Europa apuesta por la tecnología militar israelí y concentra más de la mitad de sus exportaciones de defensa

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En un escenario internacional marcado por la guerra en Ucrania, la creciente tensión en Medio Oriente y el rearme de las principales potencias, Europa se consolidó como el principal cliente de la industria de defensa de Israel. Los datos de 2025 reflejan un récord histórico para el sector: las exportaciones militares israelíes alcanzaron los 14.800 millones de dólares, de los cuales el 54% tuvo como destino países europeos.

La demanda estuvo impulsada por sistemas de defensa antimisiles, radares de última generación, guerra electrónica, inteligencia artificial aplicada al combate, ciberdefensa y tecnología aeroespacial. Más de la mitad de los acuerdos firmados durante el año superaron los 100 millones de dólares, demostrando el creciente interés europeo por incorporar capacidades desarrolladas por la industria israelí.

Aunque buena parte de los convenios permanecen bajo cláusulas de confidencialidad o forman parte de programas conjuntos dentro de la OTAN y la Unión Europea, varios contratos de gran magnitud sí fueron confirmados oficialmente.

Alemania, el principal aliado europeo

Alemania encabeza ampliamente la cooperación militar con Israel. El acuerdo más importante corresponde a la compra del sistema antimisiles Arrow 3, desarrollado por Israel Aerospace Industries, por un valor cercano a 3.500 millones de dólares. Se trata de la mayor exportación militar realizada por Israel desde su creación.

La relación entre ambos países también incluye proyectos vinculados con radares, sensores, inteligencia electrónica y sistemas de ciberdefensa.

Grecia acelera su rearme

Otro de los grandes socios es Grecia, que profundizó su cooperación militar con Israel en respuesta a las crecientes tensiones con Turquía.

En 2023 Atenas adquirió misiles Spike por unos 410 millones de dólares, mientras que en 2026 aprobó un ambicioso programa nacional de defensa aérea basado en tecnología israelí, valuado en 3.800 millones de dólares, que incorpora radares, drones y producción parcial dentro del propio territorio griego.

Finlandia, Eslovaquia y Europa del Este

Finlandia incorporó el sistema de defensa aérea Honda de David, desarrollado por Rafael, mediante una operación de aproximadamente 370 millones de dólares, destinada a reforzar su capacidad frente a ataques con misiles y aeronaves.

Por su parte, Eslovaquia concretó en diciembre de 2024 la compra del sistema Barak MX, fabricado por Israel Aerospace Industries, por alrededor de 610 millones de dólares, convirtiéndose en el mayor contrato militar bilateral entre ambos países.

En tanto, República Checa mantiene una cooperación constante con empresas israelíes mediante la adquisición de radares tridimensionales ELM-2084 y diversos proyectos tecnológicos relacionados con vigilancia y defensa aérea.

Polonia, uno de los países que más incrementó su presupuesto militar tras la invasión rusa de Ucrania, amplió además su colaboración en drones, sensores, misiles y sistemas electrónicos, aunque muchos de esos programas permanecen bajo reserva.

Cooperación extendida en todo el continente

La relación de Israel con Rumania se remonta a varias décadas e incluye la modernización de aeronaves, radares y sistemas de guerra electrónica.

Países Bajos concentra sus proyectos conjuntos en sensores, componentes aeroespaciales y tecnologías electrónicas dentro de programas de la OTAN.

Con Italia existe una intensa cooperación industrial en aviónica, entrenamiento militar, sistemas electrónicos y proyectos espaciales, mientras que empresas italianas e israelíes desarrollan en conjunto nuevas soluciones para defensa.

En Francia, la cooperación continúa principalmente en los sectores espacial y electrónico, aunque el ritmo de nuevos contratos militares es menor que el registrado en otros países europeos.

España mantiene una relación con avances y retrocesos

El caso español presenta características particulares. Durante años, las Fuerzas Armadas incorporaron tecnología israelí en sistemas de vigilancia, drones, sensores ópticos, inteligencia militar, componentes electrónicos y misiles Spike fabricados bajo licencia en territorio español.

Sin embargo, el gobierno de Pedro Sánchez decidió en 2025 cancelar la compra de 168 sistemas Spike LR2, una operación estimada en 315 millones de dólares, con el objetivo de reducir la dependencia del equipamiento israelí.

La medida generó cuestionamientos dentro de sectores militares, que consideran que esa decisión retrasa la modernización de las Fuerzas Armadas y aumenta los costos de reemplazar esos sistemas por alternativas de otros proveedores.

Pese a esa cancelación, numerosos contratos previamente firmados para mantenimiento, repuestos y asistencia tecnológica continuaron ejecutándose, alimentando el debate político interno.

Una tendencia que sigue creciendo

Otros países europeos como Bélgica, Austria, Portugal, Suecia, Dinamarca, Hungría y Chipre también mantienen distintos niveles de cooperación con la industria israelí, principalmente en áreas vinculadas con ciberseguridad, guerra electrónica, sensores, comunicaciones y protección de infraestructuras críticas, aunque los montos de muchos contratos no son públicos.

La expansión del gasto militar europeo desde el inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania fortaleció aún más la posición de Israel como uno de los principales proveedores mundiales de tecnología para defensa.

Más allá de las diferencias políticas que puedan existir entre algunos gobiernos europeos y Jerusalén, la realidad demuestra que, cuando se trata de seguridad nacional, prevalecen los intereses estratégicos. En un mundo cada vez más inestable, Europa continúa recurriendo a la capacidad tecnológica israelí para reforzar sus sistemas de defensa y prepararse frente a amenazas cada vez más complejas.

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