Isabel Natividad Diaz Ayuso: hembra total, sin panfletos feministas, me pones loco Isabel

LA COLUMNA DE JOSÉ ADEMAN RODRÍGUEZ 28 de junio de 2021 Por José Ademan RODRÍGUEZ
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MUJERES QUE MARCARON MI VIDA (4ª PARTE)

Isabel Natividad Diaz Ayuso

A mí, siempre me gustaron las más llenitas. Mucho más que las flacas que generalmente son escuetas con vientre de galgo, son de raja profunda y marsupial, y neuróticas además, ofreciendo una dicotomía entre su osamenta estrecha y su interioridad genital ancha. Pena grande, pues mis yemas son sensibles como dedos de carterista y las aristas filosas me agreden. Las gorditas dan sensación de dulce almohadillado al ser más mimosas, complacientes y estrechitas en esos campos inundados, a pesar, cuando no, de que Camilo José Cela las calificó de impresentables. Con esa afirmación, Rubens hubiera sido pintor de flacos como El Greco; jamás hubiera trascendido por su afición a las redondeces humanas, lo cual sería igual que negar la gracia saltarina de una pelota de fútbol, de los culitos de los bebés, de la apetitosa redondez de un pecho de mujer, o de la magnífica esfericidad de los astros.

Por eso me llena Isabel Diaz Ayuso. ¡Qué figura, esa nena! Dicen que Dios hizo a la mujer de la costilla del hombre (ésa es la metáfora bíblica, bastante prosaica), que es el único hueso del que puede prescindir. El Señor, que no es de carne ni de hazañas personales, como cabe a la grandeza, sino humildemente invisible (se le ve poco por el escenario, generalmente haciendo mutis por el mundo), la hizo por partes. Al marrón canela de sus ojos, lo hicieron con trocitos de hojas secas; a su coquetería danzarina, con evoluciones de mariposas cuando hacía footing por las calles de Madrid, con rocío de madrugadas, la película que baña su mirada cuando se pones melancólica; y a su piel, la elaboraron con seda. Todo con mano de orfebre, puso armoniosamente lo abundante con lo fino, hasta concretar el hechizo que domina a los madrileños.

Hembra total, sin panfletos feministas.

Tonta! le dijeron entre otros epítetos irreproducibles, como es común en la izquierda más estúpida de la política española luego de la transición de 1978.

Pedro Sánchez, el actual presidente del gobierno español, expresó hace un tiempo, que un acuerdo con Pablo Iglesias Turrión, le quitaría el sueño. Mintió o se equivocó. Sellaron un cogobierno en un recordado abrazo. Y no solamente le quitó el sueño, sino que le cagó la vida política, hasta terminar dando pena y risa.

En tanto Isabel Diaz Ayuso se fue convirtiendo en la persona más importante de la pestilente actividad de los partidos políticos.

Ella decidió convocar anticipadamente las elecciones de la Comunidad de Madrid, disolviendo la asamblea ante la amenaza de una moción de censura.

Así fue que con su magnetismo y personalidad (¡rápida de reflejos la tonta!), apresuró las manecillas del reloj de Puerta del Sol para convocar dichas elecciones el día 4 de mayo.

El presidente Sánchez entabló una batalla obsesiva y personal contra ella. Su ''colega'' Iglesias, renunció al cargo dentro del gobierno de coalición para hacer frente común con el candidato del PSOE en Madrid, Ángel Gabilondo y se conjuraron aplastar a Diaz Ayuso con el ''poder'' de convocatoria de la izquierda.

Apoteósico fue el palizón que les propinó Isabel!

Antológico el patadón que le dio al presidente Sánchez, pero en el culo del machista-leninista Pablo Iglesias. Envió al coletas a la grada con pelota y bolígrafo! Apagando las ínfulas y arrogancias de la izquierda convirtiéndose así en el hechizo dominante de la ciudad. Desde ese momento, pasa a pertenecer a la simbología de la capital, como el oso y el madroño, la estatua de Carlos III, la Puerta de Alcalá, el mítico luminoso del Tío Pepe y se convirtió en la musa de los camareros, taxistas, bares y restaurantes, dejando una estela apacible y luminosa, transformando la Plaza del Sol en un gran lago bañado por la luna... con esa carita... puro el gesto... niña la expresión... Y dicen que se ha visto a Neptuno surcando el lago con su tridente, guiñándole el ojo a la diosa Cibeles y llevando en la otra mano, una rosa robada en un jardín de Chamberí.

