La Knésset se disuelve y convoca elecciones para el 1 de noviembre en Israel

INTERNACIONALES 30 de junio de 2022 Por SAL EMERGUI*
Yair-Lapid
Yair Lapid, de famoso presentador de televisión a primer ministro de Israel

"Estoy preparado para ser primer ministro de Israel", dijo Yair Lapid a este periodista en su despacho de la Knésset. Siete años después, el líder centrista tiene la oportunidad de demostrarlo aunque no en las mejores circunstancias en un país que el próximo 1 de noviembre acudirá a las urnas por quinta vez en tres años y medio.


Tras la votación a favor de la disolución de la Knésset diez días después de que su socio y antecesor Naftali Bennett acelerase la caída del Gobierno tras perder la mayoría parlamentaria, Lapid se convierte en el decimocuarto primer ministro en la historia de Israel. El primero que fue periodista, presentador, actor y compositor y el primero que no llega desde la derecha desde Ehud Olmert (Kadima) en 2006.


Más allá de la enorme responsabilidad que supone ocupar uno de los puestos más complejos del mundo, aunque sea en funciones, y compaginarlo con el papel de candidato en las elecciones, el ministro de Exteriores asume la jefatura del Gobierno con sensaciones encontradas.


Por un lado, decepción porque no ha podido evitar la desarticulación de la coalición sin precedentes que cosió hace poco más de un año uniendo ocho partidos de la izquierda, centro, derecha y del sector árabe. Lapid hubiera preferido trasladarse a la residencia oficial de Balfour en Jerusalén en agosto del 2023 como marcaba el pacto de rotación con Bennett al que permitió, pese a tener el triple de escaños, ser el primero en la jefatura de Gobierno.


Por otro, satisfacción. A sus 58 años, completa un proyecto político iniciado en 2012 cuando dejó la cómoda y popular silla de presentador de televisión en prime time para crear el partido liberal Yesh Atid (Hay Futuro) como exponente del centro, la moderación y de las clases medias.


Desde entonces y tras saborear triunfos como los 19 escaños en sus primeras elecciones (2013), este ex boxeador amateur ha sabido levantarse de los golpes encajados en el cuadrilátero político dominado en la última década por su gran contrincante Benjamín Netanyahu. "Yair es sobre todo un luchador que no se rinde. Ha demostrado su gran valía ya sea escribiendo, presentando un programa de televisión o como gran líder político", opina la académica y ex diputada de su partido, Ruth Calderon.


Lapid será primer ministro hasta la formación del nuevo Gobierno tras los comicios. Pero el cargo podría no ser tan temporal si los sondeos se cumplen y ninguno de los dos grandes bloques llega a la mágica cifra de 61 de 120 diputados de la Knésset. Y los bloques desde 2019 no se dividen entre derecha o izquierda sino a favor o en contra de Netanyahu, en juicio por supuesta corrupción.


Como premier y rodeado del máximo responsable del Ejército o del Mosad, Lapid buscará derribar uno de los grandes obstáculos en su carrera política: su limitada experiencia militar en un país que aún considera la seguridad como elemento crucial en el día a día y al fin y al cabo también en las urnas. El Likud suele ridiculizar el servicio de Lapid limitado en las páginas de la revista del Ejército Bamachane. Nada que ver con los ex integrantes de la unidad de élite Sayeret MatcalNetanyahu y Bennett ni con el exjefe del Estado Mayor y ministro de Defensa, Benny Gantz.


"El inexperto periodista de Bamachane no puede gobernar el país más amenazado del mundo", avisan sus adversarios mientras sus seguidores recuerdan su experiencia como miembro del mini gabinete de seguridad- tanto en la coalición de Netanyahu (2013-215) como en la actual que encabeza- ministro de Finanzas, líder de la oposición y, desde 2021, ministro de Exteriores.


Sin su carisma, liderazgo y disciplina, Yesh Atid no sería el primer partido de la coalición (17 escaños) ni el segundo de Israel por detrás solo del Likud. Lapid designa a los integrantes de su lista que además de haber sido reconocidos representantes de la sociedad civil o ex oficiales de organismos de seguridad le son fieles. La fuerza de Yesh Atid contrasta con la debilidad del partido derechista de Bennett que empezó la legislatura con siete escaños y acabó con cuatro tras la marcha de tres debido a la presión en la derecha por su inesperado pacto con el centroizquierda y el partido árabe Raam. De hecho, fue lo que tumbó el Gobierno.

Horas después de anunciar que no se presentará a las próximas elecciones, Bennett se reunió una vez más con Lapid para entregarle la antorcha (Lapid en hebreo) y el material clasificado en temas de seguridad nacional. "Gracias Naftali, mi hermano", ha tuiteado con las imágenes del cambio de silla este jueves en la Knésset. "El país está por encima de cada uno de nosotros y seguirá por el buen camino", señaló Bennett que define a Lapìd como "un caballero y un patriota".


Al margen de tratar la carestía de vida que provoca un gran descontento social, Lapid debe lidiar con las amenazas del norte (Hizbulá en el Líbano) y sur (Hamas en Gaza), el conflicto palestino con permanente potencial explosivo y el gran reto de Israel: Irán. Ya sea con su infraestructura armada en Siria o sobre todo su plan nuclear en un escenario que va desde la guerra encubierta entre los dos países a la posibilidad de un acuerdo con las potencias tras la interrupción de negociaciones.


Como primer ministro en funciones, seguirá su intensa actividad diplomática del último año estrechando aún más las relaciones con EEUU, varios países árabes y la UE al tiempo que no aprobará ningún movimiento "arriesgado" sin la luz verde de los organismos de seguridad. El líder centrista apoya la creación de un Estado palestino-quizá se reúna con el presidente palestino Abu Mazen- pero, como la mayoría, cree que hoy un acuerdo de paz es imposible.


Y todo ello en una agresiva campaña electoral en la que el resto de partidos en el Gobierno no se lo pondrán fácil a Lapid ya que temen que le quiten votos en su duro cara a cara con Netanyahu con el que comparte el dominio de la escena y la palabra. Las imágenes con el presidente estadounidense Joe Biden, que aterrizará en Israel el 13 de julio, le darán puntos aunque no en la derecha.

Tanto su esposa Lihi como su madre Shulamit son conocidas escritoras. Una de las grandes banderas de Lapid en la vida pública, plasmada en una reciente ley, está relacionada con su hija autista Yael. Su padre, Tommy, fallecido en 2008, era un locuaz periodista, político y ministro que sobrevivió al Holocausto. Su abuelo fue asesinado por los nazis.

De ahí que tras la votación en la Knésset, Lapid haya acudido al Museo Yad Vashem que recuerda a las víctimas de la Shoá, para declarar: "Prometí a mi padre que siempre mantendré fuerte a Israel, capaz de defenderse y proteger a sus hijos".

*Para El Mundo de España

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