. Mayor tinte demagógico imposible. Quitando todo este escenario que rodea a este gol, el de Messi contra el Getafe fue muy similar. O el gol de Corbatta contra Chile en 1957. La prestigiosa revista Life público su foto y la portada de su versión argentina, ponía como titular: ‘’Corbatta, un jugador de dibujos animados’’, en referencia a su golazo en la Bombonera. Muchos años después, lo plagió Valdano cuando dijo: ‘’Romario un jugador de dibujos animados’’.
Otro gol que hizo historia fue el de Vicente de la Mata, en El Monumental, en el año 38, que se gambeteó a toda la defensa de River y que se ganó ahí el apelativo de ‘’Capote’’.
Ya ven, creo que a los argentinos no nos debería emocionar tanto un gol como el de Maradona, de gambetas, ya que es más bien vulgar. En mí época, por lo menos, estábamos acostumbrados a ver esos goles todos los días en los potreros. Para terminar con los ejemplos de goles de gambetas, yo vi un día a la Wanora Romero, marcar un gol, frente a Instituto, partiendo de la mitad de la cancha. Fue apilando gente desde el fondo de sus ojos con un vaivén cadencioso como hamacándose. Dejo en el suelo a cuantos defensores le saliera, no sin antes gambetearse a los canas y los postes. ¿Qué más quieren?!!!  
Yo veo mucha exageración cuando se habla del gol de Maradona. Y si queremos exagerar, vean el gol de penal del indio Patoruzu con la cabeza. ¡Si hay que exagerar, se exagera!
Y de tanto repetir las imágenes del gol, los ingleses le van a acabar quitándole la pelota a Maradona. Como dijo Daniel Willington referente a su gol de tiro libre contra Belgrano: “¡No lo repitan tanto, que al final lo voy a errar!”


3. Maradona es un ícono mundial.

Y sí, como el asesino Che Guevara, el ratón Mickey, la Marilyn o la nena ecologista Greta. ¡Qué la parió! Todos con su efigie pegada en todo tipo de camisetas y baratijas vendidas en el mundo entero. 
Tenemos al 10 de Maradona para el negocio del fútbol mundial como la S de superman. Son herramientas del movimiento de globalización. Una gran mentira. Habría que culparlos por dejarse prostituir en vez de venerarlos. O como Michael Jackson que se destrozó y quería dormir con niños. Iconos decadentes. 
Maradona nació con un don. En su ADN tenía todos los resortes, las cualidades de un virtuoso. Fue quizás el mejor virtuoso del potrero y a la vez, el destino le dio un látigo para autoflagelarse. Tenía las dos cosas para convertirse en un fetiche inútil, balbuceante hasta convertirse en un enfermo que fue aprovechado por lo peor que haya la prensa, el periodismo deportivo y especialmente el futbolístico, que después de subirlo en un altar, se encargó de exhibirlo como un despojo humano y retorcerle el cuchillo de la humillación para el denuesto y la burla. Exhibirlo con premeditación y alevosía, transgrediendo el código deontológico, haciéndonos recordar a esa obra maestra de David Lynch ‘’El Hombre Elefante’’. En su final, Maradona fue una reedición del hombre elefante, con una imagen entre cómica y patética, como el hombre deformado del circo que era Joseph Merrick.
Obesidad mórbida y tartamudeo disléxico, secuela de la cocaína y agravado por el alcohol. Los médicos deberían haberlo protegido y rescatado por emergencia médica.


4. Maradona fue un rebelde.

Jamás fue un rebelde. Al verdadero rebelde o lo matan o acaba en la cárcel. Maradona fue más bien parte del sistema, un acomodaticio. Andaba y disfrutaba con dictadores, políticos, jeques árabes, mafiosos, vedettes… fue un anti-rebelde. 
Para rebelde en la Argentina tenemos al peruano Hugo Guerrero Marthineitz quién revolucionó la radio y destruyó el periodismo porteño. Insobornable, perseguido, odiado, no se doblegaba nunca y acabó en la pobreza total, recitando poemas para la burguesía porteña por un plato de comida en la cornisa del hambre. Rebeldes fueron los generales Valle y Cogorno, fusilados por la revolución que volteó a Perón. Otro ejemplo de rebeldía fue Agustín Tosco, oriundo del pueblo de Moldes. El líder sindical murió perseguido por el gobierno que no lograba ensuciarle. Hasta fue vecino mío y un día un jugador de Belgrano lo llevó en su auto escondido para superar los controles de los militares.
Verdaderos rebeldes fueron los campesinos Pancho Villa y Emiliano Zapata con sus luchas por la libertad y la justicia. En el mundo del deporte, fueron rebeldes varios afro-americanos. Cassius Clay fue encarcelado por negarse a cumplir con el servicio militar estadounidense y denunció la guerra del Vietnam. Chris Jackson fue designado persona non grata por la NBA después de convertirse al islam y rezar con las manos delante de la cara durante el himno nacional. A pesar de sus genialidades acabó casi en el olvido. Otro atleta rebelde fue Jesse Owens que ridiculizó a la Alemania Nazi ante los ojos del mismo Hitler durante las olimpiadas de Berlín en 1936, sin insultar a nadie y menos soltar el clásico ‘’hijos de puta’’ de Maradona en el mundial italiano del 1990.

