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Javier Milei y sus eslóganes de patas cortas

OPINIÓN 06/09/2023 Marcelo Falak*
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Si la economía suele ser el tema descollante de las campañas electorales en todo el mundo, la que hoy nos involucra presenta un rasgo peculiar: el tipo de problemas que se ventilan –inflación en alza peligrosa, desequilibrio fiscal y monetario, falta de divisas, inestabilidad cambiaria, sobreendeudamiento, ingresos bajo enorme presión…– implica confesar políticas que, de entrada, serían impopulares. ¿Cómo se buscan votos, entonces, cuando la realidad más inmediata solo presagia sacrificios? He ahí el "valor" –cáptese la ironía– del eslogan: si no se puede aspirar a la claridad, se puede apostar a la oscuridad.

Ese ha sido, hasta ahora, el caso de Javier Milei con su idea vaporosa de dolarización, una etiqueta ganchera para cierta nostalgia noventista cuyo atractivo se reduce cuanto más de cerca se la mira. Algo similar ocurre con la "economía bimonetaria" de Patricia Bullrich y Carlos Melconian, un intento que trata desde hace algunos días de rivalizar con la baguala del minarquista. A la vez ministro en emergencia y presidenciable de un oficialismo de capa caída, a Sergio Massa directamente se le complica la elaboración de una –alguna– narrativa.

La discusión pública es el límite del eslogan al voleo. La pregunta, la crítica y el ida y vuelta del debate a la luz del sol limitan las chantadas y hacen que, por momentos, ganen preponderancia voces más sensatas.

Para dolarizar, mejor con dólares

Letra P dio cuenta –por última vez el lunes– de los desacuerdos que se plantean dentro del equipo económico de Milei, en el que la impaciencia dolarizadora de Emilio Ocampo ha chocado con el mayor realismo de Carlos Rodríguez y Darío Epstein. Se puede ser ortodoxo o keynesiano, pero no hay razón para renunciar a la cordura.

Para satisfacción del Círculo Rojo, que se revuelve ante la precariedad política y los facilismos programáticos de la campaña paleolibertaria, Rodríguez ha advertido contra la idea de Ocampo de que se podría obtener los dólares necesarios para aplicar la reforma monetaria con la venta de títulos del Tesoro que están en poder del Banco Central. Eso es pura teoría, explicó en otras palabras, toda vez que su venta masiva depreciaría todavía más su cotización y, además, significaría, en los hechos, una emisión de "deuda nueva" que el mercado no toma hoy en cuenta por ser intra-Estado –un verdadero pagadiós–.

Epstein, quien disertó en el ciclo "Democracia y Desarrollo" organizado por Clarín, dijo: "Vamos a ser claros: Javier tiene una propuesta de dolarización muy concreta, tan concreta que no vamos a dolarizar si no hay dólares".

¿Cambió de idea, como le reprocharon colegas en la red X? Tal vez Milei haya cambiado, pero no necesariamente Epstein, quien ha dicho varias veces y reiteró este martes que "lo más importante para dolarizar es que no puede haber déficit fiscal, porque si cierro el grifo de la emisión monetaria, no tengo crédito y tengo déficit, no cierra".

Otro argumento que repitió Epstein es que la dolarización "tiene sus defectos también, no solo virtudes". Las rigideces del esquema –nocivas y gravemente limitantes para el desarrollo según la opinión de quien escribe estas líneas– se debaten, se advierte, en el propio equipo de La Libertad Avanza (LLA). Mejor ahora que tarde. Además, si realmente van a estabilizar la economía, como sostienen, en base a un ajuste en modo "motosierra", ¿para qué querrían después dolarizar? De acuerdo con su idea de las cosas ya no sería necesario.

La política exterior en la edad de la inocencia

Diana Mondino es, además de candidata a diputada de LLA, la canciller designada para una eventual administración de Milei. En ese carácter participó del encuentro de Clarín, en el que defendió la bajada de línea del presidenciable contra el ingreso de la Argentina al grupo BRICS desde el 1 de enero próximo. Se sabe: él no trata con comunistas.

La economista Mondino apeló a argumentos poco felices, lo que demuestra que en esa área faltan voces más conocedoras o realistas… o las dos cosas. Esto dijo:

* "Voy a usar un término femenino. Es como que te inviten a una fiesta en la que va a estar tu ex. O vas bien vestidita o mejor no vayas". Bueno…

* "En los BRICS está en juego la ampliación o no del Consejo Nacional de las Naciones Unidas y cuáles serían los participantes. Está en juego la seguridad del Atlántico Sur y el dominio de la información, desde a qué información acceden hasta las comunicaciones que podamos tener dentro del país".

