El "orgullo" de haber sido "persona no grata" para Talleres y Belgrano

LA COLUMNA DE JOSÉ ADEMAN RODRÍGUEZ Por José Ademan RODRÍGUEZ
Un 22 de Agosto de 1966, los presidentes de Belgrano y Talleres, Alfredo Escuti y Eduardo Alvarez Vocos me declaraban "persona no grata" por cumplir fielmente mi trabajo de periodista y nunca callarme ante los poderosos. Hoy el paso del tiempo cicatrizó las heridas, pero el orgullo de no ser un "chupa medias" del poder, sigue marcando mis días
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JOSE ADEMANPor José Ademan RODRÍGUEZ

Un 22 de Agosto de 1966, los presidentes de Belgrano y Talleres,  Alfredo Escuti y Eduardo Alvarez Vocos me declaraban "persona no grata" por cumplir fielmente mi trabajo de periodista y nunca callarme ante los poderosos, hoy el paso del tiempo cicatrizó las heridas, pero el orgullo de no ser un "chupa medias" del poder, sigue marcando mis días y es lo que me permite transitar por esta vida con la cabeza bien alta, mirando siempre de frente y a los ojos y nunca claudicar ante los que se creen dueños y señores del destino de las personas por una pequeña porción de poder que circunstancialmente la vida les dio. Están todos disculpados y aquí va la verdadera historia:

ESTAFA Y FÚTBOL

Fui el primer periodista deportivo de Córdoba a quien los clubes Talleres y Belgrano declararon persona non grata, reservándose el derecho de entablarme querella criminal, por haber expresado que los jugadores fueron veintidós estafadores y defraudadores de una expectativa pública, transformando un hecho deportivo en una exposición de agresiones, bravuconadas, etc; y toda la indignidad que le puede caber a un espectáculo futbolístico. 


Transcribo textualmente la ridícula solicitada de estos clubes, que son los más populares de Córdoba:
 

CONSIDERANDO:

 

1)    Que los 22 jugadores actuantes en dicha oportunidad revistieron la representación de nuestras instituciones, por lo tanto dicho calificativo alcanza a los clubes Belgrano y Talleres;

2)    Que no puede aceptarse bajo ningún concepto tal calificativo, por cuanto presupone, para que haya existido estafa un acuerdo o voluntad previos en tal sentido, lo que es inadmisible;

3)    Que Belgrano y Talleres lucen sus 61 y 53 años de vida respectivamente como ejemplos de dedicación y honra al deporte, lo que les ha valido la consideración, estima y respeto generales en todo Córdoba y en el País, no pudiendo aceptarse sean mansilladas esas conductas con un comentario avieso y ligero;

4)    Que pareciera común en este señor Rodríguez comentarios análogos, ya que en otra oportunidad y en la misma audición citada comparó el partido de fútbol entre Boca Juniors y Rosario Central, con el combate de San Lorenzo, menoscabando con ello un hecho que es hito glorioso en la vida del General San Martín y en nuestra historia;

5)    Que está lejos de nuestro ánimo pretender cercenar la libertad de prensa pero si es firme nuestra decisión de exigir el mismo respeto que dispensamos.

      Por ello y en salvaguardia de los derechos que nos han sido confiados,


RESUELVEN

 

1)    Declarar persona no grata en nuestras instalaciones al señor José Rodríguez;

2)    Comunicar esta resolución al Círculo de Periodistas Deportivos,  a nuestros asociados y simpatizantes en particular y a la afición deportiva de Córdoba en general;

3)    Hacer reserva de los derechos que tal agravio nos da para hacerlos valer si se creyere oportuno por ante la Justicia del Crimen entendiendo que tal expresión puede constituir una injuria.


CÓRDOBA, Agosto 22 de 1966.


p. CLUB ATLETICO                                               p. CLUB ATLETICO

    BELGRANO                                                            TALLERES


    Alfredo Escuti                                                                  Eduardo Alvarez Vocos

       Presidente                                                                           Presidente


     Arturo Ubios                                                                        Antonio Muñoz

        Secretario                                                                            Secretario


 
Y fijense que generosos los del Círculo de Periodistas Deportivos, que al respecto de esta solicitada, publicaron el siguiente comunicado (La Voz del Interior, 25 de Agosto de 1966):


 
DIO UN COMUNICADO EL CIRCULO DE PERIODISTAS DEPORTIVOS

 

