Señales que alertan sobre un posible consumo excesivo de fibra

SALUD Y NUTRICIÓNJulia VOSCOJulia VOSCO

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La fibra dietética es un componente fundamental de una alimentación saludable, pero aumentar su consumo de manera brusca o ingerir cantidades elevadas puede generar alteraciones en el tránsito intestinal y distintas molestias digestivas.

Las recomendaciones apuntan a incorporar este nutriente de manera progresiva, acompañándolo con suficiente líquido y teniendo en cuenta las necesidades particulares de cada persona.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que los adultos consuman al menos 25 gramos de fibra por día, principalmente a través de alimentos como cereales integrales, frutas, verduras y legumbres. Sin embargo, esta cifra no significa que todas las personas deban aumentar indefinidamente su consumo, especialmente si aparecen síntomas digestivos.

1. Cambios en la frecuencia y consistencia de las deposiciones

Una de las primeras señales puede ser una modificación en la frecuencia o la consistencia de las deposiciones.

La nutricionista Maya Feller, fundadora y directora de Maya Feller Nutrition, explicó a Women's Health que algunos tipos de fibra pueden acelerar el desplazamiento de los alimentos por el aparato digestivo. Cuando se consumen en cantidades elevadas, esto puede provocar evacuaciones más frecuentes, diarrea o heces blandas.

Por su parte, el Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales de Estados Unidos (NIDDK) recomienda incorporar la fibra de forma gradual. En personas con síndrome de intestino irritable, por ejemplo, sugiere aumentarla de a 2 o 3 gramos por día para ayudar a prevenir gases e hinchazón.

El organismo también advierte que consumir mucha fibra de una sola vez puede aumentar los gases y desencadenar síntomas digestivos en personas con esta afección.

2. Mayor volumen de las heces y dificultad para evacuar

El efecto de la fibra no siempre consiste en acelerar el tránsito intestinal. Algunos tipos de fibra aumentan el volumen de las heces, lo que puede dificultar la evacuación cuando se consume en exceso o no se acompaña de suficiente líquido.

La dietista deportiva Leslie Bonci explicó que una cantidad elevada de fibra, especialmente cuando no existe una hidratación adecuada, puede hacer que la evacuación resulte más complicada.

El NIDDK recomienda beber agua y otros líquidos al aumentar el consumo de fibra, ya que esto ayuda a mantener las heces más blandas y fáciles de expulsar.

Las necesidades de fibra pueden variar según la persona. Como referencia, el organismo estadounidense señala que los adultos pueden necesitar aproximadamente entre 22 y 34 gramos diarios, dependiendo de factores como la edad y el sexo.

3. Gases, hinchazón y cólicos abdominales

Otra señal frecuente puede ser la aparición de gases, distensión abdominal y cólicos.

La fibra es fermentada por las bacterias intestinales y ese proceso produce gases. Por eso, un incremento importante o repentino del consumo puede generar molestias abdominales mientras el organismo se adapta.

Bonci explicó que este tipo de síntomas puede estar relacionado con la incorporación de cantidades mayores de fibra de las que el sistema digestivo estaba acostumbrado a recibir.

En la misma línea, la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, a través de MedlinePlus, señala que consumir grandes cantidades de fibra en poco tiempo puede provocar gases, hinchazón y calambres abdominales.

Por eso, una de las principales recomendaciones es aumentar el consumo de fibra de manera paulatina durante varias semanas y mantener una adecuada ingesta de líquidos.

4. Sensación de saciedad excesiva y pérdida del apetito

La fibra también está relacionada con una mayor sensación de saciedad, ya que puede retrasar la digestión y aportar volumen a la alimentación.

Sin embargo, cuando el consumo es demasiado elevado, esa sensación puede transformarse en llenura excesiva, hinchazón o falta de apetito.

Bonci señaló que algunas personas pueden dejar de sentir hambre porque se encuentran demasiado llenas o hinchadas después de incrementar considerablemente su consumo de fibra.

Según MedlinePlus, la fibra aumenta el volumen de los alimentos y puede hacer que la sensación de saciedad aparezca antes. Si aparecen gases o distensión, recomienda revisar temporalmente el aporte y consultar con un profesional de la salud para determinar las cantidades adecuadas de fibra y líquidos.

Cómo aumentar el consumo de fibra sin generar molestias

La principal recomendación de los especialistas es no aumentar la cantidad de fibra de manera repentina. Lo aconsejable es incorporarla progresivamente y acompañarla con una adecuada hidratación.

Entre los alimentos que aportan fibra se encuentran frutas, verduras, legumbres y cereales integrales.

Además, la cantidad adecuada puede variar de una persona a otra. Por eso, ante molestias persistentes o dudas sobre la alimentación, es conveniente consultar con un profesional de la salud.

Los síntomas intensos o persistentes, como dolor abdominal, sangre en las heces, vómitos o pérdida de peso involuntaria, no deberían atribuirse automáticamente al consumo de fibra y requieren evaluación médica.

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