

Enero, típicamente asociado con descanso y encuentros sociales, no siempre proporciona alivio al sistema digestivo. Durante este mes, aumentan las consultas por molestias gastrointestinales debido a factores como cambios en la rutina, comidas abundantes y mayor consumo de alcohol.
El gastroenterólogo Dinimo Bolívar-Sáenz destaca: “El sistema digestivo no entra en vacaciones. Los excesos repetidos generan consecuencias inmediatas.” Muchas personas asisten al consultorio con síntomas que comenzaron como leves y se intensificaron tras días de desorden alimentario. Estos problemas, lejos de disminuir, tienden a prolongarse durante las vacaciones.
Entre las condiciones más comunes se encuentran:
- Intoxicaciones alimentarias: Las altas temperaturas facilitan la descomposición de los alimentos, elevando el riesgo de infecciones gastrointestinales. Los síntomas más frecuentes incluyen vómitos, diarrea y deshidratación.
- Crisis de reflujo gastroesofágico: Comidas abundantes y alcohol, combinados con el hábito de acostarse tras comer, aumentan la acidez y pueden causar ardor y regurgitación.
- Distensión abdominal y cólicos: El consumo excesivo de grasas y azúcares atrae más agua hacia el intestino, generando gases y dolor abdominal.
- Distrés postprandial: Sensación de plenitud, pesadez y saciedad precoz tras comidas voluminosas. La digestión se vuelve más lenta con ciertos alimentos y bebidas.
- Gastritis por consumo de alcohol: El alcohol irrita el estómago y puede provocar daños severos, como erosiones, que requieren atención médica.
Bolívar-Sáenz señala que, aunque muchas molestias son tratables con medidas simples, es crucial no ignorar señales de alarma como vómitos persistentes, diarrea prolongada, o dificultad para tragar. “Consultar a tiempo es esencial”, subraya.
Consejos para un cuidado digestivo en enero
Para mantener el bienestar digestivo durante el verano, el especialista sugiere:
- Modera las porciones y evita grandes cantidades en una sola comida.
- Mantén una buena hidratación, especialmente con agua.
- Alterna el consumo de alcohol con agua.
- Regula el consumo de grasas y azúcares.
- Respeta los horarios de comida y evita acostarte inmediatamente después de comer.
“Disfrutar del verano no significa excederse diariamente. Mantener un equilibrio ayuda a cuidar la salud y reduce la necesidad de atención médica”, concluye Bolívar-Sáenz.




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