Quién es Cecilia Nicolini, la politóloga que con la compra de vacunas se transformó en una “estrella” del Gabinete

POLÍTICA 30 de abril de 2021 Por Nicolás Pizzi*
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“Quiero que seas mi asesora y que trabajes conmigo en la Casa Rosada”, le propuso el presidente Alberto Fernández en noviembre de 2019, tres meses después de haberla conocido en persona. Nicolini no lo dudó demasiado. Hacía tiempo venía madurando la idea de volver a Buenos Aires, luego de doce años en el exterior. En pocos días hizo las valijas y aterrizó en Ezeiza. Luego de un comienzo difícil, se ganó la confianza del Presidente. La pandemia y la compra de vacunas la transformó en unas de las “estrellas” del Gabinete, sin un cargo formal. Hasta la vicepresidenta Cristina Kirchner la elogió en público y en privado.

Arrancó con muy poco y ahora tiene aspiraciones de ir por más. En el Gobierno reconocen que la Cancillería sería su lugar natural.

Nicolini (37) estudió Ciencias Políticas en la UCA. Para ese entonces trabajaba como asesora en el Ministerio de Turismo que conducía Enrique Meyer. “Trabajaba mucho durante el día y la UCA era la única que me permitía estudiar a la tarde/noche”, recuerda sobre aquellos años.

En 2007, se mudó a España para realizar un máster en comunicación política. Terminó viviendo diez años en ese país, con idas y venidas a México y Canadá. En 2016 se mudó a Boston, donde completó una maestría de Administración Pública en Harvard y realizó investigaciones en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). “Tiene un curriculum académico envidiable y le saca ventaja a cualquier miembro del gabinete”, admitió un funcionario consultado para este nota. Esa misma fuente agregó otros motivos para su ascenso meteórico: “Además es honesta y no está contaminada por la política”.

Nicolini entró en el radar del Presidente de la mano del dirigente chileno Marco Enríquez Ominami. “Cecilia lo conoció a Marco en Francia y mantenían una relación a la distancia. En junio de 2019, él la llamó para sumarse al Grupo de Puebla y se hizo cargo de la coordinación ejecutiva”, contó un joven funcionario que conoce su llegada al Gobierno.

La politóloga recién estuvo cara a cara con Fernández durante un viaje por España y Portugal, apenas unos días después de las PASO. Durante ese gira, el presidente argentino tuvo reuniones con Pedro Sánchez y con el primer ministro Antonio Costa.

Con la delegación en Madrid, Enríquez Ominami la llamó por teléfono y la invitó a sumarse. Nicolini estaba en Boston pero no dudó en tomarse el primer avión. “A Alberto lo conocí en el aeropuerto (de Barajas), lo fuimos a buscar cuando llegó”, recuerda sobre ese día. Un fotógrafo retrató el momento.

Las primeras charlas con el Presidente rondaron sobre los temas del Grupo de Puebla. Nicolini también comenzó a frecuentar a Fernández en el grupo de WhatsApp donde estaban todos los integrantes.

A partir de ese momento, la joven politóloga trató de involucrarse en la campaña, acercando propuestas en diferentes temas. Pero todavía seguía viviendo en Boston.

La noche del triunfo del Alberto Fernández, Nicolini participó de los festejos en el búnker del Frente de Todos junto a su amiga Mercedes D’Alessandro, que luego se convertiría en Directora nacional de Economía y Género, dentro del equipo de trabajo de Martín Guzmán. Para ese entonces, Nicolini todavía estaba relegada a un segundo plano.

Diez días después, colaboró en los preparativos de una cena especial en la casa del diputado Eduardo Valdés, con todos los miembros del Grupo de Puebla que habían viajado a Buenos Aires para participar de la segunda cumbre. Esa noche hubo festejos por la liberación del ex presidente brasileño Luiz Inácio “Lula” da Silva. Además del presidente argentino estuvieron Dilma Rousseff (Ex-Presidenta de Brasil), José “Pepe” Mujica (Ex-Presidente de Uruguay), Fernando Lugo (Ex Presidente de Paraguay), Martin Torrijos (Ex Presidente de Panamá), y Ernesto Samper (Ex-Presidente de Colombia), entre otros.

En noviembre, Nicolini recibió un llamado de Santiago Cafiero: el presidente electo quería tener una reunión a solas en las oficinas de la calle México. “Lo tengo que pensar”, respondió la politóloga apenas escuchó la propuesta, pero en su interior ya sabía que era su oportunidad de volver al país. “Hice las valijas y me vine, no tuve tiempo para decidir”, contó hace unos días en una entrevista con Andy Kusnetzoff. “Cuando recibió la propuesta no dudó demasiado porque ella estaba con ganas de volverse”, contó uno de los pocos funcionarios que logró entablar una relación de amistad.

Los primeros meses en el Gobierno no fueron fáciles. Le pesaban los años en el exterior. La creación del grupo “Mujeres Gobernando”, la ayudó a aumentar su nivel de conocimiento. En esa tarea trabajó a la par de su amiga Mercedes D’Alessandro, que también vivió en Estados Unidos.

