Diez mil casos de coronavirus en Argentina: sólo el 5% llegó a terapia intensiva y 250 necesitaron respirador

CORONAVIRUS Por Heretz Nivel
Son datos del Ministerio de Salud de la Nación. Tres de cada cuatro infectados son de Provincia o Ciudad, donde crece el impacto en barrios vulnerables. La mayoría tiene menos de 50 años. El 64 % fue internado en hospitales públicos. Del total de casos, hay cerca de 500 chicos menores de 9 años.
0ezy3eos_600x338__1

China y el coronavirus ​nos quedaban muy lejos. Recién cuando empezaron a aparecer contagiados en España e Italia​, los argentinos entendimos que la pandemia podía cruzar el océano y tocarnos de cerca. El 3 de marzo se conoció el primer caso importado en nuestro país: un hombre de 43 años, que había regresado de Milán. Quedó internado en una clínica privada de la Ciudad. Casi tres meses más tarde y después de pronósticos bastante más apocalípticos que el actual, este viernes superamos los 10 mil infectados por Covid-19.

Al inicio de 2020 nadie imaginó que, para esta fecha, íbamos a estar hablando de cuarentena, distanciamiento social, tapabocas y alcohol en gel. Pero, según los infectólogos, esas medidas fueron las que nos ayudaron a que "el panorama hoy no resultara mucho peor".

"El 19 de marzo, antes de la cuarentena obligatoria, el escenario pesimista estimaba que para esta fecha íbamos a tener más de un millón de infectados", cuenta Lautaro de Vedia, ex presidente de la Sociedad Argentina de Infectología. "Todavía la pandemia no se termina. Falta mucho, tenemos desafíos como la situación en los geriátricos, las villas, el famoso pico y la salida de la cuarentena pero estamos haciendo las cosas bien", agrega el especialista del Hospital Muñiz.

Llevamos 89 días de ese primer infectado. ¿Cómo llegamos hasta acá? ¿Cómo fue la evolución de los contagios? ¿Quiénes son los afectados hasta ahora?

Según datos del Ministerio de Salud de la Nación, la mayoría de los contagiados forman parte de la población laboralmente activa. Tienen entre 20 y 59 años. Sin embargo, los que fallecen como consecuencia de las complicaciones del virus son más grandes: en promedio, rondan los 73 años.

Otro detalle relevante tiene que ver con que, con el avance del coronavirus en el país, la edad promedio de los infectados va bajando. La media se ubicaba en los 42 años cuando alcanzamos los primeros 5.000 contagiados. Ahora es de 39 años. El 21% de los contagiados tiene entre 30 y 39 años, es la década con mayor cantidad de casos. Le siguen los de entre 20 y 29 años y 40 y 49 años, que representan el 17% de los positivos cada uno.

Contrario a lo que se dijo desde el inicio, también hay menores de edad contagiados: uno de cada diez tiene menos de 18 años. Y el 5% del total es menor de 9 años. El informe oficial se hizo sobre la base 8.900 casos positivos: si se proyectaran los porcentajes sobre diez mil casos, la cantidad de chicos infectados hoy sería 500.

Para Eduardo López, infectólogo del Hospital Gutiérrez, la reducción en la edad de los infectados y el aumento en la cantidad de nuevos contagios que se registró en las últimas semanas tiene que ver con los casos confirmados en barrios de emergencia de la Ciudad. "Los infectados en las villas son jóvenes. Por eso también suelen cursar cuadros leves o moderados y el porcentaje de fallecidos allí está cerca del 1%", señala.

Según la última actualización del Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat porteño, ya son más de 1.870 los contagiados en barrios vulnerables de la Ciudad. Y representan el 36% de los contagios en Capital. Hasta el momento, los muertos en las villas porteñas alcanzan los 17.

En tanto, el segmento con más muertes a nivel nacional es uno de los que menos contagiados tiene. Si se toma en cuenta a todos los pacientes mayores de 60 años que dieron positivo, suman un 18% del total. Es una franja amplia ya que abarca casi cinco décadas: la infectada más grande tiene 107 años, es porteña y fue internada en una clínica privada a principios de mayor.

En los últimos días se registraron cifras récord de contagios. La más elevada fue la difundida este viernes con 718 infectados en un solo día, con lo que la cifra total llegó a 10.649. La mayoría de los nuevos positivos son de Capital o de la provincia de Buenos Aires (3 de cada 4), una relación similar a lo que ocurre con los fallecidos.

El mayor aumento en la curva de contagios se viene dando en la Ciudad que ya cuenta con el 42% de los casos del país. En Provincia se concentra el 33%. En la lista de jurisdicciones complicadas en cuanto a cantidad de positivos le siguen Chaco (7%), Córdoba (4%) y Río Negro (3%).

Los números muestran que la circulación de la enfermedad no es igual en todo el país: "El interior se distancia de la Ciudad y el GBA, donde tenemos el panorama más difícil", advierte López.

Por cada caso confirmado se descartan casi diez. La tasa de letalidad es del 4,35% mientras que casi uno de cada tres contagiados ya se recuperó (el 32%).

Del total de los internados, 4,95% tuvo que ser derivado a terapia intensiva. De ellos, poco más de la mitad (52%) necesitó asistencia mecánica. Proyectado a los 10 mil casos sería un total de 250 personas. Además, casi el 64% de los pacientes fueron asistidos en hospitales del sector público, según el detalle del Ministerio de Salud.

A la fecha, solo uno de cada 10 infectados había realizado un viaje al exterior. El resto contrajo el virus por contacto estrecho (43,6%) o por circulación comunitaria (31,8%).

La situación resultaba muy diferente al inicio de la pandemia, cuando la mayoría de los casos eran importados. "Los cambios en relación al origen de los contagios dejan en evidencia la capacidad de transmisión que tiene el virus", advierte de Vedia.

A principios de marzo era necesario haber viajado al exterior o haber tenido contacto estrecho con un viajero para entrar en la definición de caso sospechoso, única manera de ser testeado. 

Esta definición se fue ampliando. El famoso "nexo epidemiológico" con los países que ya sufrían los efectos de la pandemia era uno de los requisitos. Eso se modificó cuando Argentina empezó a tener circulación comunitaria.

Los síntomas sobre los que había que prestar atención, eran, en un comienzo, fiebre acompañada de otra señal que podía ser dolor de garganta, tos o dificultad respiratoria. En ese momento, se consideraba que una persona tenía temperatura con 38,5 grados, luego eso también mutó. Ahora se habla de fiebre a partir de los 37,5.

La pérdida de gusto y de olfato se sumaron como síntomas y sobre algunas poblaciones, como la carcelaria, la de barrios vulnerables, los geriátricos y el personal de salud, se decidió mejorar la sensibilidad de los testeos. "En estos grupos, la fiebre es un signo más, no un requisito excluyente. A la persona se le hace el examen diagnóstico si tiene dos síntomas. Pueden ser dolor de garganta y tos, por ejemplo", explica López.

El aumento de los contagios, que hizo que hoy lleguemos a los 10.000 infectados, no solo tiene que ver con la evolución de la pandemia en el país, "sino también con el avance en los testeos". "Con la intención de detectar los nuevos casos en forma precoz para aislarlos y así mantener la curva achatada todo lo que sea posible", cierra López. 

Con información de www.clarin.com sobre una nota de Paula Galinsky

Te puede interesar