La dieta que protege el cerebro

SALUD Y NUTRICIÓNJulia VOSCOJulia VOSCO

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La selección de los alimentos que se consumen a diario en cada comida no solo influye en el bienestar físico general, sino que también podría ser clave para preservar la memoria a lo largo del tiempo. Diversos expertos en nutrición y neurología coinciden en que la dieta cumple un rol fundamental en la prevención de enfermedades neurodegenerativas, y que el deterioro cognitivo podría retrasarse, en parte, a partir de las decisiones alimentarias cotidianas.

Esta afirmación se refuerza a partir de los resultados de un estudio reciente publicado en la revista JAMA Network Open, realizado sobre una amplia muestra de participantes. La investigación identificó que seguir un patrón alimentario específico se asocia con una reducción de hasta un 30% en el riesgo de desarrollar demencia.

Uno de los datos más relevantes es que este efecto protector se observó incluso en personas con predisposición biológica a sufrir deterioro cognitivo, lo que posiciona a la alimentación como una herramienta accesible y potencialmente decisiva para la prevención.

Dieta antiinflamatoria: la clave para proteger el cerebro

El estudio, liderado por el Karolinska Institutet en Suecia, siguió durante 15 años a casi 1.900 adultos mayores, evaluando la relación entre sus hábitos alimentarios y la aparición de demencia.

El análisis comparó tres patrones dietarios: dieta mediterránea, recomendaciones saludables tradicionales y dieta antiinflamatoria. De todas ellas, solo la dieta antiinflamatoria mostró un efecto protector claro, especialmente en quienes presentaban marcadores biológicos de riesgo.

Una dieta antiinflamatoria es ideal para la prevención y el enlentecimiento del avance del Alzhéimer”, explicó la nutricionista Emily Case.

Este enfoque incluye frutas ricas en antioxidantes, vegetales de hoja verde, pescados grasos como el salmón, nueces, legumbres, granos integrales y grasas saludables como el aceite de oliva y el aguacate. En paralelo, recomienda reducir el consumo de carnes rojas, ultraprocesados, harinas refinadas y bebidas azucaradas.

¿Qué significa la inflamación en el cuerpo?

La inflamación es una respuesta normal del organismo frente a infecciones o lesiones. El problema aparece cuando se vuelve crónica, afectando tejidos y órganos durante años.

“La inflamación es como un fuego interno, y lo que comemos puede avivarlo o apagarlo”, describió Case. En este sentido, las elecciones alimentarias diarias pueden influir directamente en ese proceso y, por ende, en la salud cerebral.

El hallazgo más importante del estudio es que las personas con alto riesgo biológico lograron reducir hasta un 30% la probabilidad de desarrollar demencia al seguir una dieta antiinflamatoria.

La investigadora principal, Anja Mrhar, sostuvo: “Nuestros resultados sugieren que la calidad de la dieta, y en particular los patrones que disminuyen la inflamación, pueden ser importantes para prevenir la demencia incluso en quienes ya tienen evidencia biológica de riesgo”.

Mientras que la dieta mediterránea y otros patrones saludables mostraron beneficios principalmente en personas de bajo riesgo, la dieta antiinflamatoria se destacó por su impacto en los grupos más vulnerables.

Consejos prácticos para una alimentación protectora

Los especialistas recomiendan incorporar diariamente verduras, frutas frescas, legumbres, granos integrales y frutos secos, además de reducir la frecuencia de carnes rojas y grasas saturadas. También sugieren mantener hábitos complementarios como el buen descanso nocturno y un estilo de vida saludable en general.

“El mayor cambio que pueden hacer quienes tienen antecedentes familiares de Alzhéimer es optimizar su dieta y estilo de vida”, afirmó Case.

Aunque la alimentación no revierte el deterioro cognitivo, sí puede retrasar su progresión y mejorar la calidad de vida.

El impacto de la demencia es significativo: se estima que uno de cada diez adultos mayores en Estados Unidos la padece, y que los nuevos casos podrían alcanzar el millón anual hacia 2060, con un costo económico superior a los 781.000 millones de dólares.

En este contexto, la alimentación se consolida como una herramienta concreta para el cuidado del cerebro. El mensaje final de los expertos es claro: lo que se pone en el plato cada día puede ser tan importante como cualquier tratamiento médico en la prevención de la demencia.

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