A raíz de la resolución tomada por los Clubes Belgrano y Talleres con motivo de un comentario vertido en un espacio de televisión, el Círculo de Periodistas Deportivo de Córdoba dio a conocer el siguiente comunicado:

     Suscripta por los señores presidentes y secretarios de los clubes Belgrano y Talleres de nuestra ciudad, este Círculo de Periodistas Deportivos de Córdoba ha receptado en la fecha una nota, en la que se refiere a un comentario vertido en un espacio televisivo de Canal 12 por el periodista señor José Rodríguez;
     Que teniendo en cuenta que lo resuelto por las mencionadas instituciones reviste un carácter especial, de suma delicadeza en lo que respecta a la labor específica que se desarrolla en el campo deportivo y que se merece por lo tanto la preferente atención de este organismo;
     Que, atento siempre al celoso cumplimiento de las más elementales normas de ética deportiva y periodística, que debe mantenerse dentro del mutuo respeto y en la función de crítico constructivo, sin desviaciones que lleguen en determinados momentos, por imperio del impulso o por el deseo de surgir con nitidez en su cometido;
     Que, frente al hecho denunciado y que ha tomado estado público, la comisión directiva del Círculo de Periodistas Deportivos de Córdoba


RESUELVE:
1)  Hacer conocer públicamente que el señor José Rodríguez no revista(sic) como asociado de este Círculo de Periodistas Deportivos.
2)  Lamentar la drástica medida adoptada por los clubes Belgrano y Talleres, al declarar persona no grata al citado periodista.
3)  Entiende este círculo que la límpida trayectoria de dos instituciones de tanto arraigo, de ninguna manera puede verse comprometida por apreciaciones personales de quien quizas involuntariamente, entró en el terreno de la ofensa por la inexperiencia o apresuramiento.
4)  Que aún cuando el comentarista aludido no es asociado de este Círculo de Periodistas Deportivos, comprometemos nuestro máximo esfuerzo en la prosecución de nuestras más íntimas convicciones, bregando por el ejercicio responsable y digno de la libertad de prensa.
5)  Cumplimentando disposiciones estatutarias, este Círculo agotará los recaudos necesarios procurando la superación de esta situación que sólo provoca el resentimiento de la permanente relación amistosa que debe existir con las instituciones en general.
6)  Hacer conocer la presente resolución a los clubes Belgrano y Talleres, Liga Cordobesa de Fútbol, Telecor Canal 12, L.V. 3 Radio Córdoba y dése a publicidad.


Córdoba, 23 de Agosto de 1966.-


Se habran dado cuenta lo “solidarios” que fueron conmigo y con respecto a mis colegas: “mutis... cremallera”, como decía el Kiko.

La única persona que hizo un alegato a mi favor fue, cosa del destino, quien me dio la primera oportunidad de parlotear ante un micrófono en la ya desaparecida Radio Municipal de Córdoba, Carlos Hairabedián, que en ese tiempo era el director de deportes de esa emisora, bajo el seudónimo de Carlos Garó. Este es el texto:

ESTAFA Y FÚTBOL
 

Por Carlos Garó


Aquel lunes y la condenación pronunciada quedaron atrás. La imagen del joven comentarista al proyectarse en la pantalla ayudaba a completar la idea expuesta, la desafiante y atrevida opinión.
La cámara atrapaba un gesto airado de protesta.
El anatema fue recogido, disgustó, desencadenando una crisis imprevisible. Se sucedieron las réplicas y explicaciones. El comentarista siguió inmutable. El globo no tardó en desinflarse.
Por qué exhumar un episodio que el tiempo ha sepultado? Recordarlo corriendo el riesgo de la inoportunidad, tiene el sabor de una fascinante aventura dialéctica. La susceptibilidad herida fundó el rechazo enérgico; ahora, superado el subjetivismo que impulsó una insólita represión, aquietado el fervor, estimo que la elección del momento para las reflexiones no es desacertado.
No las dirijo para los que se sintieron “humillados” ni para los que padecieron “dolor”. Y si los hay entre los lectores también los incluyo.
El responsable de las afirmaciones “peligrosas”, acusó a los jugadores de estafadores. Soy su amigo y no admito dudas sobre la honestidad y sinceridad de sus juicios.
Lo que no excluye que se equivoque.
En el deporte y particularmente en el fútbol, el uso y la costumbre, convertidos en vicio, han acuñado frases hechas, vocablos sin contenido. En su circulación y vigencia el periodismo ha contribuido poderosamente. No es el lugar ni la ocasión para examinarlas. Tanto se las ha empleado que han terminado por desfigurar los fenómenos que intentan captar o definir. Alguien se tomó el trabajo de recopilarlas y estudiar el efecto dañoso que han producido.
La palabra estafa no forma parte de ese idioma prefabricado y artificial. Calificando a los protagonistas del partido que analizaba de estafadores, el comentarista había “violado” las reglas de ese idioma sui generis. Para subestimarlos debió recurrir a las claves gratas al oído popular. Apeló, sin embargo, a una expresión en principio “ofensiva” y “denigrante”.
A poco que indaguemos su significado, advertiremos que fue inútil el escándalo, estéril el rasgarse las vestiduras.
A nadie se le podía ocurrir pensar (a pesar que muchos nos desmienten) que se imputaba una estafa de las contempladas en la legislación represivo - penal. La estafa - delito requiere de elementos y condiciones absolutamente incompatibles con el carácter y naturaleza del vocablo que utilizó el comentarista.
La estafa del derecho criminal presupone un astuto despliegue de medios engañosos o ardidosos, que provoquen un error en la víctima y en cuya virtud, éste realice una disposición patrimonial perjudicial.
Con estos antecedentes es muy fácil comprobar las enormes diferencias existentes. La “pasión deportiva” - con las que se excusan tantos desatinos - hizo el resto, consumándose un nuevo y desgraciado desencuentro entre la verdad y la intención.
Correspondía interpretar el alcance que en la unidad de pensamiento del periodista tenía el término estafadores. No era impugnación al “entusiasmo, garra y voluntad” “derrochado” sin limitaciones, sino a la ausencia de calidad, a la falta de jerarquía del espectáculo, a la inexistencia de fútbol técnico.
La historia, no obstante sus vicisitudes, tuvo un final feliz: triunfó el colega al fracasar las presiones para destituirlo, la ola de rumores para desprestigiarlo. Presiones y rumores que el autor de esta nota también las conoce muy bien.

Revista La Semana. Año 1. Nº 12. Noviembre 10 / 1966-


Pasaron los años y mi vida radial se extinguió para siempre, mi desvinculación de la radio era ya definitiva. Se había ganado el Mundial 78; la borrachera del triunfo era un virus que se extendía como una mancha de aceite y, para peor, haciendo mucho ruido: “¡El que no salta es holandés!”, retumbaba en mis oídos.

El estropicio mental argentino me hacía creer que todos tenían sobre los hombros un balón de fútbol en lugar del macizo cráneo facial. La cosa no tenía remedio, porque con la profilaxis social en nuestro país ocurre como con el papel higiénico: se dan cuenta de que falta una vez que han hecho la cagada.

Dante Panzeri había fallecido en abril de ese mismo año, antes del inicio del certamen y dijo dos años antes estas palabra premonitoras: “Todos los orígenes doméstico - infantiles de nuestros acostumbramientos a vivir afanándonos a nosotros mismos determinan que queramos hacer el mundial ’78, aún a sabiendas de que nos va a ir muy mal, especialmente si lo ganamos, porque lo vamos a ganar al estilo del Martín Fierro y el viejo Vizcacha, o de Bailoreto y el pibe cabeza, delincuentes comunes con los que ya tenemos fabricado el mito de la “delincuencia bondadosa”, que también apoya el acostumbramiento nacional a afanarnos a nosotros mismos”.
 
Por esta y muchas otras críticas más, Panzeri fue ganándose la desconsideración más atroz, vituperado con agravios e insultos violentos hasta pretender reducirlo a un hombre que daba “lástima”, en todo el país nadie se plantó ni se animó a defenderlo. No hacía falta tener poder ni pertenecer a algún portaaviones de la prensa como El Gráfico o El Clarín. Esta guerra que les hizo Dante al poder militar y al fútbol no se hace con barquitos de papel. El sí tenía un arma mortífera: su enorme capacidad.

Una vez considerada persona no grata, fui a la cancha de Talleres y antes de ingresar a la misma, me llovieron desde la tribuna vasos de plástico con orina... Agravios de toda índole, insultos, vejaciones, etc. Fue un momento muy duro para mi, pero aún así me dejaron entrar, TRIUNFANDO COMO PERIODISTA Y SIGUIENDO CON MIS IDEALES INTACTOS. 

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