5. Maradona representaba a los pobres.

Vaya mi respeto para la gente pobre. Él provenía de padres ejemplares, Don Diego y Doña Tota, y quizás la genética les hizo crear la obra cumbre del potrero. Dieguito, el Pelusa, pobre niño rico que nunca supo que por estar donde no debía, el cerebro se le iba apagando, sin distinguir un sentimiento de un pensamiento. El niño de Fiorito posiblemente no jugó con coche de plástico o de madera, de golpe se subió a un Ferrari. Diego, pobre niño rico.
En Nápoles, en el imaginario vino a representar la lucha de los pobres del sur de Italia contra el norte rico. Otra vez la demagogia con la lucha del sur contra el norte. Pero Maradona no era como Cantinflas retrucándoles a los ricos, ni su historia se parecía en nada a un cuento navideño de Charles Dickens cuando habla de la miseria moral de los ricos. Quién sino un iluso o un comunista iba a pensar que el mezzogiorno italiano iba a salir de la pobreza gracias a Maradona? ¡¿Con el fútbol iba la gente a hacer una revolución social?! Ciudadanos fanatizados.
Pero, claro, Maradona vivía como un rico, un millonario. Andaba con camorristas. Solo en el imaginario el mafioso representa al pobre. Pero no es ningún Robin Hood, sino un representante de la burguesía parasitaria. Además, Maradona coleccionaba los regalos, los autos de alta gama, vivía en mansiones de lujo, iba en yates, tenía Rolex, joyería, abrigos de piel… ¡Como cualquier vecino de barrio pobre, vamos! Y en sus últimos años, solo seguía como ‘’Director Técnico’’ o ‘’entrenador’’, por la plata. ¿Qué iba a dirigir? ¿A quién iba a entrenar? 
Pero el hincha, que según Panzeri no es más que un enfermo mental, todavía le venía a aplaudir y a cantar. ¡Y dale con la muletilla imbécil de ‘’Marado, Maradooo’’!!


6. Fueron violentos con Maradona.

Sí, los defensas rivales fueron muy violentos con él -como todos los cracks- y, en España, el animal de Goikoetxea le destrozó el tobillo. Pero él también era violento y le gustaba la brutalidad. Acuérdense del terrible planchazo en las partes, que le asestó al jugador brasileño Batista en el Mundial 82. Desde el cielo, Discepolín nos envió la primera entrevista después de la expulsión: “¿Y Diego, no iba a ser un baile?”. “Y qué culpa tengo si la orquesta la pusieron los brasucas!”
¿Y qué decir de su actuación en la tristemente célebre Batalla del Bernabéu (final de la Copa de España en Madrid delante del rey, contra el Atlético de Bilbao en el año 1984 y que fue el último partido oficial de Maradona con el Barça)?
Y pensar que aquella mano volandera invisible, con pillería de niño travieso, se transformó en pesada mano de maltratador. Le pegó varias veces a su ex pareja y otra vez le rompió un vaso en la cabeza a una señora. A los periodistas les echó de una finca amenazándolos con dispararles con una escopeta.


