La reforma laboral avanza en el Senado y crece la presión en la calle con un plan de lucha escalonado

POLÍTICA Agencia de Noticias del Interior
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  • El Gobierno busca aprobar la reforma laboral en el Senado el 11 de febrero.
  • Organizaciones piqueteras y el sindicalismo combativo lanzaron un plan de lucha escalonado.
  • Este miércoles 4 habrá una movilización al Congreso con acto y radio abierta.
  • El conflicto en Lustramax se convirtió en un punto de articulación de la protesta.
  • Se exige a la CGT un paro nacional activo el día del debate parlamentario.
  • La reforma también genera rechazo entre jubilados y movimientos sociales, que anticipan mayor conflictividad.

Mientras el Gobierno acelera las gestiones para aprobar la reforma laboral en el Senado el próximo 11 de febrero, el clima social comienza a tensarse con el anuncio de un plan de lucha impulsado por organizaciones piqueteras de izquierda, sectores del sindicalismo combativo y agrupaciones afines. El primer hito de ese esquema de protestas será este miércoles 4, con una movilización al Congreso Nacional que busca instalar en la calle el rechazo a uno de los proyectos centrales de la agenda oficial durante las sesiones extraordinarias.

La convocatoria prevé concentrar a partir de las 17 horas frente al Parlamento y culminar con un acto en la intersección de Avenida de Mayo y 9 de Julio. Allí se realizará una radio abierta, concebida como un espacio para que distintos sectores sociales expresen su oposición a la iniciativa que el Ejecutivo presenta como una “modernización” del régimen laboral. Según adelantaron los organizadores, la jornada no será un hecho aislado, sino el inicio de una secuencia de acciones que apunta a confluir en una movilización masiva y un paro nacional el día en que el proyecto sea tratado en la Cámara alta.

En ese entramado de protestas, el conflicto en la empresa Lustramax, ubicada en Tortuguitas, adquirió un rol articulador. Los despidos registrados en esa planta y la respuesta organizada de sus trabajadores funcionaron como disparador de una serie de plenarios abiertos realizados durante el último fin de semana en distintos puntos del país. Desde esos encuentros surgió la consigna de exigir a la CGT un paro activo y una movilización contundente para enfrentar lo que definen como un nuevo avance sobre derechos laborales.

Delegados de Lustramax y referentes de la Mesa de Coordinación Obrera de Zona Norte plantearon que la reforma no implica una actualización del sistema, sino un retroceso en conquistas históricas. En ese marco, cuestionaron con dureza la actitud de la dirigencia sindical tradicional, a la que acusan de pasividad o de mantener negociaciones subterráneas con el Gobierno. La respuesta, sostienen, debe ser la autoorganización desde las bases, con acciones coordinadas a nivel nacional.

Los plenarios se desarrollaron en localidades como Lomas de Zamora, La Plata, Tortuguitas y Jujuy, y contaron con la participación de delegados, activistas y dirigentes de sindicatos recuperados y comisiones internas combativas. También estuvieron presentes referentes de la izquierda política, que expresaron su respaldo a la estrategia de confrontación directa con la reforma laboral y coincidieron en la necesidad de unificar los conflictos en curso.

Uno de los ejes del debate fue la caracterización del rol de las centrales sindicales. Según los participantes, no sólo no existe una convocatoria a la resistencia, sino que algunos sectores estarían dispuestos a acordar con el Ejecutivo y los gobernadores. Frente a ese diagnóstico, se votó impulsar un paro nacional el día de la sesión en el Senado, organizar columnas para rodear el Congreso y promover acciones regionales, como cortes y protestas en las provincias.

La movilización del miércoles fue convocada de manera conjunta con organizaciones piqueteras y agrupaciones de jubilados, que también se sumaron al rechazo. Desde estos sectores advierten que la reforma laboral impactará en el sistema previsional, al modificar el destino de los aportes patronales y afectar el financiamiento de las jubilaciones. En ese sentido, anunciaron su participación activa en las protestas y la realización de un plenario autoconvocado para coordinar la jornada.

Con el correr de los días, se espera que las columnas piqueteras confluyan con otros movimientos sociales y con sectores del sindicalismo que mantienen una postura crítica frente al Gobierno. Mientras el oficialismo apuesta a cerrar los acuerdos necesarios en el Senado, en la calle comienza a configurarse un escenario de mayor conflictividad, con la reforma laboral como eje de una disputa que promete escalar en intensidad.

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