Más mora y más cripto: dos señales de un sistema financiero en transformación

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior

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  • La morosidad en billeteras digitales alcanzó el 24%, duplicando la de los bancos
  • El deterioro del crédito impulsa cambios en el comportamiento de los usuarios
  • Las stablecoins como USDT y USDC ganan protagonismo en la Argentina
  • El uso de dólares digitales crece como alternativa al sistema tradicional
  • El crédito se vuelve más restrictivo y deja de impulsar la actividad
  • El sistema financiero evoluciona hacia un modelo híbrido con mayor competencia

El sistema financiero argentino atraviesa una etapa de cambios profundos, marcada por dos fenómenos que, aunque en apariencia independientes, comienzan a mostrar una conexión cada vez más evidente: el crecimiento sostenido de la morosidad en el crédito y el avance acelerado del uso de activos digitales, especialmente las stablecoins. En conjunto, ambos procesos reflejan una reconfiguración en la forma en que los usuarios se vinculan con el dinero, el financiamiento y las instituciones tradicionales.

Los datos más recientes muestran que la morosidad en el crédito otorgado por billeteras digitales alcanzó niveles significativamente elevados, ubicándose en torno al 24%. La cifra contrasta con el 10% registrado en los bancos, lo que evidencia una brecha creciente entre ambos segmentos. Este incremento, además, marca un máximo en décadas y enciende alertas sobre la sostenibilidad de los modelos de financiamiento basados en segmentos de mayor riesgo.

En este contexto, el deterioro en la calidad del crédito no solo impacta en los balances de las entidades, sino que también modifica el comportamiento de los usuarios. A medida que el financiamiento se encarece, se vuelve más restrictivo o implica mayores condiciones, parte de la demanda comienza a desplazarse hacia alternativas por fuera del sistema tradicional. Es allí donde emerge con fuerza el ecosistema cripto.

Las stablecoins, como Tether y USD Coin, ganan protagonismo en mercados emergentes al ofrecer una referencia directa al dólar y una operatoria ágil, sin las limitaciones del sistema bancario convencional. En la Argentina, su adopción se aceleró al punto de posicionar al país entre los líderes regionales en volumen de transacciones con activos digitales.

Este crecimiento no responde únicamente a la búsqueda de cobertura cambiaria. También refleja un cambio más profundo en la infraestructura financiera. Cada vez más flujos de ingresos, como salarios informales, trabajos freelance o remesas, comienzan a canalizarse directamente hacia cuentas en dólares digitales. La lógica deja de ser la compra ocasional de divisas para convertirse en una operatoria cotidiana por fuera de los circuitos tradicionales.

En paralelo, informes internacionales advierten que el aumento de la morosidad podría alcanzar su punto máximo hacia 2026, especialmente en el segmento fintech. Este escenario obliga a las entidades a reforzar previsiones por incobrables, endurecer condiciones de acceso al crédito y aplicar tasas más elevadas para refinanciar deudas. En consecuencia, el crédito deja de funcionar como motor de expansión y comienza a tener un efecto contractivo sobre la actividad económica.

Mientras tanto, el ecosistema cripto continúa expandiéndose. El volumen de transacciones con activos digitales en el país alcanzó cifras récord, con una proporción significativa concentrada en dólares digitales. Este fenómeno responde a ventajas concretas: disponibilidad permanente, menores costos operativos y una mayor previsibilidad en contextos de alta volatilidad.

El fenómeno no es exclusivo de la Argentina. En otros mercados emergentes con alta inflación o monedas debilitadas, como Turquía, se observa una dinámica similar: el deterioro del crédito tradicional impulsa el uso de alternativas digitales. En este sentido, las stablecoins funcionan como un indicador indirecto de las tensiones dentro del sistema financiero.

A nivel local, el avance de las fintech también contribuye a esta transformación. La expansión de las billeteras digitales amplió el acceso al crédito, pero al mismo tiempo introdujo desafíos en términos de calidad de cartera. El crecimiento acelerado del financiamiento no bancario, sostenido en esquemas alternativos de fondeo, comienza a mostrar límites en un contexto macroeconómico aún inestable.

El resultado es un sistema cada vez más híbrido, donde conviven bancos, fintech y plataformas cripto en un entorno de competencia creciente. La digitalización, la calidad del crédito y la capacidad de adaptación de los usuarios serán factores clave para definir la próxima etapa.

En definitiva, la suba de la morosidad y el auge de las stablecoins no son fenómenos aislados, sino manifestaciones de un mismo proceso: la progresiva desintermediación del sistema financiero, donde los usuarios buscan mayor control, flexibilidad y previsibilidad en el manejo de su dinero.

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