El empleo formal volvió a caer y acumula una pérdida de 337.365 puestos desde noviembre de 2023

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior

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  • El empleo asalariado registrado cayó 0,1% en mayo y perdió 6.971 puestos respecto de abril.
  • El sector privado volvió a ser el principal responsable de la contracción, con 9.059 empleos menos.
  • Desde noviembre de 2023 se acumula una pérdida de 337.365 puestos asalariados registrados.
  • La caída interanual alcanzó al 1,5%, con 148.500 trabajadores asalariados registrados menos.
  • El monotributo mostró una evolución positiva y sumó 160.573 trabajadores desde noviembre de 2023.
  • Las expectativas empresariales mejoraron para el tercer trimestre, aunque todavía no alcanzan para revertir la pérdida acumulada de empleo formal.

El mercado laboral argentino volvió a mostrar señales de deterioro durante mayo. El empleo asalariado registrado se contrajo 0,1% respecto de abril y confirmó una tendencia que, lejos de haber quedado atrás, continúa afectando especialmente al sector privado. La caída mensual puede parecer pequeña, pero adquiere otra dimensión cuando se observa la evolución acumulada desde noviembre de 2023: en ese período se perdieron 337.365 puestos de trabajo asalariados registrados.

La principal explicación de la nueva baja estuvo nuevamente en el empleo privado, que retrocedió 0,1% y resignó 9.059 puestos durante mayo. El comportamiento de los distintos componentes del mercado laboral fue dispar. Mientras el empleo público permaneció prácticamente estable, con una incorporación de 736 trabajadores, y el trabajo en casas particulares sumó 1.352 puestos, el deterioro del sector privado volvió a marcar el resultado general.

El panorama tampoco fue homogéneo cuando se observa el universo del trabajo independiente. La ocupación registrada bajo esa modalidad disminuyó 0,2% en términos mensuales. Dentro de ese segmento, los trabajadores autónomos cayeron 0,8% y los monotributistas sociales retrocedieron 2%. El monotributo convencional, en cambio, registró una expansión de 0,1%, con 2.676 personas adicionales.

La comparación interanual profundiza la preocupación. En mayo, el empleo asalariado registrado fue 1,5% inferior al de igual mes del año anterior, lo que representa unos 148.500 puestos menos. El sector privado concentró prácticamente toda la pérdida, con una reducción de 137.500 empleos, equivalente a un descenso del 2,2%. El empleo público también se contrajo, aunque en una proporción menor: perdió alrededor de 17.500 trabajadores, un 0,5%.

En contraste, el trabajo en casas particulares consiguió crecer 1,5% interanual, con unos 6.500 trabajadores adicionales. También aumentó el empleo independiente, que registró una expansión del 1,4% frente a mayo de 2025. Ese crecimiento estuvo impulsado fundamentalmente por el monotributo, que incorporó 42.700 personas, mientras que los monotributistas sociales sumaron otras 3.000. Los autónomos volvieron a quedar al margen de esa recuperación y disminuyeron 1,7%.

La evolución desde el cambio de gestión permite dimensionar con mayor precisión el problema. Desde noviembre de 2023, el empleo asalariado registrado acumula una pérdida de 337.365 puestos. El sector privado explica 241.176 de esas bajas, mientras que el sector público perdió 79.865 trabajadores y las casas particulares registraron una reducción de 16.324. El dato que contrasta con ese escenario es el crecimiento del monotributo, que sumó 160.573 trabajadores durante el período.

El comportamiento por actividad también revela una economía que avanza a distintas velocidades. En mayo hubo crecimiento mensual en sectores como agricultura, minería, actividades inmobiliarias y empresariales, servicios sociales y de salud y suministro de electricidad, gas y agua. Sin embargo, las caídas alcanzaron a ramas de peso significativo, entre ellas construcción, comercio, transporte e industria manufacturera. La pesca mostró el retroceso mensual más pronunciado.

En la comparación anual, agricultura, servicios comunitarios y servicios públicos lograron mantenerse en terreno positivo, mientras que pesca, intermediación financiera, industria manufacturera, minería y comercio exhibieron las principales contracciones. El dato industrial resulta particularmente relevante porque muestra que la pérdida de empleo no se limita a actividades vinculadas con la construcción o el consumo, sino que también alcanza sectores productivos.

Las perspectivas inmediatas ofrecen, de todos modos, un elemento de expectativa. La medición correspondiente a junio mostró una contracción de 0,1% del empleo privado registrado en empresas de diez o más trabajadores. Al mismo tiempo, las expectativas empresariales para el trimestre julio-septiembre exhibieron un saldo positivo de 1,3% entre las compañías que planean aumentar o reducir sus dotaciones. Construcción e industria manufacturera aparecen entre los sectores donde mejoraron las previsiones de contratación.

El problema es que las expectativas todavía deben transformarse en puestos concretos. Por ahora, los números describen un mercado laboral formal que continúa perdiendo trabajadores, especialmente en el sector privado. La magnitud acumulada desde 2023 obliga a mirar más allá de la variación de una décima mensual. El verdadero interrogante no es solamente si el empleo dejó de caer con fuerza, sino cuándo podrá comenzar una recuperación capaz de recomponer las pérdidas acumuladas.

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