Al menos un muerto y 19 heridos por dos explosiones en paradas de autobús de Jerusalén

INTERNACIONALES Por ANTONIO PITA*
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Al menos una persona ha muerto y otras 19 han resultado heridas este miércoles por la explosión, con apenas media hora de diferencia, de dos bombas en paradas de autobús a la entrada de Jerusalén. La Policía de Israel apunta a un ataque palestino coordinado, que recuerda a los tiempos de la Segunda Intifada (2000-2005), pese a la menor carga explosiva. Uno de los heridos se encuentra en estado crítico y otros dos están graves, han informado los servicios de emergencia.

 
La primera explosión ha tenido lugar alrededor de las 7.00, hora local (una menos en la España peninsular), en la entrada principal de Jerusalén por el barrio de Givat Shaul. Es en la que ha muerto un adolescente de 16 años. La segunda explosión ha ocurrido media hora después, en el cruce de Ramot, un asentamiento en el norte de Jerusalén, y ha generado menos víctimas.

“Es un tipo de ataque que no veíamos desde hace muchos años [...] Hay signos que nos recuerdan al pasado”, ha asegurado en uno de los lugares de los hechos Kobi Shabtai, comandante de la policía de Jerusalén. Shabtai ha indicado que es pronto para determinar si se trata de “un terrorista individual o una célula”. Omer Bar-Lev, ministro de Seguridad Pública de Israel, ha señalado que aún estudian si hay una o dos personas involucradas en las explosiones.

 
Las bombas fueron aparentemente activadas a distancia a través de teléfonos móviles. Eran relativamente pequeñas para los estándares de la Segunda Intifada, aunque hacía años que Jerusalén no vivía un ataque de este tipo. La principal tesis de la Policía es que estaban en mochilas que fueron abandonadas en las paradas y contenían clavos y otros objetos metálicos para aumentar su impacto. Las fuerzas de seguridad están buscando otros posibles artefactos en paradas de autobús de los alrededores de Jerusalén.

Itamar Ben Gvir, el político ultranacionalista que negocia su entrada en un Gobierno liderado por Benjamín Netanyahu ―vencedor de las elecciones del pasado día 1― como ministro de Seguridad Pública (responsable de la policía), visitó ambos lugares e instó a cobrarle “un precio muy grande al terrorismo” y “retomar los asesinatos selectivos”. “Espero que en breve formemos un Gobierno que devuelva la seguridad a los ciudadanos de Israel”, ha añadido, en declaraciones a la prensa.

 
Ninguna facción palestina ha reivindicado las explosiones, aunque el movimiento islamista Hamás las ha celebrado como “resultado de los crímenes de la ocupación (de Israel) y los colonos”. “Felicitamos a nuestro pueblo palestino y a nuestro pueblo en la ciudad ocupada de Jerusalén por la heroica operación”, ha dicho en un comunicado.

Las explosiones se producen en un contexto de creciente tensión entre israelíes y palestinos. Esta madrugada, un palestino de 16 años murió por disparos de soldados israelíes que protegían a un grupo de judíos mientras rezaban en la tumba del patriarca bíblico José, cerca de la ciudad cisjordana de Nablus. En un comunicado, el ejército israelí asegura que respondió con disparos cuando “sospechosos armados pusieron en peligro la vida de los soldados”. El número de víctimas mortales palestinas en Cisjordania en lo que va de año (más de 120) carece de precedentes desde 2015 y ya es casi el mayor desde la Segunda Intifada (2000-2005). Y el pasado día 15, tres israelíes murieron en un atentado en el asentamiento judío de Ariel, en el territorio ocupado de Cisjordania.

 
Cadáver secuestrado
Pocas horas antes del atentado de este miércoles, el Ejército israelí anunció brevemente que el cadáver de un civil israelí había sido “extraído de un hospital en Yenín”, la ciudad del norte de Cisjordania en la que el joven fue ingresado de urgencia, junto con un compatriota, tras sufrir un accidente de tráfico en la zona. “Se espera que sea devuelto en breve a Israel”, agregó.

El cuerpo está en manos de la Brigada de Yenín, un nuevo grupo armado del campo de refugiados de la ciudad formado por milicianos de distintas ideologías, que ha reivindicado “el secuestro del cuerpo de un miembro del enemigo sionista” para canjearlo por cadáveres de milicianos palestinos en manos de Israel. El Estado judío ha negociado en anteriores ocasiones canjes de presos por secuestrados, tanto vivos como muertos, como en 2008 con Hezbolá por los cadáveres de Eldad Regev y Ehud Goldwasser, capturados por la milicia libanesa en la guerra de dos años antes, o en 2011 con Hamás por el soldado Guilad Shalit. Según el canal 12 de la televisión israelí, el Ministerio israelí de Defensa ha hecho llegar a la Autoridad Palestina el mensaje de que recuperará el cadáver “por las buenas o por las malas”.

 
La prensa local ha identificado el muerto como Tiran Fero, un estudiante de 18 años que había cruzado a Cisjordania para reparar su vehículo. Al enterarse de la presencia de los dos israelíes en Yenín, una veintena de hombres armados se presentó en el hospital y se llevó el cadáver, ha indicado a la radio pública Kan Eddie Fero, tío de la víctima mortal. Al ser druso, una minoría que sirve en el Ejército, los milicianos sospecharon que fuese un soldado en una operación de incógnito. Eddie Fero y su hermano huyeron por miedo a ser secuestrados. Pudieron regresar a Israel con la ayuda de las fuerzas de seguridad de la Autoridad Palestina, en coordinación con el Ejército israelí.

Los dos principales accesos al norte de Cisjordania desde Israel han sido cerrados sine die, ha informado el COGAT, el organismo del Ministerio de Defensa israelí responsable de los asuntos civiles palestinos.

*Para El País

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