La industria argentina sigue en retroceso y la recuperación aún no logra consolidarse

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior
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  • La actividad industrial acumula cinco meses de caída y sigue casi 9% por debajo de 2023.
  • La mejora interanual del 3,1% no alcanza para revertir el deterioro productivo.
  • Sectores como energía y alimentos crecen, mientras ramas tradicionales caen más de 20%.
  • El empleo industrial perdió más de 45.000 puestos desde 2023.
  • La producción automotriz nacional cayó al 30%, con fuerte avance de importados.
  • Para 2026 persiste la incertidumbre por la apertura importadora y el impacto en el empleo.

La actividad industrial argentina atraviesa un momento crítico y continúa lejos de una recuperación sostenida. A pesar de mostrar una suba interanual del 3,1%, el sector acumula cinco meses consecutivos de caída y se mantiene casi un 9% por debajo de los niveles registrados en 2023, según el Balance 2025 del Observatorio de Actividad Industrial de la UTN Buenos Aires. Los datos confirman una mejora estadística que no logra traducirse en un repunte real del entramado productivo.

En recorridas por fábricas y en el diálogo con empresarios del sector, el panorama se repite: menor ritmo de producción, reducción de turnos, maquinaria detenida y una creciente incertidumbre sobre la continuidad de la actividad. Desde el Observatorio advierten que la comparación interanual debe leerse con cautela, ya que 2024 estuvo atravesado por un fuerte reordenamiento macroeconómico que impactó de manera transversal en la industria. “Ese contexto distorsiona las comparaciones y obliga a analizar la evolución real del sector frente a años de funcionamiento más normal”, explicó Germán Suppo, director del Observatorio.

El análisis sectorial revela una dinámica profundamente desigual. Algunas actividades vinculadas a la energía, el petróleo, determinados equipos de transporte liviano y la industria alimenticia muestran señales de crecimiento y aparecen como posibles motores del desarrollo productivo. Sin embargo, estos avances conviven con una contracción marcada en ramas tradicionales que históricamente sostuvieron la estructura industrial argentina.

La caída de la obra pública, el retroceso de la metalmecánica y el impacto de una mayor apertura importadora golpearon con fuerza a sectores como minerales no metálicos, productos de metal y textiles, que registraron desplomes superiores al 20% en comparación con 2023. Estas ramas, intensivas en empleo y con fuerte arraigo territorial, concentran buena parte de las dificultades actuales del sector.

El deterioro de la actividad industrial tiene un correlato directo en el mercado laboral. Solo en el último año se perdieron cerca de 29.000 puestos de trabajo industriales, y si se toma como referencia 2023, la caída ya supera los 45.000 trabajadores. Los sectores textil y metalmecánico encabezan las pérdidas, profundizando un proceso de desindustrialización que impacta en el empleo calificado y en las economías regionales.

El sector automotor refuerza esta señal de alerta. Aunque las ventas de vehículos crecieron durante 2025, el impulso provino mayormente de unidades importadas. La producción nacional representó apenas el 30% del total, muy lejos del 58% registrado en 2023. Esta dinámica no solo amplía el déficit industrial, sino que también incrementa la dependencia externa y debilita la cadena de valor local.

De cara a 2026, el Observatorio de la UTN proyecta que sectores como energía, alimentos y transporte liviano podrían sostener su crecimiento. No obstante, la continuidad de la apertura importadora introduce un fuerte factor de incertidumbre para ramas sensibles como textiles, electrodomésticos, metalmecánica y la industria automotriz nacional, tanto en términos de producción como de empleo.

El informe advierte que la combinación entre retracción industrial, pérdida de puestos de trabajo y debilitamiento del sistema universitario y de la inversión en ciencia y tecnología configura un círculo vicioso difícil de revertir. “Sin una industria fuerte no hay desarrollo posible; impulsar sectores dinámicos es necesario, pero no puede hacerse abandonando a la industria nacional que históricamente sostuvo el trabajo calificado, la universidad pública y la movilidad social en la Argentina”, concluyó Suppo.

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