7. Maradona nos representa a los argentinos.

A mí ¡no me representa! Muy por el contrario. Me da vergüenza como ciudadano argentino. 
Como me va a representar un tipo que abraza y le baila el agua a Nicolás Maduro en un lastimoso papel de clown a un narco dictador, y luego va y canta la Marcha Peronista (Perón no tenía nada de comunista). Me hace acordar a Hugo del Carril, un señor como artista y como ciudadano, que cantó la Marcha Peronista en la cárcel cuando cayó Perón.
Recuerdo al cirujano argentino René Favaloro, padre del Bypass, es un héroe mundial, con una estatua en Cleveland (EE-UU). Revolucionó la medicina y dedicó su vida a sus pacientes. También luchó contra la pobreza, la droga, la violencia y estuvo doce años como médico rural. Este tipo me representa a mí. ¿Quién lo conoce ahora? Leí que cada 4 de julio se celebra en Argentina el Día Nacional del Médico Rural, en conmemoración al nacimiento del doctor… Esteban Laureano Maradona. Sin embargo, se suicidó con un disparo en el corazón También recuerdo a Lisandro de la Torre quién luchó de verdad contra Inglaterra. Combatió a los ingleses por el litigio de las carnes y se pegó un tiro después de que mataran a su secretario, Aún resuena el eco de los disparos en la consciencia de los argentinos con criterio. ¡Como me va a representar Maradona!


8. Todo fue culpa de la droga.

El yuyo de su potrero cuando niño, se transformó en hierba maldita.
Claro, las drogas destrozaron a millones de madres que lloraron a sus hijos. Pero no todos los drogadictos se comportan mal. El famoso cantaor gitano Camarón de la Isla se pichicateó más y peor que Maradona. Tomó heroína y abusó de todo. Pero se la aguantó. Nunca tuvo un desliz con la gente. No le faltó el respeto a nadie, ni nunca fue agresivo y siguió amable con la gente, sonriente. También en España, en Barcelona, antes del pandemonio desatado en torno a su figura, Maradona dijo en una publicidad “Si te ofrecen droga, dí que NO”. En Francia también jugó un partido contra la droga junto a Platini. Un hipócrita con todo cinismo. 
Luego, nos vendieron la rehabilitación en Cuba como una autentica desintoxicación para tapar la juerga que se montaban. Maradona no tenía amigos sino compinches como Guillermo Coppola, desvergonzado, ególatra y pichicatero que presumía de los lujos que compartía con Diego.


9. Con la muerte de Maradona lloró toda Argentina.

Maradona nunca respetó a los periodistas. Le daba asco verlos tan mediocres. Pedigüeños de lo vulgar que anida en la cultura de cada jugador y salirse con la fabulosa empresa de preguntar tonterías o buscar noticias nuevas, constantemente, sin detenerse en profundizar ni en recordar. Su muerte y toda la ceremonia fue una puesta en escena ridícula, otro espectáculo grotesco y global. Transmitido en mundovisión sin interrupciones, un gozo para este periodismo de cuarta. Y a la gente, por lo general, le gusta confirmar y reforzar sus ‘’creencias’’ y que los tópicos sean reales. Así, un televidente en Francia, por ejemplo, tendrá la confirmación de la idea que se hace de un argentino. Una muestra del fanatismo de los argentinos.
No es más que otra mentira de la prensa para una sociedad rebaño. Al igual que el Gobierno nos “regala” días feriados, nos da días de luto nacional. Son falsas celebraciones. Y después de la celebración, la gente se vuelve a su triste agujero, a sus verdaderos problemas. 
A mí, la muerte de Maradona no me hizo llorar. La película italiana Cinema Paraíso sí que me hizo llorar. Esta película los representa más a los italianos del sur que Maradona. Y, sin embargo, muchos jóvenes ni la vieron ni la conocen. Ese viejito de la película también era un rebelde. 
Yo lloré con el ‘’Nocturno a mi barrio’’ recitado por Aníbal Troilo o con ‘’Pelota de trapo’’ de Armando Bó y letra de Borocotó.


10. Diego es DIOS.

Dios no, pero Santo lo será pronto. Hacía años que estaba luchando contra el patrono de Nápoles. Al igual que San Genaro, el Diego no se moría nunca a pesar de las cagadas. Ahora, muerto, quizás gracias al alcohol, la sangre de Maradona sigue fluida como la de San Genaro. En unos años ya aparecerá algún milagro que se atribuirá a Diego Maradona y al final será santificado. Dios no, pero San Diego, sí.
Ah, y con respeto al tipo que se sacó la foto junto el cadáver de Maradona, les recuerdo que el diputado argentino Joaquin V. Gonzalez robó los dientes del cadáver del general Manuel Belgrano. Otra profanación. Otro sacrílegio. ¡Los argentinos, siempre batiendo récords!

Una circunstancial foto con Maradona, que como podrán apreciar, no fue buscada y trato de pasar desapercibido. La misma fue publicada en uno de los principales diarios de España y mi desagrado se puede observar a simple vista.

Culmino con este tema emblemático de nuestro tango 

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