El kirchnerismo cordobés evalúa competir con una lista propia en 2027

CÓRDOBAAgencia 24 NoticiasAgencia 24 Noticias

El escenario electoral de Córdoba comienza a moverse de cara a 2027 y distintos sectores vinculados al kirchnerismo analizan la posibilidad de presentar una lista propia para competir en la provincia, independientemente de las estructuras tradicionales del peronismo cordobés.

La reciente reunión de dirigentes peronistas críticos del gobierno de Javier Milei, que reunió a referentes nacionales, gobernadores y autoridades legislativas del PJ, fortaleció las expectativas de quienes buscan reconstruir una alternativa electoral en Córdoba.

Uno de los espacios que avanza con mayor decisión es Patria Grande, que tiene como referente provincial a Constanza San Pedro y a Juan Grabois como principal figura nacional. Dentro de ese sector analizan impulsar una candidatura de San Pedro para la Gobernación, aunque el objetivo inmediato sería conseguir representación en la Legislatura provincial.

La dirigente ya comenzó a recorrer distintos puntos del territorio cordobés con la intención de fortalecer su instalación y construir una estructura que permita afrontar una eventual competencia electoral.

En paralelo, La Cámpora, conducida en Córdoba por la diputada Gabriela Estévez, evalúa una estrategia diferente. La posibilidad que aparece con mayor fuerza es concentrar los esfuerzos en candidaturas legislativas y evitar, al menos por ahora, presentar una fórmula para el Poder Ejecutivo.

Ambos sectores mantienen conversaciones desde hace tiempo, aunque el armado kirchnerista no se limita a esas dos organizaciones. También permanecen activos distintos espacios históricos del peronismo alineado con el kirchnerismo y existen expectativas ante un eventual desembarco electoral de Axel Kicillof en Córdoba, especialmente si avanza con una candidatura presidencial.

En ese escenario, Carlos Caserio aparece como uno de los dirigentes vinculados al gobernador bonaerense en territorio cordobés.

Los antecedentes que pesan

El kirchnerismo cordobés arrastra varias experiencias electorales negativas. Una de las más recientes ocurrió en 2023, cuando participó de la alianza Creo en Córdoba, que llevó a Federico Alesandri como candidato a gobernador y a Gabriela Estévez como compañera de fórmula.

La estrategia buscaba captar parte del voto peronista que no se identificaba con el oficialismo provincial y evitar una confrontación directa con el entonces candidato Martín Llaryora.

Sin embargo, el resultado estuvo lejos de las expectativas. La alianza obtuvo 45.299 votos, equivalentes al 2,67%, y apenas consiguió una banca en la Legislatura. Posteriormente, Alesandri terminó acercándose políticamente al espacio de Llaryora.

Ese antecedente funciona ahora como una referencia para quienes analizan una nueva construcción electoral por fuera del peronismo cordobesista.

Córdoba, un territorio particular

La situación de Córdoba presenta diferencias importantes respecto de otros distritos. El peronismo provincial mantiene una identidad propia y su relación con el kirchnerismo continúa atravesada por fuertes diferencias políticas.

Para los sectores K, el principal adversario nacional continúa siendo Milei, mientras que el cordobesismo aparece en un segundo escalón. Por eso, tanto La Cámpora como Patria Grande buscan evitar que una eventual construcción propia termine favoreciendo indirectamente al espacio libertario.

La discusión no es menor: una lista kirchnerista podría dividir el voto opositor y modificar el resultado de una elección en la que el oficialismo nacional podría competir con distintos nombres.

En el escenario provincial aparecen como posibles figuras libertarias Gabriel Bornoroni, Luis Juez y Rodrigo de Loredo, aunque la definición electoral todavía está abierta.

Los sectores K deberán resolver entonces una cuestión estratégica: construir una alternativa propia sin convertirse, al mismo tiempo, en un factor que facilite un triunfo del oficialismo nacional.

El factor Natalia de la Sota

Otro elemento que puede modificar el tablero es Natalia de la Sota. La diputada mantiene un discurso crítico hacia Milei, aunque su relación con el cordobesismo y con los sectores kirchneristas genera distintas lecturas.

En las últimas elecciones consiguió conservar su banca con aproximadamente 8,8% de los votos, unos 166.000 sufragios. Dentro del kirchnerismo consideran que una parte importante de ese caudal electoral provino de votantes que anteriormente acompañaban a Pablo Carro, quien no logró renovar su representación.

Por eso, una eventual alianza con De la Sota podría convertirse en un factor determinante para cualquier armado K en Córdoba.

La hipótesis que manejan varios dirigentes es que la diputada podría volver a acercarse al espacio político de su padre y al peronismo cordobés si obtiene una propuesta favorable del gobierno provincial. Si, en cambio, mantiene una postura crítica frente a Llaryora, podría abrirse una ventana para algún tipo de entendimiento.

Una estrategia propia para 2027

Con estructuras reducidas y sin el respaldo formal del PJ cordobés, los sectores kirchneristas reconocen que deberán construir una estrategia propia y evitar trasladar a Córdoba las disputas internas que atraviesan al peronismo a nivel nacional.

El desafío será recuperar presencia territorial, ordenar las distintas corrientes y encontrar una fórmula electoral capaz de recuperar parte del caudal de votos que el espacio perdió en los últimos años.

La separación del calendario electoral provincial respecto de las elecciones nacionales podría darle mayor margen de maniobra al oficialismo cordobés, pero también permitirá a los distintos sectores opositores diseñar estrategias específicas para cada instancia.

En el kirchnerismo cordobés ya comenzaron a hacer cuentas. El objetivo es recuperar terreno y volver a tener representación propia. La gran incógnita será si esa construcción terminará compitiendo sola o si, antes de llegar a las urnas, aparecerá algún acuerdo capaz de modificar el mapa político provincial.

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