La industria de fundición, al borde del colapso entre la caída del consumo y la avalancha importadora

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior
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  • La industria de fundición opera con menos del 45% de su capacidad instalada
  • El sector registró fuertes recortes de empleo y ninguna incorporación neta
  • La actividad cayó 18,2%, la mayor baja dentro del complejo metalúrgico
  • Empresarios apuntan a la apertura importadora y a la caída del consumo
  • La mitad de las empresas no alcanza el punto de equilibrio
  • Advierten riesgo de desaparición de eslabones clave de la cadena productiva

La industria de fundición atraviesa uno de los momentos más críticos de las últimas décadas. La combinación de un derrumbe en el consumo interno, la apertura de importaciones y la falta de políticas sectoriales específicas está empujando a buena parte del entramado productivo a una situación límite, con fábricas operando muy por debajo de su capacidad, recortes de personal y una rentabilidad que, en muchos casos, ya no alcanza para sostener la actividad.

El diagnóstico surge del último informe de la Cámara de Industriales Fundidores de la República Argentina, que describe un escenario de fuerte deterioro. En noviembre, el uso de la capacidad instalada se ubicó en apenas 44,87%, doce puntos porcentuales por debajo del nivel registrado en igual mes del año anterior. Se trata de un indicador clave que refleja no solo la caída de la actividad, sino también la falta de perspectivas de corto plazo para revertir la tendencia.

El impacto sobre el empleo fue inmediato. Según el relevamiento, el 17% de las empresas redujo de manera significativa su dotación de personal solo en el último mes, mientras que otro 39% aplicó recortes más moderados. El 43% restante se mantuvo sin cambios, pero no se registró ninguna firma que haya incorporado trabajadores. En un sector intensivo en mano de obra calificada, la paralización de las contrataciones y los despidos anticipan una pérdida de capacidades productivas difícil de recuperar.

Dentro del complejo panorama metalúrgico, la fundición aparece como el eslabón más golpeado. Los datos de ADIMRA muestran que la actividad retrocedió 18,2%, la mayor caída dentro de la cadena. Empresarios del sector advierten que el proceso no es meramente coyuntural: las cadenas de valor se están acortando y algunos segmentos corren riesgo de desaparecer, reemplazados casi por completo por productos importados.

La apertura comercial ocupa un lugar central en las críticas. Si bien reconocen que la baja del consumo interno profundiza la crisis, los industriales sostienen que la competencia externa, especialmente desde Asia, se da en condiciones asimétricas. “Podemos competir con empresas de la región, pero no contra Estados que subsidian su producción”, repiten en distintos ámbitos. El señalamiento se volvió particularmente fuerte en sectores estratégicos como energía y oil & gas, donde la demanda crece pero se canaliza mayoritariamente hacia proveedores extranjeros.

Ese malestar quedó sintetizado en una frase que se repite puertas adentro: “Nos condenaron”. Así lo expresó un directivo del sector en una nota dirigida a gobernadores y a la conducción de la Unión Industrial Argentina, en la que cuestiona la ausencia de políticas que prioricen compras nacionales. Según el planteo empresario, alrededor del 90% de las adquisiciones de grandes compañías petroleras se orienta hoy a firmas chinas, dejando fuera de juego a proveedores locales de válvulas, piezas y componentes fundidos.

El deterioro económico de las empresas completa el cuadro. El 88% de las firmas relevadas reportó una caída en la rentabilidad, con un reparto equitativo entre quienes sufrieron una baja severa y quienes señalaron un retroceso leve. Solo el 12% logró sostener sus márgenes. Más alarmante aún: la mitad de las empresas que siguen operando no alcanzó en noviembre el punto de equilibrio, es decir, no logró cubrir sus costos básicos.

Cierres de plantas, conflictos laborales prolongados y traslados de producción forman parte de una dinámica que, de mantenerse, amenaza con desarticular un sector clave para la industria nacional. La fundición no solo abastece al consumo interno, sino que cumple un rol estratégico en múltiples cadenas productivas. La advertencia empresaria es clara: sin un cambio de rumbo, el daño podría volverse estructural.

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