Llaryora capitaliza la flexibilización de biocombustibles y fortalece el modelo productivo cordobés

CÓRDOBAAgencia de Noticias del InteriorAgencia de Noticias del Interior

e_1733782764

En un contexto marcado por la suba internacional del petróleo a raíz del conflicto en Medio Oriente, el gobierno de Javier Milei optó por relajar el esquema de mezcla de biocombustibles en las naftas. La medida no pasó desapercibida en Córdoba, donde la administración de Martín Llaryora reaccionó con rapidez para sacar provecho de la nueva disposición.

La Secretaría de Energía autorizó a las refinadoras a elevar de manera opcional el porcentaje de bioetanol del 12% vigente hasta un tope del 15%, manteniendo sin cambios el mínimo obligatorio. El objetivo central es atenuar el impacto de los precios en los surtidores y disminuir la vulnerabilidad del sistema energético argentino frente a los vaivenes del mercado internacional.

Esta decisión repercute directamente en el entramado productivo y político de la Región Centro. Desde el entorno del gobernador destacaron la medida como una respuesta largamente esperada por la provincia, que se posiciona como uno de los principales productores de bioetanol elaborado a partir de maíz.

Un impulso económico clave para Córdoba

De acuerdo con cifras oficiales del gobierno provincial, Córdoba generó en 2025 unos 582.698 metros cúbicos de bioetanol, lo que representa cerca del 45% de la producción nacional. Con una capacidad instalada que ronda los 638.000 m³ anuales, el sector bioindustrial cordobés está en condiciones de abastecer gran parte del incremento de demanda que podría generar esta flexibilización, estimado en unos 300.000 m³ adicionales por año.

Actualmente, el litro de bioetanol de maíz se ubica en $917. La modificación normativa podría traducirse en más de $275.000 millones para la cadena productiva, además de impulsar la molienda y generar nuevos puestos de trabajo. Si bien cada punto adicional en el corte podría justificar la instalación de nuevas plantas, en este caso no sería necesario, ya que las existentes operan por debajo de su capacidad tras recientes inversiones.

Desde el gobierno provincial también remarcan que la industria de biocombustibles logra triplicar el valor del maíz, consolidando un modelo que agrega valor en origen.

Un reclamo histórico que gana terreno

La decisión del Ejecutivo nacional se alinea con una demanda sostenida del cordobesismo, que históricamente denunció resistencias políticas —especialmente vinculadas al sector petrolero— para avanzar en este sentido. Fuentes provinciales aseguran que hasta hace pocos días se esgrimían argumentos técnicos para frenar el aumento del corte, una postura que ahora quedó desmentida por los hechos.

“Queda claro que el freno era político. Ni la gestión anterior ni la actual querían avanzar. El contexto terminó forzando la decisión”, sostienen desde el oficialismo cordobés.

Presión política y agenda federal

El incremento del porcentaje de biocombustibles forma parte de una agenda prioritaria para Llaryora desde el inicio de su mandato. Incluso, el reclamo llegó tempranamente al Congreso, donde se insiste en que la suba quede establecida por ley.

En febrero, el bloque Provincias Unidas impulsó un proyecto para instar al Ejecutivo a elevar el nivel de mezcla, con el argumento de diversificar la matriz energética y proteger la economía frente a shocks externos. La iniciativa fue acompañada por legisladores de distintos espacios y buscó recuperar protagonismo político.

Además, el proyecto incluía gestiones ante la Unión Europea para evitar nuevas trabas al ingreso de biocombustibles argentinos, un aspecto clave para las economías regionales.

Los pilares del modelo bioenergético cordobés

El desarrollo del bioetanol en Córdoba se sostiene sobre tres grandes polos industriales que combinan producción, influencia política y capacidad de expansión.

En Río Cuarto, Bio4 representa un caso exitoso de integración entre productores, que permitió agregar valor al maíz lejos de los puertos. La empresa factura cerca de 100 millones de dólares anuales y su crecimiento tuvo impacto también en el plano político.

Otro actor relevante es Promaíz, ubicada en Alejandro Roca, fruto de la asociación entre Aceitera General Deheza y Bunge Argentina. Con una molienda diaria cercana a las 1.500 toneladas, produce alrededor de 200.000 metros cúbicos de etanol, además de importantes volúmenes de proteína vegetal.

El tercer eje es Aca Bio, en Villa María, con fuerte base cooperativa y respaldo de la Asociación de Cooperativas Argentinas. Su capacidad supera los 300.000 metros cúbicos anuales y se convirtió en un punto clave para la articulación política del sector, siendo además base de la Liga Bioenergética de Provincias, que impulsa una nueva ley para la actividad.

En este escenario, la flexibilización dispuesta por la Nación no solo impacta en la energía, sino que reconfigura el tablero productivo y político, con Córdoba decidida a ocupar un lugar central.

Últimas noticias
Te puede interesar
Lo más visto