La disciplina fiscal del gobierno de Alberto Fernández, en el centro del debate de los economistas

ECONOMÍA Por Heretz Nivel
El economista Álvarez Agis sostuvo que, aunque no lo declama, el Gobierno está aplicando una “inusitada disciplina fiscal”, con una baja de gasto real de 5% sin contar el impacto Covid. Poda a jubilaciones, salarios estatales y obra pública, el eje de la caída. Pero otros economistas afirman que, con el mismo criterio, subió 3%.
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Un debate insospechado amaga con instalarse en el ámbito económico, consecuencia de polémicas declaraciones del economista Emmanuel Álvarez Agis, ex viceministro de Economía durante la gestión de Axel Kicillof. ¿El Presidente Alberto Fernández está implementando un ajuste aún más duro del que aplicó su antecesor, Mauricio Macri? Para el ex funcionario, sí. En una charla reciente, Álvarez Agis aseguró que las políticas del Gobierno esconden una severa disciplina fiscal que no tiene correlato en su discurso y que el contexto de la pandemia invisibiliza, dada la magnitud de los fondos necesarios para la asistencia económica.

En concreto, su planteo es que, si se apartaran los gastos destinados a atender el impacto del Covid, el nivel de gasto reflejaría un brutal nivel de ajuste, en torno a 5% en términos reales, según los cálculos que presentó en una jornada virtual organizada por la agencia de inversiones Balanz.

“Con la lógica de retirar el gasto Covid, uno se va a quedar el día después con un nivel de gasto público que probablemente sea menor al que heredó este Gobierno, que ya fue bastante bajo con prácticamente equilibrio fiscal sobre el final del gobierno de Cambiemos”, dijo Álvarez Agis. “Hay ahí una inusitada responsabilidad fiscal, que el Gobierno no declama pero aplica, para los prejuicios que el mercado podría haber tenido sobre este Gobierno”, afirmó.

A partir de ahí, todo quedó dispuesto para la discusión en la que el economista cosechó algunas adhesiones de colegas, como Martín Tetaz, que destacaron el fuerte ajuste de las jubilaciones, lo que permitirá este año un ahorro de gasto de $72.000 millones, equivalente a 0,25% del PIB. La misma mirada tienen incluso en el Banco Central, donde destacan que gracias a la suspensión de la fórmula de movilidad que aumentaba los haberes principalmente por inflación y su reemplazo por las subas por decreto, ahora se logra “desinflar” ese rubro, de alto impacto en el presupuesto nacional.

Sin embargo, los números no parecen cerrar del todo para darle la razón y otras estimaciones indican que, sin considerar el efecto de la pandemia en las cuentas públicas, el gasto creció 3% en términos reales durante el primer semestre.

Si bien es cierto que el Gobierno envió claras señales de ajuste en rubros estructurales del gasto y también lo es que la mayor parte de la monumental sube está relacionada al impacto de la pandemia, existen otros rubros cuyo gasto se aceleró desde que se inició el año, como los subsidios económicos.

“El gasto primario acumula este año una suba del 17% real. Una parte de este aumento está asociado a gastos de la pandemia pero otros, como el gasto en subsidios que crece al 38% interanual real no lo están. Según nuestros cálculos, pese al ajuste que están sintiendo las jubilaciones, los sueldos de la administración pública y la obra pública, el gasto no Covid-19 creció a un ritmo del 3% real”, calcularon en la consultora Empiria, en base a las proyecciones del economista Martín Polo.

Está claro que, en definitiva, la cuestión depende de qué gastos se consideran excepcionales por el Covid y cuáles no. En ese sentido, los costos por el congelamiento de tarifas podrían ser considerados un “gasto pandemia”, pero lo cierto es que la medida dispuesta, en principio, hasta mitad de año y ahora prorrogada hasta 2021, se tomó antes de su aparición.

De acuerdo a los cálculos del IARAF, en el primer semestre, los subsidios destinados a la energía y el transporte treparon 50% en términos reales al pasar de $133.347 millones en la primera mitad de 2019 a $293.632 millones en el mismo período de 2020. Con ese incremento, los subsidios aumentaron su participación en 2 puntos en relación al gasto total, al representar 9,7% de las erogaciones públicas cuando de enero a junio del año pasado implicaron 7,7% del total de gastos primarios. Estos datos no son los únicos que relativizan los dichos de Álvarez Agis: la tendencia de los primeros meses del año, antes de la pandemia, ya indicaban una tendencia de aceleración del gasto, explicada esencialmente por la mayor asistencia social. Ya en enero, el incremento era de 50% interanual al totalizar $398.990.

En cualquier caso, el enfoque del economista, de buenos vínculos con el Gobierno, es un abordaje posible con el que el Gobierno puede no sólo plantear la discusión con el Fondo Monetario sino, sobre todo, reforzar un mensaje de responsabilidad fiscal a un mercado que espera señales que consoliden los resultados del canje para la reestructuración de la deuda.

Con información de www.infobae.com sobre una nota de Virginia Porcella

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