“Al comienzo no encontraba un lugar porque no tenía temas para desarrollar, estaba un poco molesta con esa situación. La pandemia le dio una centralidad inesperada”, opina un funcionario que tiene despacho en la Casa Rosada.

Con la pandemia, Nicolini participó de la “operación Shanghai” para traer insumos médicos a la Argentina en aviones de Aerolíneas Argentinas. Ahí entabló una estrecha relación con Carla Vizzotti, que se mantiene hasta hoy.

El primer viaje a Moscú para negociar la compra de la vacuna Sputnik V le dio el envión definitivo para escalar dentro del Gobierno.

Aquella comitiva partió el 17 de octubre del año pasado en el vuelo 244 de British Airways. Siempre se habló de dos o tres grupos bien diferenciados, aunque todos viajaron juntos en el sector “Business”. Nicolini y la actual ministra de Salud, Carla Vizzotti, eran los representantes del presidente Alberto Fernández. Los otros pasajeros eran tres representantes del laboratorio argentino HLB Pharma, que inició el proceso de inscripción de la vacuna en el país y luego fue corrido abruptamente, Raquel Méndez, la mujer del ministro de Salud bonaerense Daniel Gollán, y Mariana De Dios, una empresaria santacruceña que tiene un vínculo estrecho con Cristina Kirchner.

La tensión entre los grupos quedó expuesta apenas aterrizaron en Moscú. “No le cuenten esto a (la provincia de) Buenos Aires”, sugirió la asesora presidencial ante los enviados de HLB.

Los desayunos en el hotel Lotte, a pocas cuadras del río Moscova, eran el único momento oportuno para una charla distendida entre los argentinos. “Además de conocer el (teatro) Bolshói y la Plaza Roja, quería conocer a (Vladimir) Putin”, contó a Infobae un miembro de la comitiva. Las restricciones de la pandemia todavía se lo impiden.

¿Por qué Alberto Fernández le dio un rol protagónico a Nicolini en ese viaje? “Le tiene mucha confianza”, repiten a coro en el Gobierno para arriesgar una repuesta. Otros destacan su manejo del inglés. “Habla inglés casi como español, tenemos muy pocos en el Gobierno con esa capacidad”, admitió un funcionario que trabaja en la Casa Rosada.

Ese viaje a Moscú fue ocultado por el Gobierno y se terminó filtrando en el programa “Animales Sueltos”. En los pasillos de la Casa Rosada todavía culpan a algún funcionario provincial, lo que habla del nivel de tensión dentro de la primer comitiva.

Horas después, durante una entrevista con un medio ruso, el presidente salió a anunciar la compra de 25 millones de dosis (10 millones en diciembre y 15 en enero). “El nivel de desarrollo de la vacuna es muy avanzado”, dijo Fernández ese día en diálogo con la agencia Sputnik. Las promesas se diluyeron con el tiempo: hasta este miércoles habían llegado algo más de 5 millones de dosis de la vacuna rusa.

Nicolini se transformó en la funcionaria con más viajes a Moscú: cuatro en seis meses. Ya está acostumbrada a las diferencias horarias y a las intensas jornadas sin dormir. Pero aún tiene que lidiar con las complicaciones familiares, con un hijo pequeño en Buenos Aires.

El último viaje fue la semana pasada junto al ministro de Economía. Juntos desplegaron una agenda económica y sanitaria que excedió largamente la compra de vacunas, aunque la mejor noticia para el Gobierno fue el anuncio de la producción local desde el laboratorio Richmond, mucho antes de lo esperado.

Su rol de negociadora por las vacunas sigue en aumento. También su exposición mediática. Ayer se sentó al lado de la ministra de Salud para escuchar las explicaciones de los representantes de AstraZeneca.

¿Qué aspiraciones políticas tiene?, preguntó Infobae en varias oficinas del poder. Muchos coinciden que su lugar natural sería la Cancillería, aunque no descartan que en el futuro ocupe el rol de Gustavo Beliz. “Puede llegar a la Cancillería porque no tiene vetos, algo muy valioso en la política”, dijo un diplomático que habla seguido con Felipe Solá. “Ella no busca un cargo, no lo necesita”, relativizó un funcionario cercano a Nicolini.

Nicolini integra un grupo selecto de funcionarios que cuenta con la confianza de Alberto Fernández, pero también el respeto de la vicepresidenta. El 24 de marzo, en un acto en la localidad bonaerense de Las Flores, Cristina destacó sus gestiones con los rusos: “Nos decían que estábamos fuera del mundo, pero esas gestiones que hicimos cuando fuimos gobierno, son las que nos permiten tener vacunas rusas y chinas para afrontar la pandemia”.

No fue casualidad. Nicolini ya había tenido un encuentro a solas con la Vicepresidenta, según pudo saber Infobae. Cuando le preguntan por ese momento, la funcionaria prefiere no dar detalles.

Hay que remontarse hasta 2011 para encontrar una declaración de Nicolini sobre Cristina. En un reportaje con el diario La Razón de España dijo: “Cristina es esa adjetivación que va más allá de la política”. Y agregó: “Se convirtió en un mito que alberga creencias compartidas por miles, rechazada por cientos y ninguneadas por pocos”. A la distancia, solo recuerda que tuvo una discusión con la editora de esa nota.

 

 

* Para www.infobae.com

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