Amigos son los amigos

POLÍTICA 05 de septiembre de 2022 Por Agencia de Noticias del Interior
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Otra vez, una sucesión de movidas políticas de Mauricio Macri encuentra como beneficiario final a Juan Schiaretti. Aunque las interpretaciones que circularon por corrillos amarillos destaquen que, en su última visita a la provincia, el líder del PRO expresó su voluntad de que Juntos por el Cambio (JxC) gane las elecciones provinciales de 2023, descartando un posible acuerdo con el peronismo, las consecuencias de sus movidas, públicas y privadas, abonaron la cosecha cordobesista.

Tanto su pronunciamiento en favor de definir en las urnas las candidaturas del espacio como las muestras de beneplácito hacia el precandidato a gobernador radical Rodrigo de Loredo, operaron como combustible para internas que no terminan de sofocarse. Apuntado como destinatario, aún tácito, de tales movidas, Luis Juez fue el primero en reaccionar con una seria advertencia: “Voy a ser candidato a gobernador. Eso no está en debate. Si puede ser en Juntos por el Cambio, bárbaro”, le dijo a este medio.

Las palabras del senador generaron réplicas, especialmente de quienes aún desdeñan una alianza con él. Radicales y PRO línea pura aprovecharon para actualizar dardos, precisamente en momentos en que, quienes son optimistas, consideran “inminente” la definición de un reglamento que establezca los procesos para elegir las candidaturas.

También reaccionaron, sotto voce, boinas blancas alineadas con la conducción partidaria que no digieren intromisiones del expresidente. Ni siquiera un gesto amable, como los que dispensara al presidente del bloque Evolución en la Cámara de Diputados, tanto en su visita a Marcos Juárez como en charlas fuera de protocolo.

 

Inesperados para algunos, fomentados para otros, los cruces internos quitaron parte de la atención enfocada en la sucesión de crisis que capea el gobierno de Córdoba, desde la muerte de bebés en el Hospital Materno Neonatal, que incluyó la salida del ministro de Salud, hasta intervenciones de la Justicia que ordenaron a la Policía cesar la represión contra colectivos que resisten el avance de obras que afectan el medio ambiente de los valles turísticos.

 

Mirando al sur
La semana había comenzado con ánimos henchidos en la escudería PRO. Los sectores internos coincidían en destacar que el Macri había destinado mensajes a fortalecer el rol de su partido en JxC. Con tal intención, había remarcado la necesidad de presentar candidaturas propias para la gobernación y la intendencia capitalina, las cuales debían participar en las mencionadas internas.

 

“Vino a ponerle nafta premium al partido. En particular a Gustavo Santos y Soher el Sukaria, sus nombres para la provincia y la ciudad”, destacaban en el macrismo tras una cena en la que también existieron reproches a dirigentes que "siguen pensando en ubicarse detrás de candidatos extrapartidarios, priorizando los cargos por sobre la construcción colectiva”.

 

Con sospechosa falta de tacto, en el mismo encuentro Macri ratificaría su antipatía con el líder del Frente Cívico. “Alguien le contó lo hablado en esa cena. Mauricio tiró veneno a Juez en confianza, en un grupo chico, pero no fueron cuestiones personales, sino de gestión”, confió uno de los asistentes.

 

Aún la teoría sobre una filtración inesperada se desvanece con una mínima consideración de antecedentes. Tampoco son desconocidos los vínculos de Juez con algunos dirigentes amarillos que habían sido fustigados. Mucho menos su poca predisposición a participar en una compulsa interna frente a representantes de dos partidos con más aparato y billetera.

 

Una trama conocida para propios y extraños comenzaría a desarrollarse desde entonces. “Luis sabe que Mauricio no lo apoya, pero tampoco quiere ese apoyo. Incluso puede favorecerlo mostrarse opuesto. Hoy Macri no es la figura de antes, genera rechazo. Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta, que miden mejor, avalan a Luis y lo hacen saber”, analiza con optimismo una voz juecista.

 

Tampoco pasa inadvertida la coincidencia de la jugada macrista con el alistamiento de Rodrigo de Loredo como precandidato a gobernador. Lo que semanas atrás permanecía en modo incógnito, hoy asoma como decisión. El diputado está dispuesto a pulsear, no solo con su socio político. Entiende que un hipotético triunfo lo ubicaría como el líder de una UCR hoy conducida por sus rivales en la interna: Mario Negri y Ramón Mestre.

 

La secuencia es seguida con sumo interés desde El Panal, no solo por la renovación de la agenda informativa. Más importante aún, alientan cualquier posibilidad de ruptura en la alianza opositora. Por ello agradecen una nueva irrupción de Macri en tierras cordobesas. Si en 2019 su silencio facilitó la ruptura cambiemista, tres años después son sus filosos comentarios los que tensionan a la única coalición capaz de cambiar el signo político de la provincia.

 

Todos y cada uno de los cálculos serán reevaluados el 11 de septiembre, en las elecciones de Marcos Juárez. Un triunfo de la alianza entre el vecinalismo y Hacemos por Córdoba no sólo implicaría despojar a JxC de su mentado “kilómetro cero”. También se convertiría en un soplo de aire tibio a las brasas sobre las que caminaron los socios cambiemistas durante la semana.

 Con información  de Letra P, sobre una nota de Luis ZEGARRA

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