


La chirimoya, una fruta de notable dulzura, es frecuentemente comparada con el ananá, la banana y el mango. Con forma cónica y un tamaño que oscila entre 10 y 20 centímetros de largo, su peso varía de 150 a 500 gramos. Su piel gruesa y verde está decorada con escamas redondeadas. El escritor Mark Twain la describió como “la fruta más deliciosa conocida por el hombre”. Además de su sabor, la chirimoya es beneficiosa para la digestión, la salud cardiovascular y el sistema inmunológico.
Originaria de los valles andinos de Perú y Ecuador, la chirimoya pertenece a la familia de las anonáceas. Las culturas precolombinas la apreciaban por su sabor y por la energía que brindaba en climas fríos. Su nombre proviene del quechua, donde "chiri" significa frío y "muya" semillas. Los españoles la llamaron “manjar blanco” al descubrirla, y posteriormente la llevaron a Europa y África, donde su consumo se extendió. Existen alrededor de 50 especies de chirimoya, pero solo ocho son comercialmente relevantes.
En Chile, su popularidad está concentrada en la Región de Valparaíso (Quillota) y Coquimbo, mientras que en Argentina se produce únicamente en la zona de las yungas jujeñas. Fuera de estas áreas, es posible encontrarla en tiendas naturales que la importan de países vecinos. Los picos de oferta se registran en junio y a principios de primavera.
Al elegir chirimoyas, se recomienda seleccionar aquellas que estén firmes, salvo que se consumirán de inmediato, ya que siguen madurando después de la cosecha. Las semillas son potencialmente tóxicas y deben evitarse. La piel debe ser uniforme y libre de golpes, y se debe manipular con cuidado, ya que puede ennegrecerse fácilmente.
La chirimoya puede consumirse con cuchara, añadirse a smoothies, mezclarse en ensaladas de frutas, o usarse como base para helados y postres.
Beneficios Nutricionales
Según la Fundación Española de la Nutrición (FEN), la chirimoya contiene hasta 20 gramos de hidratos de carbono por cada 100 gramos de peso y es una buena fuente de potasio y vitamina C, cubriendo hasta el 36% de las ingestas diarias recomendadas.
El Mercado Central de Buenos Aires destaca que contiene azúcares naturales que alcanzan el 20%, así como proteínas y varias vitaminas del grupo B, calcio, hierro y fósforo. La medicina nutricional indica que su pulpa cremosa es bien tolerada digestivamente. Ana Cascú, especialista en nutrición, sugiere consumir una porción de media chirimoya una o dos veces por semana, ya que en exceso puede resultar pesada.
Un estudio publicado en Elsevier analizó las propiedades antioxidantes de la chirimoya, concluyendo que el jugo de la fruta tiene la mayor actividad antioxidante, mientras que la pulpa mostró los índices más bajos.
Además, Cascú señala que su contenido de potasio favorece el correcto funcionamiento muscular y regula la presión arterial, contribuyendo a la salud cardiovascular dentro de un contexto de alimentación equilibrada.




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