Múnich como nuevo escenario: la diplomacia argentina entre la alianza con Israel y un diálogo sensible con el Reino Unido

POLÍTICA Agencia de Noticias del Interior
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  • La Argentina participará en la 62ª Conferencia de Seguridad de Múnich entre el 13 y el 15 de febrero.
  • El canciller Pablo Quirno se reunirá con su par de Israel para reforzar la alianza estratégica.
  • La designación de la Fuerza Quds como organización terrorista fortaleció el vínculo bilateral.
  • El Gobierno busca dialogar con el Reino Unido para flexibilizar el veto al rearmamento argentino.
  • Milei reiteró que la soberanía sobre Malvinas no es negociable y que solo habrá vía diplomática.
  • La presencia en Múnich consolida el regreso argentino al debate global sobre seguridad y defensa.

Tras su participación en el Foro Económico Mundial de Davos, el Gobierno se prepara para un nuevo capítulo de exposición internacional: la 62ª Conferencia de Seguridad de Múnich, que se desarrollará entre el 13 y el 15 de febrero en Alemania. La presencia argentina llega con una agenda cargada, atravesada por definiciones geopolíticas y negociaciones delicadas, en un contexto global marcado por el recrudecimiento de los conflictos armados, el reordenamiento de alianzas estratégicas y la centralidad creciente de la agenda de defensa.

La delegación oficial estará encabezada por el canciller Pablo Quirno, quien ya confirmó al menos dos frentes de diálogo prioritarios. El primero es el fortalecimiento del vínculo con Israel, en un escenario regional atravesado por la escalada de tensiones con Irán, la crisis política en Venezuela y la articulación de ambos países dentro del Board of Peace, la iniciativa impulsada por Donald Trump para la resolución de conflictos internacionales.

Quirno anunció días atrás que mantuvo una conversación telefónica con su par israelí, Gideon Sa’ar, con quien acordó un encuentro bilateral en Múnich. Según explicó, el intercambio giró en torno a la situación en Irán y Venezuela y apuntó a profundizar la relación estratégica entre ambos Estados. El gesto se inscribe en una política exterior que, bajo la presidencia de Javier Milei, consolidó un alineamiento explícito con Israel en materia diplomática y de seguridad.

Ese acercamiento quedó reforzado luego de que Argentina designara a la Fuerza Quds —brazo operativo del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica— como organización terrorista. La decisión fue celebrada públicamente por el gobierno israelí, que la interpretó como un paso relevante en el frente internacional contra el terrorismo iraní y como un reconocimiento a las víctimas de los atentados perpetrados en Buenos Aires. La sintonía política también tuvo su correlato económico: en Davos, el ministro de Economía, Luis Caputo, se reunió con su homólogo israelí, Nir Barkat, quien prevé visitar la Argentina para profundizar la cooperación bilateral.

El segundo eje de la agenda en Múnich es más sensible y apunta a una negociación de largo aliento: el intento de flexibilizar el histórico veto del Reino Unido al rearmamento argentino. La Casa Rosada busca concretar un encuentro con funcionarios británicos para avanzar en una revisión de la prohibición vigente desde 1982, que limita la compra de material militar con componentes de origen británico, desde aeronaves de combate hasta sistemas electrónicos estratégicos. La gestión es encabezada por el ministro de Defensa, Carlos Presti, y representa el primer intento formal en más de una década de reabrir esa discusión.

El propio Milei reconoció públicamente la existencia de estas conversaciones. En una entrevista reproducida por un medio británico, reafirmó que la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas “no es negociable”, aunque insistió en que cualquier avance se dará exclusivamente por la vía diplomática y con el consentimiento de los isleños. Aun así, en el Gobierno aclaran que la agenda definitiva en Múnich continúa abierta y sujeta a confirmaciones.

La participación argentina en la Conferencia de Seguridad de Múnich había sido irregular durante casi una década, con una diplomacia más concentrada en el plano regional. Ese escenario comenzó a revertirse en 2024, cuando la entonces canciller Diana Mondino regresó al foro tras siete años de ausencia de alto nivel. Su presencia fue presentada como un “retorno estratégico” al debate global sobre defensa, economía y gobernanza, y estuvo acompañada por más de veinte reuniones bilaterales.

En 2025, el país sostuvo esa línea con una agenda aún más amplia, orientada a energía, minerales críticos y seguridad, y reforzó su alineamiento con Estados Unidos y el apoyo a Israel. A ese proceso se sumó un hito adicional: la realización, por primera vez en América Latina, de un panel de la Conferencia de Seguridad en Mendoza, en el marco de la Conferencia de Ministros de Defensa de las Américas, con participación de referentes militares y políticos de primer nivel.

La edición 2026 de la Conferencia encuentra a la Argentina buscando reposicionarse en un tablero internacional en plena reconfiguración, donde Europa acelera su gasto en defensa, el conflicto entre Rusia y Ucrania continúa sin una salida clara, China avanza en tecnología militar, Irán incrementa su influencia regional en medio de protestas internas y Estados Unidos redefine su esquema de alianzas. En ese contexto, Múnich se presenta como una vidriera clave para la estrategia exterior del gobierno de Milei.

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