La oposición va a la Corte por la Magistratura y al Congreso por boleta única

OPINIÓN Por Ignacio Zuleta*
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La guerra del Consejo, a la Corte 

La oposición irá este lunes a la Corte en per saltum contra la propuesta del oficialismo del Senado de designar a Martín Doñate como representante de la segunda minoría de la Cámara en el Consejo de la Magistratura. Los abogados de Juntos por el Cambio del Senado también recurrirán la medida de un juez del fuero contencioso que rechazó el pedido de amparo de Luis Juez, propuesto por la oposición para ese cargo.

Esa presentación abre una nueva vía del debate que surgió del fallo de la Corte que ordenó equilibrar la representación de los estamentos que componen el Consejo, volteando una reforma de 2006 que había dado más poder a los integrantes procedentes de la política.

El Gobierno lo ha considerado un acto político que responde a la agenda de la oposición. La oposición lo celebró con un proyecto de ley que repone la ley vigente hasta 2006. El oficialismo se las ingenió para acatar la sentencia y volverla en su favor al dividir en dos el bloque de senadores, para hacerlo representar por la mayoría y una minoría-de-la-mayoría.

El pedido de per saltum pondrá a la Corte ante la necesidad de resolver lo que la oposición llama un "ardid" legal pero ilegítimo. El tribunal puede entrar en ese debate político, o remitir el pedido a la decisión de tribunales inferiores.

Las señales hasta hoy indican que la Corte entiende que el caso está en instancias que pueden desanudarlo, como la cámara del fuero contencioso o el Consejo de la Magistratura, que debe examinar los títulos de los candidatos que aún no ha jurado sus cargos: el senador Doñate y la diputada radical Roxana Reyes.

El peronismo se lleva 3 de 4 con la minoría-de-la-mayoría

Este tiro por elevación ha sido motivo de disidencias en la oposición. Según algunos dirigentes, como Miguel Pichetto, el bloque de senadores no debió ir a un amparo en contencioso si no acudir directamente a la Corte con un recurso de ejecución de sentencia. Ir al tribunal llevaría la queja a un laberinto interminable y demoroso. Lo explicó el jueves por la mañana cuando se reunió con la cúpula del Colegio de Abogados de Córdoba, adonde viajó para un maratón de actos.

Nadie explica quién impuso el criterio de no ir a la Corte como primera acción. El ex ministro de Justicia Germán Garavano suele aconsejar a Mauricio Macri en estas materias. El ex presidente estaba en el momento de la primera presentación en Washington. Pudieron estar al tanto de ese criterio, aunque no consta que aconsejasen alguna decisión. El argumento sería: dejen en paz a la Corte, ya ha hecho bastante con el fallo sobre el Consejo.

Juez pasó dos días con Pichetto en Córdoba y es comprensible la furia que manifestó el fin de semana al conocer el rechazo del amparo. Esta vía podía tener alguna objeción en materia de legitimidad para la acción -la sentencia de la Corte se dictó en un expediente iniciado por el Colegio de Abogados, pero se dejó de lado por prudencia política-.

Uno de los argumentos del recurso que va a la Corte es que el tribunal que decidió que Horacio Rosatti asuma la presidencia, con las mismas potestades, puede decidir qué es mayoría y qué es minoría en el Senado, y sí que el peronismo se lleve tres de los cuatro representantes responde a la manda de equilibrio de los estamentos.

Prueba con tanques llenos (130) para boleta única

La oposición hace una prueba de fuerza con el arco más amplio que permite un proyecto manso como el de la boleta única. La convocatoria tiene a esta hora ya 130 firmas para una sesión especial. Un alarde en medio de refriegas que buscan mostrar músculo en torno a una idea que perfecciona el sistema electoral, que es una de las cosas que funciona bien en la Argentina.

Al ir el jueves a mojarle la oreja al peronismo, la oposición intenta representar al 70% del arco partidario y mostrarle los dientes al 30% del peronismo. El proyecto de boleta única lo elaboró el ex diputado radical Gustavo Menna y lo perfeccionaron en la comisión a la que aportaron varias ONG, como RAP, Ser Fiscal, Cippec, etc.

