
Huevo, sodio, fibra y grasas: cómo combinarlos para proteger la salud vascula
SALUD Y NUTRICIÓN
Julia VOSCO

El huevo es uno de los alimentos más utilizados en desayunos y comidas por su aporte de proteínas de alta calidad y diferentes micronutrientes. Sin embargo, los alimentos que se eligen para acompañarlo también pueden influir en la respuesta del organismo, especialmente cuando se busca cuidar la presión arterial y la salud cardiovascular.
En este sentido, el equilibrio entre sodio, potasio, fibra y grasas saludables puede ser determinante. Mientras un exceso de sal puede favorecer el aumento de la presión arterial, alimentos ricos en potasio, fibra y grasas insaturadas pueden contribuir a mantener un perfil cardiovascular más saludable.
Sodio y potasio: dos minerales que influyen en la presión arterial
El equilibrio entre sodio y potasio es uno de los factores importantes en la regulación de la presión arterial.
Una ingesta elevada de sodio puede favorecer la retención de líquidos, aumentar el volumen de sangre y generar una mayor presión sobre las paredes de los vasos sanguíneos.
En cambio, el potasio ayuda al organismo a eliminar sodio a través de los riñones y favorece la relajación de las paredes arteriales. Por eso, acompañar el huevo con alimentos como espinaca, papa u otras verduras permite sumar este mineral a la alimentación.
Las hortalizas también aportan agua, magnesio y diferentes compuestos vegetales que participan en procesos vinculados con la función de los vasos sanguíneos.
Por eso, una preparación con huevo acompañada de verduras frescas o cocidas puede ser una alternativa más favorable que combinarlo habitualmente con alimentos ricos en sal.
La fibra ayuda a controlar el colesterol
Otro elemento importante es la fibra, especialmente la fibra soluble presente en alimentos como la avena.
Los cereales integrales y los vegetales pueden complementar las comidas con huevo y aportar fibra, que participa en el metabolismo del colesterol.
En particular, el beta-glucano de la avena forma una sustancia viscosa en el aparato digestivo que puede interferir en la reabsorción de ácidos biliares. Como consecuencia, el organismo necesita utilizar colesterol para producir nuevos ácidos biliares.
Este proceso puede contribuir a reducir los niveles de colesterol LDL, conocido habitualmente como colesterol “malo”.
Por eso, combinar huevo con avena, vegetales u otros alimentos integrales permite sumar fibra a la comida y mejorar su perfil nutricional.
No todas las grasas tienen el mismo efecto
La elección de los alimentos que acompañan al huevo también determina el tipo de grasas que se incorporan a la comida.
Una preparación con huevo puede formar parte de una alimentación saludable cuando se combina con fuentes de grasas insaturadas, presentes en alimentos como la palta, los frutos secos, las semillas y el pescado.
En cambio, reemplazar estas opciones por embutidos, manteca y otros productos ricos en grasas saturadas puede generar un perfil nutricional menos favorable.
El salmón, por ejemplo, aporta ácidos grasos omega-3, entre ellos EPA y DHA, que participan en diferentes funciones del organismo y pueden contribuir a mantener niveles saludables de triglicéridos.
Cómo preparar el huevo también importa
Además de los ingredientes elegidos, la forma de preparación puede modificar el perfil final de la comida.
Para reducir el agregado de grasas y sodio, algunas alternativas son cocinar el huevo y sus acompañamientos al vapor, hervidos, al horno o a la plancha, según el alimento.
También es posible reemplazar parte de la sal por hierbas aromáticas, especias, pimienta, ajo o jugo de limón, que permiten aportar sabor sin recurrir constantemente al salero.
Una de las principales recomendaciones para cuidar la salud cardiovascular es moderar el consumo de sodio, especialmente el que proviene de alimentos ultraprocesados, fiambres, embutidos y productos curados.
Qué alimentos conviene combinar con el huevo
El huevo, por sí solo, aporta proteínas, vitaminas y minerales, pero su acompañamiento puede hacer que la comida sea más completa.
Una combinación que priorice verduras ricas en potasio, cereales integrales o avena para sumar fibra y fuentes de grasas insaturadas permite construir un plato con diferentes nutrientes.
Por el contrario, acompañarlo habitualmente con fiambres, embutidos, quesos muy salados o grandes cantidades de manteca puede aumentar considerablemente el aporte de sodio y grasas saturadas.
La clave, entonces, no está en eliminar el huevo de la alimentación, sino en prestar atención al conjunto de ingredientes que forman parte de la comida. Elegir alimentos frescos o mínimamente procesados y moderar el consumo de sal permite construir preparaciones más favorables para la salud vascular y cardiovascular.



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