Se hizo la luz. Ahora falta ver quién termina pagando la factura

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En tiempos donde cada peso cuenta, la Municipalidad de Córdoba anunció un ambicioso plan para “iluminar el futuro”. La Municipalidad pondrá en marcha una readecuación integral del sistema de alumbrado público con una inversión de $37.500 millones y un plazo de ejecución de 25 meses. Un proyecto que, más allá de su impacto urbano, también abre interrogantes sobre costos, prioridades y financiamiento.

El anuncio fue encabezado por el gobernador Martín Llaryora y el intendente Daniel Passerini, quienes destacaron la articulación entre Provincia y Municipio en un contexto económico complejo. La iniciativa se llevará adelante junto a Empresa Provincial de Energía de Córdoba y alcanzará a la totalidad de las 165.000 luminarias de la ciudad.

El proyecto contempla el recambio progresivo de luces de vapor de sodio por tecnología LED, además de tareas de mantenimiento, mejoras en la infraestructura y la incorporación de alumbrado inteligente. En los papeles, la propuesta apunta a modernizar el sistema y mejorar la seguridad urbana. En la práctica, será clave ver si los resultados justifican la magnitud de la inversión.

El acuerdo fue posible tras la aprobación del Concejo Deliberante, en el marco de la reconversión de EPEC en Sociedad Anónima Unipersonal (SAU), un detalle no menor en el esquema institucional del servicio. La Municipalidad tendrá a su cargo la planificación y el control, mientras que la empresa energética ejecutará las obras mediante 60 cuadrillas distribuidas en cinco zonas operativas.

“Esta articulación con EPEC implica una inversión histórica que permitirá mejorar un servicio esencial para los vecinos”, aseguró Passerini, poniendo el acento en la presencia del Estado. Por su parte, Llaryora remarcó que, frente a la reducción de subsidios y las dificultades económicas, este tipo de iniciativas resultan clave para sostener la infraestructura urbana.

El plan prevé intervenir sobre 80.000 módulos en distintas zonas de la ciudad —Noreste, Noroeste, Suroeste, Sureste y Oeste—, incluyendo recambio de luminarias, reparación de redes, mejoras en la seguridad eléctrica, poda preventiva y refuerzo de estructuras. También se realizarán controles integrales para cumplir con la normativa vigente en materia de seguridad.

Ahora bien, la luz no llega sola. La inversión será restituida en 25 meses mediante cuotas mensuales de $1.500 millones. Parte de esos fondos provendrá de la OIM —incluida en la factura de energía y que representa el 9,9% del total—, además de recursos de la tasa de Comercio e Industria. Es decir, el financiamiento también recaerá, directa o indirectamente, sobre los contribuyentes.

El objetivo es claro: una ciudad más iluminada, moderna y segura. Pero en un escenario de ajuste y bolsillos flacos, la pregunta inevitable es otra: ¿se trata de una inversión estratégica o de un lujo difícil de sostener?

Porque sí, se hizo la luz. Ahora falta ver quién termina pagando la factura.

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