China, Estados Unidos, y Rusia, en franca carrera espacial para conquistar la Luna

Las tres potencias le apuntan al único satélite natural de la Tierra , pero también marte aparece en el horizonte.
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La "nueva" carrera espacial por conquistar la Luna y Marte comenzó hace décadas entre los Estados Unidos y la Unión Soviética, inicialmente, representada por Rusia desde la disgregación de aquel estado comunista. A partir de que en la última década se les sumó China como potencia emergente, aquellos luchan por dejar su huella y recuperar la supremacía en la conquista del espacio más allá de la Tierra, aunque justamente es el gigante asiático el que se muestra más activo y por la vanguardia.

 
 
La lucha por dominar el espacio exterior tiene esos candidatos principales (hay otros países, incluso la Unión Europea, pero vienen rezagados) y China lanzó una nueva nave espacial, buscando lograr un paso crucial para llevar tripulantes a la futura estación espacial que planea instalar la Luna, por ahora solamente visitada por astronautas yanquis y rusos. El cohete Long March 8 5B (Larga Marcha 8 5B en nuestro idioma), en su primer vuelo, despegó de la base de Wenchang, en la isla de Hainan, con la nueva nave -no tripulada alcanzó la órbita prevista, indicó la agencia Xinhua.

"Este vuelo es una etapa importante", en el programa espacial chino", subraya Chen Lan, analista independiente del sitio web Gotaikonauts.com. Desde 1999, China ya lanzó varias naves "Shenzhu", construidas sobre el modelo del "Soyuz" ruso. El nuevo vehículo se considera más seguro y con mayor resistencia al calor para el reingreso en la atmósfera, siendo más largo (8,8 metros) y más pesado (21,6 toneladas). Al ser, además, parcialmente reutilizable, abre nuevos horizontes al programa espacial chino. "Todo depende de las ambiciones del programa espacial chino, pero las misiones más allá de la Luna serán posibles", subrayó Carter Palmer, especialista en asuntos espaciales de la firma yanqui Forecast International.

Ir muy lejos en el espacio requiere de dos cosas principales: una velocidad muy rápida para alejarse de las fuerzas gravitacionales, y una mejor protección frente a las temperaturas extremas, características de las que sale beneficiada esta nave, con respecto a otras. La actual misión de ensayo pondrá a prueba, entre otras cosas, su escudo térmico y su capacidad para entrar en la atmósfera.

La futura estación espacial china (CSS), denominada Tiangong ("Palacio celestial" en mandarín), tendrá tres partes: un módulo principal de casi 17 metros de longitud (lugar de vida y de trabajo) y dos módulos anexos (para experimentos científicos).

 
Su ensamblaje en el espacio será este año gracias al nuevo Long March 5B , estimándose que las tareas terminarían en 2022.

Otra novedad es el cohete en sí del Long March 5B, de un diámetro de 5 metros, un peso de 849 toneladas y una longitud de 54 metros, puede enviar al espacio cargas de 22 toneladas. Se utilizará para lanzar las diferentes partes de la futura estación espacial.

Este éxito tranquiliza a los responsables del programa espacial chino, traslos fracasos de este año del lanzamiento de un satélite indonesio y el de un cohete Lomg March 7. China, que está invirtiendo miles de millones de euros en su programa y ha puesto en órbita varios satélites, por cuenta propia o de otros países.

Para ello, a principios de 2019 se convirtió en la primera nación en descender una sonda en la cara oculta de la Luna y se espera que lance una sonda a Marte mucho antes de lo que muchos presuponen, dado que es a donde también consideran enviar una misión tripulada, vuelo que podría producirse para dentro de diez años.

¿Y por NASA cómo va?
Mientras China busca conquistar el espacio sideral, la NASA estadounidense, líder hasta ahora en esto proyectos, no se queda atrás y ya planteó sus próximos objetivos como obtener recursos, como el agua, y quizás hasta instalar bases permanentes en la Luna. De hecho, se puede decir que el satélite está llamado a ser la primera etapa de una exploración del sistema solar más ambiciosa. l primer paso es el viaje de dos astronautas, un hombre y una mujer, a la superficie selenita en un vuelo proyectado para 2024, si lo permiten las limitaciones del presupuesto y la actual pandemia del coronavirus.

Teóricamente, en dicha fecha tendrá lugar la primera misión del programa Artemis (en honor a la hermana de Apolo, que bautizó las famosas misiones de la NASA que alunizaron en las históricas misiones de las décadas de 1960 y 1970), aunque los detalles están todavía lejos de definirse.

 
Con todo esto, y considerando a su por ahora rival directo chino (al que miran con asombro por su veloz crecimiento) la NASA anunció que ya seleccionó a tres empresas para diseñar y desarrollar un elemento fundamental para ir a la Luna: el aterrizador tripulado o HLS (de "Human Landing System", en inglés), con el que los astronautas descenderán hasta el satélite.

Rusia no duerme
Aunque en el mayor de los secretos, como suele suceder con la mayor nación de la desaparecida Unión Soviética, Rusia no deja de realizar ensayos y pruebas sobre potenciales planes para llegar a instalar también ellos, al igual que chinos y estadounidenses, una base lunar que sería tripulada. Esto sin dejar de lado el programa conjunto que mantiene con la Estación Espacial Internacional (IEE por sus siglas en inglés) y que suele compartir con sus "enemigos amistosos" yanquis, ya que esa es una base de pruebas y observaciones clave para conocer mejor qué pasa más allá de lo que se ve desde la Tierra. Y, de paso, como siempre ha jugado a las escondidas y los espías, comparte con los estadounidenses información importante.

Fuente: Cronica

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