Schiaretti le paró el carro al Presidente: “Córdoba no hace política con la pandemia”

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En un cambio de actitud forzado por el dramatismo sanitario, el gobernador Juan Schiaretti retomó el discurso que pone en primer plano el riesgo sanitario y supeditó al cuidado de la salud el resto de las acciones de la Provincia.

Hasta el jueves, sus funcionarios ponían en un mismo plano todas las variables en crisis por estos días: la necesidad de frenar los contagios, la determinación de mantener casi sin restricciones a la producción y de asistir a los sectores más afectados, y la decisión de continuar con los estudiantes en las aulas, contra todas las recomendaciones del Gobierno nacional.

La noción de riesgo volvió al discurso del gobernador y las medidas anunciadas van en consonancia con esa idea. Lo que resta por verse es si la Provincia también retomará la decisión de hacer efectivos los controles para que esas medidas se cumplan. La percepción social de que los controles se habían relajado se hizo evidente durante el anterior “cierre” de nueve días dispuesto por la Nación, al que Córdoba adhirió sin mayor convicción. Esta vez, las decisiones son propias, con el aval de todos los intendentes.

Schiaretti no sólo recuperó su discurso inicial respecto de la pandemia. También incluyó una aclaración muy breve pero –a esta altura– tremendamente necesaria: “Córdoba no hace política”, dijo el gobernador, tras manifestar que la Provincia actúa “no politizando nunca ninguna medida ni entrando en polémica con nadie”, en clara alusión a los durísimos cuestionamientos que recibió la Provincia por no actuar con mayor determinación por parte del propio Alberto Fernández y de los ministros Nicolás Trotta y Santiago Cafiero.

Se trata de una aclaración que era imprescindible. Desde hacía varias semanas, la política sanitaria de Córdoba se entendía perfectamente en clave política, pero se había vuelto confusa y hasta contradictoria en términos epidemiológicos.

Las medidas y los posicionamientos políticos del schiarettismo exhibían obvia cercanía con las del jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, y a menudo con la provincia de Mendoza. La oposición de los cuatro diputados schiarettistas al proyecto de ley que delega en la Nación algunas facultades cuando la situación sanitaria se descontrola es otra coincidencia plena entre Hacemos por Córdoba y Juntos por el Cambio.

A tal punto fue escalando la percepción de que la Provincia intentaba diferenciarse de la Nación a través del manejo de la pandemia que Trotta puso en cuestión la responsabilidad con la que estaba actuando Schiaretti y le sugirió “mirar menos encuestas y más datos epidemiológicos”. Ese cruce parece haber encendido luces de alarma política en la Provincia.

Una cosa es diferenciarse con una situación sanitaria controlada y otra hacerlo con cinco mil casos diarios. Si el riesgo sanitario es muy alto, en el Panal también percibieron que es enorme el peligro que supone la sospecha social de que se está haciendo campaña con las medidas sanitarias. El resultado fue un cambio notorio en el discurso de Schiaretti, quien además volvió a dar discursos.

Fuente: La Voz del Interior, sobre una nota de la periodista Virginia Guevara

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