El tercer contrincante, el pupilo del presidente, Gabilondo, intelectual moderado, discreto (he de aclarar que los intelectuales en política aburren hasta las ovejas), pero grosero y descortés con ella, también tuvo su castigo. Lo mandó al hospital con un pre infarto (y él habrá pensado: ''con esta chica no se jode''). Isabel fue la primera, la ''tonta'', en visitarlo, demostrándole lo que es ser magnánima. Silencio en la prensa de izquierda.

El hermano de Ángel, Iñaki Gabilondo, prócer del periodismo, la trató de ''analfabeta institucional'' y la invitó que le de un repaso a la Constitución porque Isabel cuestionó que al Rey lo harán cómplice al firmar los indultos del ''Proceso''. Y esa metida de pata conmocionó a la cúpula del PP, luego ella matizó que el Rey no será cómplice de nadie, puesto que, por el juego democrático, Felipe lo iba a firmar. Ella quiso significar que le estaba haciendo una sugerencia o una invitación a no legitimar una felonía del presidente Sánchez.

De analfabeta nada. Lo hizo hasta de pícara, para significar lo que en realidad es el Rey. Una mera figura simbólica, protocolaria, neutra, bah, un florero, un jarrón chino, o el equivalente a una jirafa alta y muda. Isabel sabe que lo LEGAL se apega al derecho dentro de un marco jurídico y lo LEGITIMO, implica seguir un camino correcto, justo, auténtico, moral y ético. ¿Y puede algo legal, no ser justo? la respuesta es sí. Les recuerdo que hubo épocas en que la esclavitud era legal pero entonces era y sigue siendo injusta. Lo legitimo, además implica seguir un deseo de justicia, eso quizás pertenezca al fuero íntimo de Isabel y, de paso refrendar la sentencia del Tribunal Supremo, penas de nueve a trece años para doce líderes separatistas catalanes por sedición y malversación.

Por último, ella propondrá a Sánchez que los empresarios catalanes ''sufraguen'' con sus impuestos y con su dinero el camino a la independencia.

Cuando Iglesias tuvo la ocurrencia de ser sincero, deseando azotar a Mariló Montero (conocida presentadora de televisión) hasta hacerle brotar sangre.

Sí, ya sé que en la izquierda no son todos iguales, pero muchos se parecen y siguen aflorando cual si del borde de lona podrida, salieran las infaltables testigos de las profundidades grietas y rincones olvidados de la historia, LAS CUCARACHAS.

Lo peor no es lo nauseabundo de este anormal sino el silencio cómplice de todo el arco de esa izquierda ''progre'' (no entiendo eso de progre), de comunistas, feministas, aliados con socialistas del ejecutivo, que emplean el feminismo para algo más que la defensa de la igualdad entre hombres y mujeres, ideologizando su condición de hembras. A Rocío Monasterio (del partido Vox), la tildaron de zorra.

La etiqueta de ‘’puta’’ que se ganó Inés Arrimadas (del partido Ciudadanos) fue a raíz de ganar unas elecciones en Barcelona a los separatistas (primera vez que en Cataluña gano un partido constitucionalista), convirtiéndose en primera fuerza del parlamento catalán. Pasó que el fundador del partido Albert Rivera fue un cagón, otro figurín de la nueva hornada política y abandonó el barco arrastrando a Inés.

Todos callaron.

