El cambalache de Cristina Kirchner con el FMI y la plata robada

OPINIÓN 01 de abril de 2022 Por Nicolás Wiñazki*
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El presidente Alberto Fernández y su vice, Cristina Kirchner, rompieron relaciones. La última crisis que se desató entre ellos los enfrenta hasta hoy: no se hablan. El desenlace de ese vínculo quebrado fue el anuncio oficial sobre el nuevo pacto con el FMI acordado por la Casa Rosada. 

Lo que era una disputa interna gubernamental entre los Kirchner y el Presidente se aceleró. La alianza de gobierno ya no pudo ocultar sus diferencias ni la falta de comunicación entre sus líderes, provocada por broncas y desgastes acarreados desde hace meses.

La renuncia de Máximo, la primera posta de una fractura alentada por Cristina Kirchner

Después de la renuncia del diputado nacional Máximo Kirchner, líder de la agrupación La Cámpora, a la jefatura del bloque de Diputados K quedó claro que la propia vice alentaba la fractura con el Presidente. Los motivos, afirmaban, eran los mismos: el desacuerdo con el modo y las consecuencias de las negociaciones con el FMI.

Los Kirchner pasaron a ser algo así como oficialistas opositores, o viceversa. Una novedad en la política nacional. Los K militaron en contra del nuevo pacto con el Fondo. Lo hicieron en los días en los que el país estuvo al borde del abismo del default. Jugaron buena parte de su capital político y su poder de mando en ese combate interno de Palacio que pasó a alterar el ya desordenado escenario político y económico nacional.

Por orden de la vice y con apoyo de su hijo, los diputados y senadores más leales a su liderazgo votaron en contra cuando se debatió en el Congreso si el Poder Legislativo aprobaba que el Presidente negocie con el FMI una refinanciación de la deuda.

Gobernadores, ministros, secretarios de Estado, intelectuales, artistas, periodistas y legisladores oficialistas debieron dar su opinión sobre el acuerdo con el Fondo. Daban muestras así a quién apoyaban: si al Presidente o a la vice.

El conflicto escaló cuando el día en que se votaba en Diputados el proyecto FMI un grupo de manifestantes apedreó las oficinas de Cristina Kirchner. Desde su entorno acusaron al propio oficialismo de haber promovido ese ataque. Las broncas y las declaraciones cruzadas siguen hasta hoy. Aunque todo haya cambiado de golpe sin que ninguno de los protagonistas explicase nada.

El “giro” de Cristina Kirchner: apoyar lo que antes detestaba

Sin dar explicaciones públicas, la vice informó el lunes 28 que se había reunido con el embajador de los Estados Unidos, Mark Stanley, a quien le había pedido apoyo para un nuevo proyecto de Ley que presentaron varios senadores ultra K. Como si nada hubiera pasado, la vice soltó en las redes sociales que apoyaba esa posible nueva legislación.

La vice Kirchner, enemiga absoluta de lo pactado con el FMI, de todo lo que tenga que ver con las funciones del organismo multilateral con sede en Washington, pasó de modo sorpresivo a actuar en contra de todos esos principios anti FMI que mencionó en varias declaraciones públicas. Kirchner (Cristina) volvió a dar pruebas de que tiene mil caras. Puede apoyar lo que antes detestaba. O detestar lo que antes impulsaba con ahínco y supuesta alegría.

¿De qué se trata esta nueva acción legislativa K? De encontrar financiamiento para pagar la deuda con el FMI. Exactamente lo contrario que postulaba. ¿Con qué fondos se cancelaría la deuda del organismo que tanto demonizó? Con dinero o bienes que provengan del lavado de activos, uno de los delitos más complejos de probar para la Justicia. Y con la plata que se le detecte a evasores en el exterior. Ella misma contó que habló de estas cuestiones con el diplomático Stanley.

¿Qué pasó? ¿Por qué Cristina que tanto hizo para detener cualquier pago al FMI que había negociado su propio Gobierno ahora quiere cancelar la deuda con ese organismo con una nueva legislación vinculada a la transparencia de la corrupción?

Su exsocio en los papeles, Lázaro Báez; igual que varios exfuncionarios de su gestión fueron condenados o procesados por blanquear dinero de origen ilegal o por haber comprado con plata que no pudieron probar de dónde había surgido inmuebles muy cotizados en el extranjero.

El cambalache de los Kirchner con el FMI es absoluto.

Militaron para que el organismo modifique sus reglas y le permita al país patear a un futuro inexistente en las reglas del Fondo la deuda nacional. Rompieron la coalición de gobierno criticando el nuevo acuerdo que aprobaron el resto de los socios de esa alianza y hasta la oposición, profundizan sus diferencias con el Presidente. Pero ahora sí aceptan que el FMI cobre lo que la Argentina le debe. Y todo con una potencial nueva ley que, según los expertos tributaristas, choca con otras reglas de la AFIP, o con lineamientos que para la oposición son inconstitucionales. El delito de lavado de dinero ya es penado por el Código Penal.

El cambalachesco cambio de la vice, fue para colmo, apoyado al menos en las redes sociales, por el propio Presidente que se lamentó en público de que los Kirchner no lo hayan acompañado en la aventura de acordar con el FMI quitándole apoyo en el Congreso. El Jefe de Estado retuiteó a un mensaje de su portavoz, Gabriela Cerruti, donde expresaba que el Gobierno valoraba el nuevo proyecto K sobre el FMI.

Aun así, la pelea entre los Kirchner y el Presidente continúa. No se hablan. No se entienden.

¿El oficialismo intentará que se vote de nuevo otro proyecto de Ley respecto a cómo se debe acordar con el FMI? Improbable. Imposible. La vice de las mil caras sigue enojada con un Presidente que también parece tener mil rostros.

La última aparición de Cristina Kirchner en la campaña electoral del año pasado, después de las PASO y antes de las generales, fue en un acto en la ex ESMA, viralizado en un video donde se la ve bailando y cantando con jóvenes de La Cámpora, la agrupación liderada por su hijo Máximo, que saltaba entusiasmada entonando estos conceptos: “Sinceramente militamos la doctrina de Perón/ La de Néstor, la de Evita, la de la liberación/ Esa deuda que dejaron no la vamos a pagar/ Con el hambre de la gente no se jode nunca más/ Y Cristina con el pueblo va a estar/ Del otro lado los gorilas que se quieren matar...”.

No sería tan así. Antes sí, ahora no, después no se sabe.

 

 

* Para TN

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