Vaca Muerta ya es el principal pozo productor de Argentina

ECONOMÍA Marian SANZOTTI

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El mapa energético de la Argentina atraviesa una transformación histórica impulsada por la expansión geográfica de Vaca Muerta. Tras más de un decenio enfocado casi con exclusividad en el nodo productivo de Añelo, la actividad no convencional inició un acelerado desplazamiento hacia el extremo septentrional de la formación. Ubicado a casi 200 kilómetros del epicentro tradicional, el denominado «Polo Norte» energético emergió como un actor crucial que reconfigura los balances de extracción a escala nacional.

Durante los primeros años de explotación, el desarrollo de esta franja sufrió demoras considerables debido a la falta de infraestructura para el transporte de fluidos. Sin embargo, los datos recientes reflejan una aceleración sin precedentes: la región registró en junio una extracción diaria de 79.869 barriles de crudo. Esta cifra cobra especial dimensión al constatar que el volumen reunido por esta sola franja territorial supera ampliamente la producción total de provincias históricas como Santa Cruz, Mendoza y Río Negro.

El dinamismo del bloque septentrional se explica por la confluencia operativa de empresas líderes como YPF, Pluspetrol, Chevron, Tecpetrol y Vista Energy. En este escenario, el yacimiento Bajo del Choique – La Invernada encabeza la actividad con 39.902 barriles diarios y un crecimiento interanual del 230%, seguido por El Trapial Este, que alcanzó 22.343 barriles diarios tras expandirse un 58,66%. De forma paralela, áreas previamente inactivas o de rendimiento marginal mostraron incrementos espectaculares, mientras corporaciones del sector proyectan inversiones por USD 5.800 millones bajo el marco del RIGI para llevar la producción corporativa hasta los 160.000 barriles diarios.

Este salto cualitativo responde directamente a la concreción de obras clave de logística, entre las que destacan la ampliación de ductos hacia Puerto Rosales y el avance del proyecto Vaca Muerta Oil Sur. No obstante, el potencial no convencional no se agota en territorio neuquino; la formación extiende sus horizontes hacia la ventana mendocina. En dicha provincia, YPF encabeza junto a socios estratégicos una agresiva campaña de perforaciones para evaluar el potencial de la zona, respaldada por una inversión inicial cercana a los USD 30 millones.

Las estimaciones preliminares en el sector mendocino sugieren la posibilidad de desarrollar más de 300 pozos horizontales, recuperando así una rica tradición exploratoria cuyos primeros antecedentes se remontan a ensayos y hallazgos pioneros realizados durante la década de 1980.

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