Encabeza las firmas Florencio Randazzo, que remite el impulso de esta semana a la cena que hace tres semanas juntó a Gerardo Morales, Juan Schiaretti, el propio Randazzo, Graciela Camaño y Rogelio Frigerio, en la casa de otro ex que quiere, como todo ex, volver a ser: Juan Manuel Urtubey.

En aquel encuentro hablaron de una agenda legislativa que les sirviese de matrimonio a prueba. Como la boleta única no tiene el rechazo frontal del peronismo -sólo su indiferencia- es oportuno que hayan elegido un proyecto que nadie quiere voltear, al igual que ocurre con otras reformas electorales, como el voto electrónico.

La prueba es que uno de los firmantes del proyecto original es Guillermo Snopek, hoy senador por el Frente de Todos. Es esperable que, si el proyecto se aprueba, el jujeño apoye la iniciativa. "Voy a esperar a ver qué sale de Diputados", dijo en Tucumán, en la cumbre de senadores de su partido.

La condición del peronismo para votar reforma electoral

El proyecto busca simplificar la propuesta electoral, ahorrar unos $ 7.000 millones que se gastan en boletas en cada elección, y que los partidos también ahorren en fiscales. Estos tienen como trabajo no sólo controlar la legalidad del voto sino reponer boletas cuando faltan. Con boleta única se elimina la trapisonda de destruir las boletas del adversario.

Si las cosas siguen el curso que tuvieron en Mendoza, adonde se aprobó el mismo sistema, el peronismo apoyará la iniciativa. En esa provincia, como en Córdoba, hay un casillero en la boleta única para que tilde su preferencia el votante que no quiere marcar al candidato a determinado cargo, y decida votar la lista completa de su partido. Una manera de salvar el voto partidario que está bien protegido en la actual lista sábana.

En Mendoza, este agregado fue la condición que el PJ local, que controla la cristinista Anabel Fernández Sagasti, para apoyar la aprobación. Es esperable que ahora haga lo mismo. Jorge Landau, recordado apoderado del PJ, imponía reticencias a la boleta única en Buenos Aires, en donde la cantidad de candidatos para cada categoría nacional la convertiría en una bobina de papel única. Pero Landau ya no está.

La oportunidad de que todo marche lo entusiasma a Randazzo, que busca de salir del ostracismo en el que se recluyó él solito. Confía en la magia del relato; buscó hacer creer que había inventado la SUBE, ponía su firma en los DNI para que se lo agradeciesen y hasta imaginó que le reconocerán alguna vez la invención del ferrocarril. Se entiende que busque estos triunfos pasajeros, como ser el vocero de la boleta única desde la banca única. Es un caso de estudio de retro carrera política. Hoy este Randazzo vale menos que el de hace diez años. No es vida, señor.

Bajo el poncho: PASO para presidente y vice a la carta

La sesión del jueves que intenta la oposición no busca discutir el proyecto sino aprobar la preferencia para que en 30 días se trate en el recinto. Se agota allí, porque en el fondo es una prueba de fuerza en una cámara virtualmente empatada. Toda iniciativa mansa siempre tiene alguna segunda intención.

Los dirigentes de Cambiemos cabalgan desde hace tiempo el proyecto de que otra reforma más importante: que en las PASO presidenciales se elija sólo candidato a la cabeza de la fórmula, y que el nombre del vice lo designen los partidos. El sistema actual es rígido y expulsa a los perdedores de las PASO: si se vota presidente y vice, por perdedores reciben un castigo al que reaccionan siempre mal. O poniéndose en contra de quien ganó, o saliéndose de la pelea.

Quien pierde en política siempre toma represalia. Es ley de vida. Si se le deja al ganador la facultad de negociar con los perdedores o sus adversarios el candidato a vice, se evitaría la "anibalización" de las PASO. En 2015, cuando Aníbal Fernández le ganó la PASO a gobernador de Buenos Aires a Julián Domínguez, los perdedores lo abandonaron a su suerte, que no era la mejor. Es probable que fuera uno de los motivos de la derrota ante María Eugenia Vidal.

Este proyecto de Cambiemos ya está en el Congreso y los dirigentes de esa fuerza esperan el momento para avanzar. Puede ser éste. Las divisiones en el oficialismo del Frente de Todos pueden encontrar algún remedio si admiten también separar presidente y vice en las PASO.