Los lavó con soda caustica. Tanto el presidente Sánchez, como el coletas, tuvieron su merecido. Nada quedó de aquel atrevido profesor de la Complutense que dictaba normas asamblearias y mitineras teñidas de proclamas revolucionarias de ultra izquierda, parlanchín y sobrador que puso el grito en el cielo cuando le enviaron de forma anónima un sobre con cuatro balas. Apeló al victimismo más cobarde, pero no dudó en abrazarse con Arnaldo Otegui que, con su banda de la ETA, descerrajó balas de verdad sobre la nuca de un inocente y joven concejal, Miguel Ángel Blanco a quien hicieron arrodillar en un bosque en tenebrosa ejecución. Se lo entregaron mal herido con borbotones de sangre a sus padres. Aquella tarde, se congeló el alma de toda España. Ese es Pablito Iglesias Turrión. Ahora, Otegui, es un digno valedor del partido socialista

gracias a esta rata. Pues, quien defiende y elogia a un terrorista está infectado. Quizás le venía en la sangre ya que su padre era integrante de un grupúsculo terrorista que se decía anti fascista y anti yanquis pero que en realidad solo se dedicaba a matar policías en la España poco dictatorial de los años ‘70. Seguro que Iglesias anda diciendo que su padre era parte de una organización antidictadura. Este es el proceso de blanqueamiento que determinados sectores del poder político y mediático están intentando llevar a cabo en España.

Isabel Diaz Ayuso convirtió a la cúpula del Partido Popular y a su líder Pablo Casado en una figura secundaria, cuando la manifestación del ''No al indulto a los presos catalanes'', le gritaron ''¡Presidenta! ¡Presidenta!''. La máscara sonriente del líder del PP se le está torciendo, es como una propaganda de pasta dentífrica, no sé de qué carajo se ríe tanto. No tiene ni aplomo ni traza de líder. Lo cierto, es que la Isabel le esta comiendo terreno. Casado tiene cara de boludo, como el presidente argentino (el hombre que tiene cara de boludo, ¡es boludo!). Lo que pasa es que, a Fernández, le escribe el guion un ave de rapiña, de diabólica lucidez, Cristina Kirchner (que tiene doble faz: presume de montonera, de militante subversiva cuando juega a ser heroína de la izquierda; y a la hora de las elecciones invoca a Eva Perón, por eso las gana. Lo gracioso es que Perón, a los subversivos, los echó de la Plaza de Mayo, tratándolos de imberbes, como bien lo recordó Gonio Ferrari en este mismo diario).

No fue el peluquero el que le cortó la coleta a Iglesias, fue Isabel, recreando el papel de Dalila con Sansón. También, encarnó la Kryptonita para el Superman Sánchez por cruzarse con ella y quedar así convertido en un ente estupidizado y titubeante por esa radiación peculiar que emana de la Ayuso, como se demostró cuando se encontró en una galería con el presidente Biden al cual persiguió cual un mendicante caza autógrafos, con veinte y pico de pasos. Esa fue la ''gran cumbre'' que tuvo Sánchez frente a una estatua de sal, indiferente y despectiva. Humillación total. Vergüenza ajena. Y la última en Barcelona, en el altar de la burguesía corrupta de Cataluña, el gran Liceo, templo del Bel Canto, fue humillado por segunda vez, arrodillado de pie, con cursis palabras de reencuentro y diálogo, se consumó la degradación de España, al indultar a unos delincuentes que se jactaron de la debilidad del estado español. Y fue acosado dentro y fuera del teatro. Todo su show se transformó en una opereta bufa, interrumpida a los gritos por un cavernícola radical.

Es evidente que tanto el PP como el PSOE pactaron y protegieron la mafia en Cataluña. Tanto Felipe González como Aznar, Rodríguez Zapatero y Rajoy, todos tejieron acuerdos, espurios y por la puerta de atrás, con la organización criminal de Jordi Pujol. Con una izquierda que odia a España y una derecha que no ha sabida o querido defenderla. Nada les ha sido suficiente. Son como la gata Flora (si se la ponen gritan, si se la sacan lloran).

En tanto Isabel iba tomando consciencia de toda la sumisión hacía el catalanismo, que es mentira lo de la concordia, de la utilidad pública y la desinflamación, saben muy bien que volverán a incendiar las calles de Barcelona, a quemar retratos del Rey, a burlarse de los españoles, pidiendo diálogo, diálogo y más diálogo... ¿Para qué mierda tanto diálogo?, si ellos son los privilegiados de siempre. Ya están en libertad, se les concedió el indulto, pero dicen que no es suficiente. Ahora van en pos de la ''autodeterminación'', la amnistía y el referéndum. Y encima no mienten. Los separatistas dicen la verdad. No renunciarán a su intento de robo. Y seguirán diciendo que es España la que les roba. ''Lo volveremos a hacer'' fue lo primero que dijeron al salir de la cárcel.