* "Tenemos debilidad económica y política, y también insatisfacción de la sociedad. Necesitamos muchísimas cosas antes que dedicar tiempo a temas geopolíticos de esa naturaleza, que son un juego de otros".

Los errores de concepto son varios.

Primero, un país debe participar de todos los foros posibles y rehuir esa posibilidad es dispararse en el propio pie.

Segundo, Argentina no tiene por qué asumir un complejo de inferioridad, y si se se trata de intervenir en debates –mucho menos acuciantes que lo imaginado por Mondino, por otro lado– como la ampliación del Consejo de Seguridad, ¿por qué no insistir en la idea tradicional de nuestra diplomacia de una banca permanente para América Latina por la que vayan rotando los diferentes países? México –no Brasil, que desea una representación propia y exclusiva– siempre ha sido un aliado en ese tema.

Lo tercero es grave. Si "está en juego la seguridad del Atlántico Sur", no podría haber un mejor motivo para estar allí, donde países como China, Brasil, India, Rusia y Sudáfrica, más los que se sumen en 2024, podrían ayudar a la causa Malvinas y a la necesidad de desmilitarizar el litoral marítimo y de despejar la presencia británica.

Cuarto, "el dominio de la comunicación" no parece un tema menor y quinto, si "tenemos debilidad económica y política", ¿por qué renunciar al respaldo crediticio del Nuevo Banco de Desarrollo de los BRICS, dada la evidencia de que el FMI es una ventanilla cerrada y el mercado voluntario va a estar cerrado para la Argentina por mucho tiempo?

Sexto, se puede masticar un chicle –resolver la economía– mientras se camina –hacer política exterior–. Es más, lo segundo es fundamental para un país necesitado de abrir mercados hasta la desesperación. Si se plantea que hay que para ser un país hay que resolver primero los problemas del presente, estamos verdaderamente perdidos.

Pareciera que el Milei economista tiene interlocutores más capaces que el Milei ideológico, caprichosamente macartista y extremadamente agresivo cuando el periodismo le marca cambios de rumbo ya indisimulables.

Atención: ¿podría ocurrir que demasías como las expuestas en el show reivindicador de la dictadura y en el intolerable ataque de este martes de Victoria Villarruel a Estela de Carlotto le pongan un techo al auge ultra? Se verá.

El massismo, al cruce

El referente en relaciones internacionales de Massa, el embajador en Suiza Gustavo Martínez Pandiani, cuestionó el rechazo al ingreso al grupo BRICS, sostenido, además de Mondino, por el eventual canciller de Bullrich, Federico Pinedo.

"Los socios no se eligen por quién me hace sentir más cómodo personalmente en una fiesta de tu ex y tampoco por qué ideología tienen esos países", dijo quien tiene experiencia efectiva por su condición de diplomático de carrera.

"Claramente se han mencionado dos miradas sobre los BRICS que son ideológicas o producto, peor aún, de miradas personales. Nosotros proponemos una visión más pragmática", añadió.

"Creer que (Luiz Inácio) Lula (da Silva) no puede ser nuestro socio porque es 'comunista' no solo es falta de seriedad en el análisis, sino un error estratégico muy importante. Tuvimos una etapa con Brasil muy compleja con (Jair) Bolsonaro, pero a nadie se le ocurrió cerrar relaciones", recordó.

"En el caso de China, que alguno de los candidatos ha expresado que no tendría relaciones, quiero recordar que los tres socios principales de China son Estados Unidos, Japón y Corea del Sur, que no me suenan como países muy comunistas", remató.

Suficiente… Más que ideología, lo que hace falta es defensa del interés nacional. Gobierne quien gobierne.

Desde otra tribuna, el propio Massa cuestionó al Milei negacionista del cambio climático. Desarrollo y medio ambiente no pueden ser asuntos separados, tanto por la relación intrínseca de esos temas como porque, aunque se lo pretenda ignorar, el mundo existe y demanda definiciones.

Argentina es un miembro del Grupo de los 20, no una republiqueta. Ojo: como te ven, te tratan.

 

 

* Para www.letrap.com.ar

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