El Senado alardea con blanqueo al 20%

El Senado, con mayoría del peronismo, también hace su alarde de fuerza al llamar a otra cita a sesión, el miércoles, para tratar la ley Parrilli de blanqueo al 20%. El dictamen les costó, por los cambios para adaptarla a las demandas de las tribus propias y ajenas del bloque. Ese proyecto es un arma arrojadiza contra la oposición, como fue el que mandó el Gobierno para aprobar el acuerdo con el FMI.

En los considerandos del proyecto se argumenta que la deuda que se contrajo en 2018 con el FMI fue para alimentar la fuga de dinero al exterior, en una maniobra de la cual sería cómplice el gobierno de Cambiemos. Tiene la aprobación asegurada del oficialismo en el Senado, pero se paralizará en Diputados, como otras iniciativas cristinistas. Se busca mostrar fuerza y, más que nada, abulonar liderazgos dentro del peronismo, que bulle de divisiones.

Se viene otra guerra del petróleo

La unidad que le permitió al Frente de Todos ganar las elecciones en 2019 está deshilachada. Hasta se le intenta encontrar alguna ventaja, con la división ficticia de los bloques en el Senado, para mejorar su representación en el Consejo de la Magistratura. Pero aun en este punto hay fisuras preexistentes. Algunas con profundidades difícilmente superables, como los intereses económicos.

Durante el fin de semana, la "peña" de senadores que sesionó en Tucumán, albergada por Juan Manzur, se comprometió, después de la visita a un ingenio azucarero, a presentar esta semana un proyecto para aumentar el porcentaje de alcohol en el corte del biocombustible. Es una vieja pelea que enfrenta a provincias agropecuarias con provincias petroleras.

Ya discutieron cuando se debatió una ley, el año pasado, que rige hasta el año 2030. No satisfizo a las provincias agrarias con los porcentajes de corte de biodiesel y bioetanol. Las provincias petroleras justificaron los nuevos valores en que es un subsidio que perjudica a la industria y, de paso, a sus regalías.

En estas horas se debate un proyecto que establece el cronograma para la transición de la industria automotriz de las naftas a la energía eléctrica. La iniciativa que viene de Tucumán tendrá efectos políticos, más allá de los negocios. La ley de biocombustibles N.º 27.640 se reglamentó en octubre de 2021, menos de un mes antes de las elecciones del 14 de noviembre que perdió el oficialismo.

Esa ley pudo justificar el voto en contra del electorado de las provincias agropecuarias, entre las que figuran cinco de las más pobladas del país y que aportan más votos -Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, Tucumán–. También en política los reyes magos son los padres.

Sediciosos, pero no tanto (y controlados)

La cumbre de la peña tucumana sirvió para mostrar la unidad del bloque de senadores después del cisma imaginario, que propone a Doñate como representante-de-la-minoría-de-la mayoría. El recorte hay que verlo desde otro ángulo y con otra historia. La idea de reunirse era de los llamados "sediciosos", senadores peronistas sin techo –o sea de provincias gobernadas por la oposición- y que se quejan de ser postergados por el peronismo del AMBA.

El viaje nació de una cena en lo del senador Edgardo Kueider en la que estuvieron Lucía Corpacci, Camau Espínola, Sandra Mendoza, Pablo Yedlin, Nora Giménez y Guillermo Snopek. Este ofreció hacer una juntada en su provincia, gobernada por Gerardo Morales. Yedlin, peón de Manzur, resolvió mejor la logística porque su partido gobierna Tucumán.

Cuando circuló el proyecto, se sumaron José Mayans y Anabel Sagasti, para equilibrar las diferencias y cristinizar más en encuentro, que tampoco iba a ser una rebelión de las masas. Les dieron calce a las quejas de la oposición que, a través de Mario Negri, aprovechó la foto de familia de los senadores para reírse de que hubiera habido un cisma en serio en bloque. Ahora la Corte puede decidir, además, si Doñate tiene antigüedad como abogado para ir al Consejo. Tiene como suplente a uno de los “sediciosos” de Tucumán, el jujeño Snopek.

 

 

* Para Clarín

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