Y creo que para que eso se atenúe o se disfrace, nos hace falta el protagonismo de esta mujer honesta, limpia, auténtica, pragmática, tenaz. Hembra total sin feminismo panfletario, que recuerda la leyenda de las flores de loto que atraviesan los pantanos más pestilentes para aparecer impolutas en la otra orilla.

Estará contenta. La imagino saboreando con la lengua la tapa de un yogur y esos dos mechones que bajan como serpientes de su pelo frondoso enmarcando su rostro angelical de campesina huidiza... Y esa su sonrisa que forma parte de todo su ser... Su cuerpo íntegro es una sonrisa triunfadora. Siempre te sonríe, como la

Gioconda. Desde el ángulo que la mires, tiene misterio... Te dice que sí, quizás pensando que no... Con carita de tramposa para el amor, que son las que me gustan.

No soy celoso Isabel, me bastaría con soñarte. Me enfermaría de amor. Por eso te deseo suerte con tu nuevo amor. Creo el tercero de tu lista... un hombre normal, enfermero... Y mira si quisieras... No estas al lado de ningún poderoso... No vaya a ser que te pase lo que a Lady Di, que eligió como esposo al cochino de Carlos, el orejudo acróbata vaginal que quería ser un támpax entre las piernas de una mujer que se cortaba las uñas con las arrugas... la tal Camila Parker. ¡Qué asco!

Como me duermo con la tele prendida, no sé si te vi o te soñé. Con la imaginación estoy cerquita tuya Isabel. Pero sí que te vi en la tele. Estabas deslumbrante, vestida de rojo, al asumir el cargo de presidenta. Y el rojo es el color más intenso a nivel emocional; atrae las miradas, tiene un mensaje de energía, vitalidad y poder, y es, sobre todo, el color que erotiza. El rojo de Stendhal. El rojo de un peluquero amigo que cada vez que una vecina pasaba con los zapatos de tacón de ese color, me confesó que, al verla, un ejército de hormigas se le instalaba al sur del ombligo.... o el rojo de Kelly LeBrock, aquella modelo de Versace de los '80, que obsesionó a Gene Wilder en el film ''La mujer de rojo''.

       

Estabas sublime, etérea, chulapona de Chamberí, investida como presidenta, la admiración se trocó en un aplauso solo dedicado a las divas de la ópera. ¡Fue conmovedor! Como el adagio de Albinoni, o la fenice de Venecia vibrando con María Callas...

El triunfo de un sueño, el del patriarca de Villa Crespo Osvaldo Pugliese debutando en el Colón de Buenos Aires...

La despedida de Eva Perón, ahogada por la emoción antes de su muerte en la Plaza de Mayo...

O los silencios del Polaco, que cantaba los silencios en fracciones de segundos...

O el denso silencio de la tribuna ante un tiro libre Daniel Willington...

Es que nada más ni nada menos había destrozado a la dupla de la coalición más maléfica de la democracia español, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias.

He pensado largamente en ti. Sé que eres imposible. ¡Ay! si yo fuera Benjamín Button, que nació mayor, y regresara a los cuarenta, te abordaría por sorpresa, en una calle de Vallecas, y te invitaría a tomar una cervecita Quilmes, en el día de tu natalicio, que, o coincidencia, es el mismo que conmemora las más grande movilización obrera y sindical que exigió y obtuvo la liberación del entonces coronel Juan Domingo Perón, detenido días antes y es conocido como el día de la lealdad; sí, Isabel, la misma lealtad que tú tienes hacía este país, España, al que lo están troceando.

Iré a buscarte con una tarta de 17 porciones y 43 velitas bañadas en chocolate con tu nombre... las comeré una por una y recuerda, si vez a un viejecito de 81 años ojeroso, muy usado por las mujeres y entonando la ''Balada para un loco'', salúdale con simpatía, porque seré yo. Es que me pones loco Isabel.

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