Cuba enfrenta el inicio de clases con apagones, falta de docentes y escasez de uniformes

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Más de un millón de estudiantes regresarán a las aulas en medio de una profunda crisis económica y energética. El Gobierno cubano admite que el sistema educativo comenzará el ciclo con una cobertura docente del 73% y graves dificultades de infraestructura y abastecimiento.

El regreso a las aulas en Cuba estará lejos de desarrollarse con normalidad. El próximo 1 de septiembre, alrededor de 1,4 millones de estudiantes iniciarán el nuevo ciclo lectivo en un escenario atravesado por la falta de docentes, la escasez de uniformes y una crisis energética que mantiene a distintas zonas de la isla con extensos cortes de electricidad.

La propia ministra de Educación, Naima Trujillo, reconoció que el comienzo del curso estará marcado por “tremendas dificultades” como consecuencia de la situación económica y energética que atraviesa el país.

Uno de los principales problemas será la falta de maestros. Actualmente, el sistema educativo cubano alcanza apenas un 73% de cobertura de las plantillas docentes, por lo que las autoridades recurrirán a profesionales de otros sectores y a estudiantes universitarios para cubrir las horas que queden vacantes.

La situación adquiere una dimensión particular en La Habana, donde, según explicó la ministra, serán destinados alrededor de 3.000 profesores provenientes de las provincias orientales para reforzar las escuelas de la capital.

El déficit docente tampoco constituye un problema reciente. En 2024, las propias autoridades habían reconocido que el país disponía de unos 156.000 maestros, pero necesitaba incorporar otros 24.000 para completar las plantillas. Dos años después, la falta de personal continúa sin resolverse.

Uniformes: otro problema que se acumula

A la escasez de docentes se suma la dificultad para garantizar los uniformes escolares. La falta de prendas para los estudiantes se arrastra desde hace tres cursos consecutivos, sin que la industria local haya podido recuperar los niveles necesarios de producción.

La ministra informó que la industria textil solamente consiguió cubrir alrededor del 12% de las necesidades de uniformes para la educación primaria, mientras que en el nivel secundario la disponibilidad sería incluso menor.

Ante esta situación, las autoridades anunciaron que flexibilizarán las exigencias relacionadas con la vestimenta escolar para permitir que los alumnos puedan concurrir a clases pese a la falta de uniformes.

Una crisis que atraviesa toda la cadena productiva

Desde el Gobierno cubano atribuyeron las dificultades de la industria textil a la combinación de problemas energéticos, falta de combustible, escasez de recursos financieros y dificultades para importar materias primas.

La falta de electricidad afecta directamente a los talleres y establecimientos industriales, mientras que la escasez de combustible complica el traslado de materiales entre las distintas regiones del país. A esto se suma la falta de divisas para adquirir tejidos en el exterior.

El panorama educativo queda así condicionado por una crisis que excede a las escuelas. Con apagones que en algunos lugares pueden extenderse hasta 20 horas diarias, dificultades para garantizar insumos básicos y un déficit persistente de docentes, el comienzo del nuevo ciclo lectivo se presenta como otro desafío para el sistema educativo cubano.

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